COLUMNA DE HUMO
No hace falta decir nada. Cuando pasa una hora levanto la cabeza del ordenador y me topo con la mirada del compañero que tengo enfrente. «Venga, vamos», dice sin preguntarle. Como dos asesinos a sueldo que hablan en clave para no dejar rastro de sus (malas) intenciones nos levantamos al unísono y enfilamos el [...]