La guerra de los Rose… o de la Rosa (II)

La Guerra de la Rosa continúa y, supongo, que Inmaculada Ortega, elegida hace un mes secretaria general de la Agrupación de Logroño con un amplio respaldo, se habrá dado ya cuenta. La diputada regional, que plantó cara al ‘aparato’ y logró el apoyo de varios sectores críticos con el proyecto de Luena, se empeñó desde su elección en lograr el beneplácito de la corriente oficial a sus decisiones y se ha estampado de morros contra la pared en varias ocasiones.

Su último intento de ‘integrar’ las dos corrientes del PSOE riojano en la figura de Pilar Criado como portavoz del grupo municipal le ha salido ‘rana’. Lo curioso es que acaba de tropezar por segunda vez con la misma piedra: Inmaculada Ortega, antes de hacer pública su candidatura a la secretaría general de Logroño, propuso a César Luena una lista integradora encabezada por Criado. Luena dijo ‘no’ y la que era su apuesta integradora acabó arropando a la candidata ‘oficial’ de Victoria de Pablo.

La historia se repite y con las dos mismas protagonistas. Ortega volvió a confiar en Criado, amiga personal de la que será ahora su portavoz municipal, Concha Arribas, como alternativa integradora en ese intento de ‘tomar’ el grupo parlamentario sin ruido y con el placet del ‘aparato’. Lo que era un ‘sí’ inicial, incluso ‘vendido’ a la prensa, acabó siendo un ‘no’, que ha llevado a Inmaculada Ortega a ninguna parte o, lo que es lo mismo, al mismo punto de partida.

Lo que pasa es que, entre tanto, ha cabreado a buena parte de los ‘suyos’, que pedían una renovación que, por el momento, sigue sin asomar por ningún lado. Este cocinero se comprometió a hablar con Carlos Arriazu -a quien casi todos, oficialistas y críticos y ensalada incluida, colocábamos como número dos de Ortega- sobre lo que sucedió con la que casi hasta el final era su ‘mentora’ en la aventura por la agrupación de Logroño.

Arriazu mantiene el silencio -”dije en la asamblea que era un militante de base más y que lo iba a seguir siendo después de la misma”, es lo único que le he podido sacar-, aunque la propia Inmaculada Ortega me confirma que el compromiso era señalarle a él como la pieza importante del nuevo proyecto. La diputada dejó claro durante el proceso previo a la elección que el futuro no pasaba por ella ni pasa, por supuesto, por Concha Arribas y, si alguien sé mojó por ambas a las ‘duras’ fue Carlos Arriazu. 

Arriazu tiene 35 años, la mitad de su vida con carné del PSOE. Estuvo en las Juventudes Socialistas de Luena, Rodíguez Peña y Beatriz Arráiz, aunque, por historias que ahora no vienen a cuento (y que se repiten), nunca ha pasado de la militancia de base.

Inmaculada Ortega sostiene que el hecho de que Arriazu no esté en la dirección del PSOE logroñés es un malentendido, que era, y sigue siendo, su apuesta, aunque la impresión de este cocinero, y más con el guión seguido por la secretaria general, es que a Inmaculada Ortega le entró miedo.

Desde que Arriazu comenzó a patearse el año pasado las asambleas locales por su cuenta y riesgo en aquel primer proceso de configuración de listas para las pasadas elecciones del 20-N no ha tirado piedra que no caiga nuez. Conoce el partido, las debilidades de casi todos y dice las cosas como son, no como nadie pretende que sean.

El caso es que Inmaculada Ortega se ha quedado compuesta y sin ‘novio’. Con un grupo municipal en el Ayuntamiento ’enrocado’, con una portavoz que ni ella misma cree ser la idónea y con un César Luena que ha ganado la primera batalla. La asamblea de Logroño no votó en contra de la gestión de Urquía por ‘templar gaitas’, pero dejó claro que el grupo municipal debía apartarse. El cerrajón actual solo puede entenderse como una advertencia del ‘aparato’ a Ortega.

El PSOE logroñés votó por un cambio y una renovación. Aunque al menos de momento no se ve, está claro que las futuras listas electorales no las integrarán las personas actuales del grupo municipal. Así que la Guerra de la Rosa continúa, aunque, al ritmo que se marchita, se va a quedar sin pétalos.

