La Rioja

img
Eres creatividad y la vida arte (mi resumen en 5 puntos)
img
Mercedes Garcia-Laso | 23-11-2016 | 20:59

Otra de las claves que he descubierto en mis viajes (dejando aparte, bueno, quizás no, que he tenido que ser muy creativa para, por ejemplo, llegar a vivir sola) es que la vida es arte. Me explico: en mi sentir, la existencia es simplemente un algo que se va creando minuto a minuto y es ese proceso de “ir creando” lo que es realmente la vida (no el resultado final ni tampoco los resultados parciales). Y esto para mí ha sido un “click” fundamental a la hora de afrontar el día a día, descubriendo su magia y belleza escondidas.

1. Todos sabéis lo que es el proceso artístico, verdad? Os pongo ejemplos: prepararme la comida con una nevera escuálida; customizarme una camiseta vieja; elaborar una lista de reproducción para una fiesta; inventarme juegos y cuentos con los críos; envolver un regalo; redactar un whatsapp especial; crear un proyecto, una actividad; mejorar o arreglar, lo ya existente; escribir, dibujar, fotos etc. Pues bien, vivir es eso, es el proceso artístico por excelencia, es el crear mi particular y único camino, paso a paso, suspiro a supiro.

2. Hay, no obstante dos maneras de entenderlo, que comparten el mismo fondo, pero que hay personas y temporadas más tendentes a una u a otra.

2.1. Una la vamos a etiquetar como “arte activo” y correspondería más a lo que la mayoría entendemos como “creativo”. La explica muy bien David Testal en el siguiente párrafo: “Nuestra percepción personal de la realidad es nuestra principal obra de arte, es el mundo que creamos para vivir en él. Por definición, entonces, estar vivo es ya ser un artista. Y eso implica una responsabilidad de la que no podemos huir, puesto que la representación transforma lo representado. Al crear algo, plantamos una semilla en el imaginario colectivo y creamos futuros posibles. De inmediato todo ello está a disposición de cualquiera. Sabiendo esto, cada uno decide en qué dirección quiere crear, a qué mundo quiere contribuir. ¿Quieres sólo quejarte, denunciar, desmontar lo que no te gusta, o quieres plantar bosques en el desierto? ¿Quieres sólo describir el muro, o quieres construir una puerta en él?”

2.2. Y la otra la nombro como “arte contemplativo” y se refiere más al arte de surfear, en vez de marcar rumbos; y al arte de percibir la belleza y la magia, descubriéndolas en vez de construirlas. Hablaba yo de ella, en otro lugar, con la siguiente metáfora: “Vivir es bailar con la existencia. La danza es escucha… escucha de mí, de mi compañero y fundamentalmente de ese algo que nos engloba a ambos. Mi compañero puede ser otra(s) persona(s) y/o la música (o cualquier otro “otro”, como tal vez un bosque)… él hace algo a lo que yo respondo, que a su vez influye en el siguiente movimiento… y si me dejo, me podré dar cuenta de que he conectado con un flujo impersonal donde “sujeto-objeto” desaparece. / No es ya pensar qué quiero, sino contemplar, concienciar, el flujo del deseo, el flujo de la vida en mí.”

La primera correspondería, simplificando, a la imagen que se suele mandar en Nochevieja de “libro en blanco con 365 páginas: comienza una buena historia”. La segunda enfatiza más el “leer” que el “escribir” (en línea, por ejemplo, con la siguiente frase de Miller: “descifrar el inconsciente… ese libro con tirada de un solo ejemplar cuyo texto virtual llevas por todas partes y en el que está escrito el guión de tu vida, o al menos su hilo conductor”). Una me sugiere que me vaya creando unas mejores gafas; y la otra que vaya conociendo los filtros de las que ya tengo. El resultado parecido, siempre que respetemos nuestra tendencia intrínseca y seamos flexibles en la dialéctica. Tres libros, de lo más distinto, me vienen al respecto: “Biografía del silencio” (Pablo d’Ors), “Si fueses pájaro lo entenderías” (David Testal), “El camino del artista” (Julia Cameron).

3. En el fondo, el verdadero arte es alquimia (cada hacer en el mundo externo puede llevar a un cambio interno) y al vez co-creación (mi mundo interno interactúa con el tuyo y crea algo nuevo afuera –y también adentro, claro). Y así es como realmente podemos abrir puertas tanto dentro como fuera y hacer de la vida un lugar más habitable para uno mismo y el otro.

4. Por eso os sugiero que probéis a conectar más con vuestro artista interior y a jugar: Suelta la idea de llegar a ser “no se qué”; o de tener que hacer o ser “no sé cuantos”. Un artista no tiene expectativas, sólo se deja fluir en el proceso que creación.

5. Y para acabar os voy a dejar  unas citas que muestran la naturaleza de lo artístico (aunque hablen sólo de la poesía) pues es esencial tenerlo siempre presente:

“Toda poesía interrumpe el estado cotidiano, la vida ordinaria, casi como la ensoñación, para renovarnos, y así mantener siempre despierta la conciencia de vivir.” Novalis.

“La poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista” Leonard Cohen.

“La palabra poética es un lenguaje de la emoción, no es palabra que traduce la emoción. La palabra que se trasciende para ir más allá de su significado y expresar lo que la simple palabra no puede. (…) Hallar nuestro propio verbo mágico, nuestra propia palabra poética que se trasciende a sí misma para acercarnos un poquito más desde nuestro yo a nuestra alma, a esa que está como semilla – también como herida – y que para crecer necesita agua y fértil tierra. (Jaume Cardona).

RESERVÉMONOS EN NUESTRAS APRETADAS AGENDAS espacios para reconectar con nuestro artista y la magia entrará en nuestras vidas! (Nota: similar pero en naif lo podéis leer en “Reconectando con nuestro niño interior”;))

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica especializada en psicoterapia para pequeñas y grandes dificultades (garcialaso.com).