La Rioja
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“No, no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión”
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Mercedes Garcia-Laso | 05-07-2016 | 18:48

Al escuchar el otro día este estribillo, que todos conocemos, en una verbena, me dije “he de escribir sobre ello”. Y, la verdad, es que lo que dice la susodicha canción nos pasa a todos en mayor o menor grado cuando estamos enamorados.  ¿Pero qué pasa cuando es excesivo? (y seguro que todos tenemos la experiencia, ya sea en carne propia o en la de un buen amigo).

Algunos expertos hablan entonces de adicción. Y, como con la adicción a drogas, puede llevar a la extrema dependencia, problemas de salud emocional y en nuestra vida social, e incluso a un síndrome de abstinencia.

Una persona “enganchada” a otra necesita con tanta angustia su compañía que acepta cualquier cosa con tal de seguir la relación. Y podemos encontrar una aparente incapacidad para llevar una vida independiente de la otra persona; un pensamiento rumiativo sobre ella; ansiedad e insomnio cuando está lejos; o síntomas depresivos con aparición, incluso, de ideas de suicidio si se da la separación. Lo podemos observar en “Romeo y Julieta” y demás historias y canciones de “amores” románticos o pasionales.

 “…y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren…”

¡Qué romántico por favor! Pero esto de “amor” no tiene nada!!!

No me voy a meter aquí en conceptualizaciones complejas (como podría ser la idea de “goce” de los lacanianos) que ayudan a entender este comportamiento tan humano (pues no se da en el resto de los animales) y tan absurdo. Sólo señalaros que si algo no empuja a la vida no es amor. Y es que tenemos la manía de llamar amor a cosas tan diferentes como dependencia, deseo, sometimiento, pasión, fascinación, idealización etc.

Ah, otra cosa importante que también quiero remarcar es que no nos engancharnos a una persona real sino a una imagen que proyectamos en ella (un ideal; un personaje que represente un conflicto interno; etc).

En fin, este es uno de los motivos  más habituales por el que la gente va al psicólogo, y provoca malestar tanto al afectado como al objeto de nuestra obsesión (salvo que éste, por su personalidad, le mole la dinámica sumisión-dominación).

Meternos en una historia truculenta de éstas nos puede pasar a cualquiera porque todos tenemos una parte vulnerable que, si nos topamos con la persona inadecuada y además estamos flojos, ya está liada. Sin embargo, hay personas  que tienen una fuerte tendencia a las relaciones de dependencia y aunque cada caso es diferente, podemos decir en general que:

Cuando están solas, se sienten vacías e incompletas; aunque les pueda generar miedo la intimidad y el compromiso, buscan continuamente relaciones, y contactos sexuales;  o, por el contrario, se aíslan (algunas incluso engordan muchísimo como forma inconsciente de protegerse); buscan todo el rato la aprobación y el cariño del otro (temiendo su rechazo, no hablan de lo que realmente sienten u opinan); buscan la felicidad exclusivamente en el cariño que le dé la otra persona; y permiten cualquier cosa en nombre del “amor”.

El origen de esta tendencia está en la infancia. Por norma general se ha crecido en climas emocionales tan inestables que en el adulto  de hoy se oculta un niño herido que ansía el buen amor que no tuvo. No obstante, Sartre dice “soy lo que hago con lo que hicieron de mí” con lo que:

-por una parte, de niños somos víctimas inocentes de todo lo injusto que nos haya podido pasar (y tenemos todo el derecho a sentir lo que sintamos en el ahora al respecto);

-y por otra, como adultos somos responsables de lo que hacemos con nuestras heridas: si las hacemos más grandes; o trabajamos para gestionarlas mejor y/o curarlas.

Entonces, qué hacer ante estas situaciones?  Lo primero es reconocer que existe un problema. Y aquí el tener buenos amigos que te den su perspectiva sincera desde fuera es fundamental.

Segundo, eso de “un clavo a otro quita” suele ser una huida hacia adelante que aplaza en conflicto, y por tanto la solución, y además hace caer, de nuevo, en situaciones similares.

Y tercero, hemos de entender lo que nos pasa realmente para poder encontrar una salida alternativa. Y aquí el acompañamiento de un profesional suele ser fundamental.  Hay que ser valiente para atreverse, es cierto. Pero la recompensa es comenzar un nuevo camino en el que vivenciemos que nuestra felicidad depende de nosotros mismos, no de estar con nadie.

La pareja  nunca nos va a dar lo que no tuvimos en la infancia. Y acabo con una cita, que aunque sea de Osho –un autor espiritual–, se puede leer desde lo puramente psicológico y además me parece muy bella:

La capacidad de estar solo es la capacidad de amar. Puede que te parezca paradójico, pero no lo es. Es una verdad existencial; sólo aquellas personas que son capaces de estar solas son capaces de amar, de compartir, de llegar a lo más profundo de la otra persona; sin poseer a la otra persona, sin depender de ella, sin reducirla a una cosa, y sin volverse adictos a ella. Permiten que la otra persona tenga total libertad porque saben que si se marcha, ellos seguirán siendo tan felices como son ahora. La otra persona no puede arrebatarles su felicidad, porque no es quien se la dio.

Entonces, ¿Por qué quieren estar juntos?

Ya no se trata de una necesidad; se trata de un lujo. Intenta comprenderlo. Las personas autenticas se aman porque es un lujo, no una necesidad. Disfrutan compartiendo; tienen mucha alegría, les gustaría derramarla en alguien más. Y saben cómo interpretar su vida como solistas.

El solista de flauta sabe cómo disfrutar a solas de su flauta. Y si por casualidad se encuentra con un guitarrista, un solista de cuerdas, disfrutarán tocando juntos y creando una armonía entre flauta y cuerda. Ambos disfrutarán: ambos derramarán su riqueza en la otra persona”.

Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.