La Gran Pifia

La gran via de logroño y remodelacionHace un tiempo iniciamos una serie de proyectos despropósito y, con la colaboración de varios amables ‘pinches’ amigos de la ensalada, pusimos el acento en grandes y pequeñas cagadas, o caprichos, de nuestros políticos. De todos ellos, este cocinero se queda con la Gran Vía de Logroño, o con la ‘Gran Pifia’, que, además, nació de culo desde el principio.

1. La contratación: en lugar de un concurso de ideas -que, por cierto, entonces tanto gustaban al ex alcalde, Julio Revuelta, y testimonios hay de ellos en los cajones tras pagar el pastón correspondiente-, se convocó un concurso de constructoras para la remodelación dela Gran Vía. El empresario José Martín y otros promotores contrataron a José Antonio Fernández Alonso, marido de la coordinadora de urbanismo del Ayuntamiento de Logroño y persona de confianza de Julio Revuelta, quien diseñó el actual engendro, y el constructor se llevó ‘el gato al agua’.

2. Las ‘yolandas’: bautizadas así por la sabiduría popular porque, al parecer, al diseñador dela ‘Gran Pifia’ se le ocurrió un ‘homenaje’ a su pareja, Yolanda Tamayo y entonces coordinadora urbanística de la capital. El caso es que las ‘Yolandas’ no lucen.

3. El ‘salón estancial’: Ese engendro, así llamado, es el islote que ha quedado entre los cruces dela Gran Pifiacon República Argentina y San Antón. El ‘salón estancial’ está rodeado por dos paradas de autobuses y dos vías de comunicación que lo aíslan en ambos sentidos, con lo que cualquiera se sienta o se pone a jugar con una pelota. Luego, a alguien también se le ocurrió meter en una de las esquinitas una guardería.

4. El pavimento: ni arquitecto ni constructor… ni, por supuesto, políticos cayeron en la cuenta de que los adoquines no aguantarían el tráfico que soporta la principal arteria de Logroño, ni mucho menos, el pesado de los autobuses. Arreglo tras arreglo, al final se ha cogido el toro por los cuernos: sustituir los adoquines por asfalto, aunque el nuevo concejal de Urbanismo, Pedro Sáez Rojo, ha dicho que va a guardar los adoquines, no sé si para regalar uno a cada familia logroñesa.

5. La vegetación: el adorno floral y vegetal de La Gran Pifia son palmeras y otros motivos mediterráneos que, poco tienen que ver, desde luego con nuestra identidad autóctona.

6. La pretensión peatonal: recuerdo al ex decano del Colegio de Arquitectos, Domingo García Pozuelo, una de las escasas voces de cordura en los tiempos de la especulación inmobiliaria y política, advirtiendo de que la Gran Vía era “horrorosa”, “chapucera”, pero, además, peligrosa. Ni las pintadas ni las repintadas de los pasos de cebra dan seguridad a una zona que, lógicamente, no puede ser peatonal por mucho que la mona se vista de adoquín o de empedrado.

7. Los parkings: clasificado, o pretendidamente al menos, todo el suelo urbanizable del municipio, al ex alcalde Julio Revuelta, con el grupo de empresarios promotores domintantes, se le ocurrió vender el subsuelo para la construcción de aparcamientos para financiar la remodelación de la Gran Vía y otras obras de superficie. Las excavaciones, y las plantas y las plazas, iban más para abajo a medida qeu subía el coste de lo de arriba. Atraídos por la especulación, muchos vecinos compraron (sin control alguno domiciliario más allá de cambios de empadronamiento reales o falsos). Hoy, los aparcamientos están vacíos y los vecinos, especuladores o no, pagando cuotas de mantenimiento infumables.

 8. Arreglos y sobrecostes: lo que iba a costar cero ya ha costado ocho millones, y lo que te rondaré, que, para una obra nueva, suenan a broma.

Podríamos seguir, pero os animo a que seáis vosotros los que añadáis despropósitos a esta lista de este gran despropósito, del que el actual Gobierno municipal del PP se ‘escaquea’ argumentando que Revuelta ya pagó perdiendo las elecciones (¿y el resto, entre ellas la alcaldesa, que era la concejal de centro y directa responsable?) y que el PSOE y el PR no supieron reconducir en sus años de gobierno, si bien es cierto que la herencia ‘apestaba’.

La ‘amortización’ de Víctor Pascual

renovación de la Interprofesional del vino de RiojaAnalizamos hace unos meses en la  ensalada a la riojana el proceso de renovación de la Interprofesional del Vino de Rioja y, por extensión, del Consejo Regulador. El bloqueo de las organizaciones agrarias al proceso de acreditación de la representatividad (tantas hectáreas representas, tanto vales) ha terminado en una situación previsible (solicitar la mediación del Ministerio de Agricultura) y, curiosamente, asumible desde el pasado mes de octubre, por lo que sobraban estos ocho meses de viaje hacia ninguna parte.

Víctor Pascual se enrocó en sacar adelante un proceso de renovación que no podía tener buen, ni mal, fin sin las organizaciones agrarias. Pero también es cierto que éstas se empecinaron a su vez en un imposible (renovar la representatividad sin acreditar y pretendiendo obviar a las nuevas asociaciones nacientes). Al final, será el Ministerio el que proponga, y el resto acepte, una solución que permitará que cooperativas y organizaciones agrarias se repartan la representación del sector productor, es decir, algo que bien podía haberse pedido en octubre.

Además, se supone, el sector ‘despedirá’ a Víctor Pascual como presidente una vez renovada la Interprofesional, pero, para quienes consideran esto un logro, no hay que olvidar que ha sido hasta ahora el único presidente de la Interprofesional por decisión del propio sector productor: en el 2004, porque el resto de organizaciones agrarias no querían que fuera José Ángel Alegría (Asaja), y en el 2008 porque las cooperativas y Asaja incumplieron el acuerdo para defender la figura alternativa de José Hidalgo.

Durante estos ocho meses de desplantes y reproches entre unos y otros, se ha señalado a Víctor Pascual como culpable y se le ha acusado de ‘manejar’ los hilos en la sombra para preparar su supuesta continuidad. Pero lo cierto es que los únicos, y escasos, mensajes sobre su futuro que se le han escuchado tenían más que ver con su retirada que con su continuidad. Pascual ha cumplido 67 años y sigue en activo en su empresa privada -no sé hasta cuando, pero su capacidad de ‘supervivencia’ le ha hecho merecedor del calificativo, cariñoso al menos por parte de este cocinero,  de Víctor ‘corcho’-, con lo que, si continúa en Domecq seguro, y si no presupongo que también, mantendrá un papel primordial dentro de su propio grupo de bodegas y, por tanto, en la Interprofesional, es decir, en el propio sector en el que lleva toda su vida.

El turno para elegir presidente vuelve, por escrito, a ser responsabilidad del sector productor y, una vez ‘amortizado’ Víctor Pascual, tengo mis dudas de si entre todos serán capaces de proponer un candidato o acabarán echando de nuevo la pelota encima de las bodegas (¿o del propio Pascual) , ya que tengo la impresión de que este viaje conjunto que emprendieron las seis organizaciones agrarias representadas no va a durar mucho y también porque a lo mejor es difícil encontrar una persona dispuesta a dar prácticamente todo su tiempo, como ha hecho Pascual, a este sector que, a la vista está, emplea más esfuerzos en mirarse el ombligo que en intentar vender más y mejor el vino.

Quién pagará el despido de Sagrario Loza

El Imserso, dependiente del Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales, ha nombrado a la exconsejera riojana Sagrario Loza directora gerente del Centro de Recuperación de Personas con Discapacidad Física (CRMF) de Lardero. El Ministerio de Agricultura designó a finales de febrero a la exconsejera riojana Aránzazu Vallejo directora de la Sociedad Estatal de Aguas de la Cuenca del Ebro (AcuaEbro).

De los cinco consejeros que se fueron tras las últimas elecciones, tres tenían claros los destinos -Conrado Escobar fue el número 1 al Congreso de las listas populares; Luis Alegre se jubiló, mientras que Juan José Muñoz, después de sus experiencias fotovoltaicas, bastante tenía con recuperar su puesto de funcionario en el instituto-, así que la incógnita ya se ha resuelto también para estas otras dos mujeres.

Dijo hace años Emilio del Río que “Pedro Sanz no deja a nadie tirado por las escaleras”, una frase que podría dar lugar a numerosas interpretaciones sobre las contrataciones públicas. Pero no es este asunto lo que motiva este post, ni tan siquiera una intención de poner en cuestión si las dos exconsejeras tienen méritos para ocupar dichas plazas o si eran las mejores (¿o las únicas?) candidatas en los procesos de selección abiertos.

En este sentido, lo que más me llama la atención es que el método de contratación elegido para el centro de Lardero sea un contrato de alta dirección, con derecho a indemnización en caso de rescisión. Aránzazu Vallejo sustituyó al frente de AcuaEbro al ex alcalde socialista de Lleida Antoni Siurana y la pregunta que nos hacemos en la ensalada es si el exdirigente socialista se llevó una indemnización por su sustitución.

Lo mismo sucede con en el caso de Sagrario Loza, que sustituye a Francisca Rubio, una militante socialista riojana -formaba parte, como secretaria de política social, de la candidatura de Victoria de Pablo para la agrupación del PSOE de Logroño-, que, si tuvo el mismo contrato que su sucesora, se habrá llevado su correspondiente indemnización. ¿Cuándo vuelva a cambiar el Gobierno central, quién pagará la indemnización de Aránzazu Vallejo y de Sagrario Loza?

Se vista como se vista el muñeco en los procesos selectivos, los cargos, cuando son de confianza, no deberían tener carácter indefinido y quienes los ocupan deberían cesar automáticamente y cobrar sólo por los servicios prestados que, tal y como están las cosas, parece más que suficiente.

Vimos recientemente en la ensalada los casos de los ex diputados y ex senadores y las indemnizaciones percibidas porque sus partidos, ni tan siquieras las Cámaras, prescindieron de ellos en las listas. También los ex altos cargos del Gobierno central tienen su derecho a indemnización, y, por supuesto, los del Gobierno regional, que, por acuerdo de todos los partidos del Parlamento en el año 2003, tienen derecho percibir durante un máximo de seis meses 45 días por año trabajado (sin reforma laboral para ellos) para facilitar su ”incorporación a la actividad privada”.

No sé qué pasó con aquellas contrataciones con el PSOE en el Gobierno de Madrid del SEIASA y si se acabaron resolviendo con indemnizaciones, pero sí recuerdo el caso de la ex concejal del PP y ex gerente de Logroño Turismo, Carmen González Cuevas, que, ni siquiera con cambio de gobierno por medio, ‘sopló’ 13.000 euros al Ayuntamiento por una indemnización surrealista y el caso es que, indemnización tras indemnización, aquí nadie pone el cascabel al gato y nadie, ni tan siquiera, llama a las cosas por su nombre: si son cargos de confianza, pues eso, que al menos se vayan como han venido cuando la confianza se les acabe.

El ‘joder’ de Isasi

“¿Por fastidiar?”; “llámalo como quieras, fastidiar al partido que le dio toda la notoriedad y gloria es lo que ha intentado y sigue intentando el nuevo secretario general [en referencia a Julio Revuelta]”. Así respondía al ex diputado del PP y alcalde de Cihuri, Neftalí Isasi, preguntado por el motivo de oposición al registro del nombre de la nueva formación política salida del Partido Riojano y de Ciudadanos de Logroño: UPR-Riojanos.

El Ministerio del Interior ha denegado el registro de la nueva marca de la formación regionalista por las similitudes con las siglas políticas que Neftalí Isasi, a través de su mujer, registró a principios de los 90, tal y como contamos hace unos meses en el periódico y en la ensalada a la riojana.

La Unión del Pueblo Riojano (UPR) de Neftalí Isasi es casi idéntica a la UPR de Miguel González de Legarra y de Julio Revuelta, por mucho que el partido se haya esforzado en sus notas de prensa y comunicaciones de estos meses añadiendo repetidamente, tanto iconográficamente como en los textos, la coletilla ‘Riojanos’ al acrónimo principal.

El caso es que al antiguo PR le crecen los enanos y lo que parece claro es que el idilio entre el Partido Riojano y Ciudadanos de Logroño, entre Miguel González de Legarra (amortización de Ángel Varea incluida) y Julio Revuelta, está gafado:

1. El intento de fusión fallido preelectoral tuvo su peso en el batacazo que sufrió en La Rioja y en España, o al menos de ello está convencido este cocinero.

2. La reciente fusión, aunque respaldada mayoritariamente, ha cabreado en municipios donde muchas personas han aguantado contra viento y marea presiones y tentaciones del poderoso y ahora ven llegar al ‘nuevo’ con ‘alfombrilla roja’.

3. El asunto de las siglas tiene su trascendencia, ya que, salvo que un juez diga lo contrario -no veo al Ministerio rectificando su resolución-, la nueva formación política queda en el limbo, sin registro, y supongo que el partido se habrá gastado un pastón en los desarrollos gráficos.

Así las cosas, como decía, la fusión está gafada o va a cobrar cuerpo aquella teoría que teníamos en la ensalada de que en realidad Julio Revuelta era un infiltrado del PP.

(Pdta:) El ‘nacimiento’ de UPR a principios de los 90 tiene diferentes teorías. La del propio Neftalí Isasi es la de proteger al PP de entonces de intentos secesionistas, pero también otros antiguos dirigentes populares creen que fue un movimiento de Isasi para prevenir su posible salida de las listas al Congreso y de la corriente más ‘inmovilista’ del partido , que él representaba. Este cocinero no ha encontrado nada escrito de la época, así que ahí queda la incógnita.

Las chicas de oro

Mi compañero Teri Sáenz ‘bautizó’ a César Luena como el ‘chico del coro’, aunque, por un error tipográfico en Internet, acabó siendo el ‘chico de oro’. No hay maldad (lo juro) en este cocinero, pero a la terna que dirigirá la política local y el grupo municipal del PSOE en Logroño, bien podríamos llamarla las ‘chicas de oro’: Inmaculada Ortega, Concha Arribas y Pilar Criado.

Rondando en algún caso y, en otros, superando la sesentena (con todo el respeto, insisto), lo cierto es que el modelo, al menos a primera vista, propuesto por Inmaculada Ortega parece bastante similar al de César Luena: es decir, la renovación generacional prometida queda en segundo plano, de forma que serán las personalidades históricas del partido los que pilotarán la travesía en el desierto a la que han condenado los electores al PSOE riojano y logroñés.

Al margen del propio Luena, que es secretario general del PSOE desde Madrid, los cargos de responsabilidad del partido en La Rioja recaen prácticamente todos en viejos conocidos de la política riojana, pese a que con ellos los socialistas no han ganado elecciones desde 1995, más allá del gobierno de coalición municipal logroñés de la pasada legislatura y que tampoco puede considerarse una victoria puesto que el PP quedó a poco más de un puñado de votos de la mayoría absoluta.

Inmaculada Ortega con el grupo municipal del PSOE

Pablo Rubio es el portavoz parlamentario del PSOE. José Ignacio Pérez Sáenz, presidente, tutor y ‘guardián’ de los intereses de Luena y, en el caso de Logroño, son Inmaculada Ortega, Concha Arribas y -sorprendentemente porque es reconocida Luenista, número dos de Tomás Santos y luego de la pretendida y fracasada ‘renovación’ oficial encabezada por María Victoria de Pablo- Pilar Criado.

El ‘movimiento’ de Inmaculada Ortega de elegir a Pilar Criado como sustituta de Vicente Urquía en la portavocía municipal no puede explicarse de otra forma que un intento de congraciarse con el ‘aparato’ del partido (cosa que personalmente dudo que sea posible) y evitar un cisma con el grupo municipal, pero queda por ver cómo asumirán dicho planteamiento las diferentes corrientes que eligieron secretaria general de Logroño -más allá del comité local nombrado por ella misma-.

La asamblea de Logroño apostó por el cambio y, más bien, parece que lo que ha sucedido es la alianza o el resurgir del ‘movimiento de mujeres’ que se estuvo fraguando como candidatura a la secretaría general del partido con la propia Ortega como protagonista, pero que luego no salió adelante porque la diputada regional y secretaria general del PSOE logroñés es lo suficientemente inteligente como para no dar pasos adelante sin posibilidades de llegar a destino.

Ya dijimos en esta ensalada que Inmaculada Ortega contaba con un ‘número 2’, que representaba la renovación y que estaba llamado a asumir la responsabilidad del PSOE logroñés. Carlos Arriazu se marchó de un portazo en visperas de la fecha clave (de lo que estoy seguro es de ahora sería contrario a esta estrategia de ‘conciliación’) y, si bien es cierto que el comité local de Inmaculada Ortega tiene muchas caras nuevas y gente con preparación profesional ajena a la política, de momento no hay renovación, como tampoco la hay, por ahora, en el proyecto de César Luena.

José Luis Prado, que era una de las opciones claras de relevo de Urquía, se apartó para no competir con Inmaculada Ortega por la secretaría general del PSOE logroñés, aunque luego cometió el error de significarse en segundo plano con la candidatura ‘oficial’ que apoyaba el propio Urquía. La pregunta que se hace este cocinero es que, si era necesaria esa ‘conciliación’ con el aparato y el grupo municipal, no era Prado un mejor candidato que Pilar Criado para asumir la portavocía. Tal y como quedarán las cosas en el grupo municipal, no sé cómo serán las listas del 2015 y, sobre todo, ni cuándo, ni cómo, asúmirán las caras nuevas prometidas las responsabilidades.

La sensación que queda después de todo este viaje tras las elecciones de mayo del año pasado es que la renovación, sea en el PSOE o en cualquier partido político, es más una quimera que una posibilidad real, puesto que, sin quienes controlan los aparatos y los grupos de presión de los partidos, no hay movimientos posibles.

La historia (y la crisis) se repite

La historia es cíclica, dicen, y va a ser que sí que lo es. Llega a mi correo electrónico un enlace (http://www.adesgana.com/blog/3628_de-otra-epoca-verdad/) que recoplia algunas de las viñetas de humor que ilustraban una revista de humor satírico de comienzos de los 70, que llegó inesperadamente y arrasó en los quioscos: hermano lobo (http://www.hermanolobodigital.com/).

Chumi Chúmez, Forges, El Roto, El Perich… fueron algunos de los colaboradores de esta publicación que, 40 años después, sigue de plena actualidad, aunque, a lo peor, es que no hemos aprendido nada. Juzgad por vosotros mismos:

 

La parte positiva es que si ahora estamos en otra crisis es porque salimos de aquélla.

La guerra de la Rosa (o de los Rose)

No había cheque en blanco para César Luena, como dijimos tras el Congreso Regional en que fue elegido secretario general, ni tampoco lo tendrá Inmaculada Ortega después de ganar la asamblea local de Logroño. Antes de ni siquiera de recibir el ‘palo’, el Grupo Municipal Socialista de Logroño ha cerrado filas, descartado cualquier dimisión e incluso el cambio en la portavocía municipal que retiene Vicente Urquía después de una etapa de doce años como secretario general del PSOE de Logroño.

Puede argumentar Vicente Urquía que la última asamblea aprobó su gestión -cosa que es cierta y algunos todavía nos preguntamos cómo es posible cuando unos días después su grupo, fusionado con el ‘aparato’ de Luena, fue ampliamente derrotado-. También que en sus años como secretario general de Logroño el PSOE de Logroño ha gobernado y que el grupo municipal ha trabajado mucho. No seré yo, porque no sería cierto, quien cuestione la capacidad y el trabajo realizado por Vicente Urquía durante estos años, muchos, en el Ayuntamiento tanto en el Gobierno como en la oposición.

Lo que ocurre es que el grupo municipal, y el partido, están hoy así de divividos por la nefasta, y consentida, gestión política e interna de Francisco Martínez Aldama y por un pacto de gobierno que, más allá de sus intenciones, fue duramente castigado en las urnas por los logroñeses. Es decir, que vistas así las cosas -con la nueva óptica del portavoz municipal que expone en una entrevista con mi compañero Javier Campos en Diario LA RIOJA-, parece como si la máxima del PP -”la culpa de todo es la herencia de Zapatero”- sirva también en el PSOE cuando al interlocutor le conviene.

A mí a lo que me suena es a más de lo mismo: a no asumir responsabilidades. Lo que está claro, haga lo que haga el grupo municipal, es que el nuevo comité local de Inmaculada Ortega es el que decidirá la próxima lista electoral municipal del PSOE y, salvo contadas excepciones si hay alguna (¿José Luis Prado e Inmaculada Sáenz?) no tendrá nada que ver con los actuales concejales, así que la retirada, inmediata o progresiva, es el único camino.

Si bien los grupos parlamentario y local tienen independencia estatutaria, fue la actual Ejecutiva del PSOE riojano, es decir, la nueva dirección del partido de Luena, la que decidió las responsabilidades en el grupo parlamentario y todo parecía indicar que sería el nuevo comité local de Logroño el que haría lo propio con el grupo municipal.

Sin embargo, el grupo municipal se ha enrocado, como decía, incluso antes recibir el ‘palo’. Lo más razonable, y lo que preveíamos en la ensalada a la riojana al valorar nuestra quiniela, era un acuerdo: es decir, que Vicente Urquía dejaría la portavocía en un tiempo razonable, pese a que mucha gente la reclama de inmediato, y varios concejales irían renunciando a sus actas (que son personales y conseguidas ante los ciudadanos y, por tanto, no exigibles ni por Inmaculada Ortega ni por nadie) progresivamente para dar entrada a los nuevos.

Pero la guerra está servida. Me da la impresión de que Inmaculada Ortega, por mucho que haya intentado evitar el ‘sanbenito’ de ‘agitadora’ y huir del mensaje de que su movimiento iba a provocar una desintegración aún mayor del partido, no va a tener más remedio que dar el puñetazo en la mesa.

Una vez más, en la guerra de la rosa, el que gana es el PP.

También tenemos quiniela para el PP: gana Sanz

La quiniela de Pedro Sanz y Congreso Regional del PP de La RiojaTenemos otra quiniela entre manos y también en la ensalada tenemos pronóstico. Pedro Sanz ganará el Congreso Regional del PP, que se celebra este fin de semana. Vale, a la vez que cierta, esta quiniela juega sobre seguro, pero a uno también le gusta a veces ser ventajista. Más allá de bromas, lo que me gustaría es decir que cuento con información para contar los entresijos del inminente Congreso Regional del PP pero, evidentemente, no la tengo.

Pedro Sanz ha logrado que ni una sola palabra crítica traspase los muros de su sede de la calle Duquesade la Victoria. ‘Gobierna’ con ‘mano de hierro’ su partido y todo aquel que se mueve sin su permiso acaba en la ‘nevera’.

Podemos recordar ejemplos históricos y recientes de ‘congelaciones’, como la de Conrado Escobar, relevado de la secretaría general del partido por Carlos Cuevas hace diez años y apartado del Parlamento, cuando mostró su desencanto porque, como portavoz en la Cámara regional, debía romper (por orden de Sanz) unilateralmente el acuerdo de retribución de los parlamentarios al que había llegado personalmente con el PSOE y el PR. Escobar fue enviado al Ayuntamiento de Logroño a subsistir con el equipo de Julio Revuelta hasta su redención, en el 2008, con su nombramiento como consejero.

Poco vamos a escribir sobre el caso del propio Julio Revuelta que no hayamos contado ya, pero recuerdo alguno más. David Isasi, ex director de Agricultura, ex senador y ex diputado, se enfrentó públicamente con su tío, Neftalí Isasi, y ambos acabaron en el congelador.

El más reciente (aunque algunos siguen pensando que ‘fumo’ sustancias prohibidas) es el del vicepresidente del Gobierno, Emilio del Río, que aspiraba a hacer carrera en Madrid y Sanz la frenó en seco enviando al Congreso en las últimas elecciones a Conrado Escobar y dejando a Del Río viendo cómo era su compañero de Gobierno el que hacía las maletas y cómo él asumía el ‘marrón’ de Justicia.

No es de extrañar, con estos precedentes, que sus piezas más fieles de partido, como Carlos Cuevas o Ana Lourdes González, tengan fotos del presidente del PP en las mesas de sus despachos o que en varias ocasiones sus palabras sean una loa innecesaria hacia la figura de su líder. Pedro Sanz saldrá elegido presidente este fin de semana con el 98 o el 99% de los votos, pero la atención informativa, al menos de esta ensalada, será ver quienes salen promocionados y quienes no.

Y lo que pido es atención a un habitual cada vez más en esta ensalada y en los medios (no hay más que fijarse en las fotografías). Es una de las personas a las que Sanz ha encargado la ponencia política (la que importa) y no es otra que al consejero de Educación y Cultura, Gonzalo Capellán, que sigue ganando peso en el partido y en el Gobierno.

No hay sucesores a la vista porque Pedro Sanz no los tiene, pero Gonzalo Capellán va a ir asumiendo poder, y colocando sus piezas en diferentes instituciones como desde hace meses advertimos en esta ensaladita.

¿Quién pondrá el cascabel al gato en el PSOE riojano?

El mago andreu y las medallitasEl mago Andreu acostumbraba a ponerse una medallita cada vez que hacía un truco. Sin que sirva de precedente, me pondré una yo mismo por la última quiniela de la ensalada en la que dábamos como primer condimento para la secretaría general de la agrupación del PSOE logroñés al menú que había preparado Inmaculada Ortega. Si bien lo cierto es que el mérito, tanto en esta quiniela como en la anterior del Congreso Regional, que también la clavamos, es de las fuentes que han puesto el aceite, el vinagre y la sal y que nos han permitido cocinar a gusto la ensaladita socialista.

Frivolidades aparte, la victoria de Inmaculada Ortega es un serio aviso al proyecto de César Luena y sus acompañantes en el proceso de renovación del PSOE. El proyecto de Ortega no es, al menos de momento, una alternativa de renovación porque el nuevo comité local de la diputada regional no incorpora generaciones nuevas. Más bien es el descontento con cómo se ha gestionado el desembarco del nuevo secretario general, ya que, quien creíamos, incluido este cocinero, que iba a ser la figura emergente en la nueva asamblea local se marchó dando un portazo en vísperas de la reunión: Carlos Arriazu, con quien este cocinero se compromete a hablar de lo sucedido.

En este sentido, Concha Arribas, jubilada, asumirá probablemente la portavocía del grupo municipal o cuando menos será quién realmente dirija la estrategia, si bien la plaza del liberado/a en el Ayuntamiento es otro cantar. En este sentido, del actual grupo municipal, únicamente Arribas es de la cuerda de Ortega, así que es posible que veamos en los próximos meses algunas amortizaciones para que entren caras nuevas que puedan asumir responsabilidades (Maite Seoane, es la siguiente en lista).

Pese a que las relaciones entre Arribas y Vicente Urquía son evidentemente malas, de momento, al menos a corto plazo, no me atrevo aún a predecir la amortización del portavoz, pero la habrá. De momento, entre un grupo municipal que nada tiene que ver con un comité local y un grupo parlamentario que, en estos momentos, es prácticamente inexistente, lo del PSOE riojano es una carrera, que ya lo era, a largo plazo porque el desconcierto interno puede ser extraordinario.

El proyecto de César Luena ganó por lo justo, incluso por errores y falta de entendimiento de sus oponentes, y sigue sin cuajar, con lo cual la renovación no se ha aseantdo ni mucho menos. Su plan, predecible desde agosto el año pasado, basado en la renovación con ex compañeros de Juventudes Socialistas, pero también en la recuperación de figuras históricas para cubrir sus evidentes lagunas en La Rioja y Logroño, no ha sido bien recibido por los afiliados.

Logroño es ahora de Inmaculada Ortega (y de sus compromisos con los diferentes grupos de poder ajenas al ‘aparato’ que la han llevado hasta ahí) y la diputada no contó en absoluto para César Luena y su equipo, por lo que el gobierno interno dentro del PSOE a partir de ahora no parece una cuestión fácil. Como muestra ahí queda la frase que pronunció la nueva secretaria general de Logroño a mi compañera María José González tras ganar la asamblea. ¿Reunión el lunes con César Luena?: “Yo trabajo. Así que tendrá que ir acostumbrándose a buscar espacios”.

La Rioja

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