Por Mayte CIRIZA
02 Jul 2008
Sí, podemos
Sólo cuando juega la selección se puede gritar “España, España” sin ningún complejo y sin ningún afán excluyente. Lo que no consigue la política lo logra el fútbol. Las banderas se venden como rosquillas y el kit selección (camiseta, gorra, banderín y cara pintada) hace furor. Mas allá del partido político o de si uno es monárquico o republicano, el orgullo de país está en esa bandera que tantos jóvenes se han puesto como capa estos días.
Incluso yo, que nunca he visto entero un partido de fútbol, me enfundé la camiseta y disfruté con la selección. Siempre me ha hecho gracia esa perogrullada de que “el futbol es así”, pues, en efecto, el fútbol es así y ha conseguido unirnos a todos, bueno, a casi todos.
A casi todos, porque antes del España-Rusia el presidente del PNV, Urkullu, anunció su apoyo al equipo ruso, y desde luego no será porque Rusia sea un modelo de país descentralizado. Por su parte, Puigcercós, de Ezquerra Republicana de Cataluña, declaró que prefería a Turquía –esa nación que aplasta los sentimientos autonomistas- antes que a España. Poco caso les han hecho catalanes y vascos, porque han seguido masivamente el partido en televisión.
Pero hasta eso me da igual. Más allá de camisetas y de banderas, una de las cosas que más me ha gustado y más me ha llamado la atención es que los jugadores de la selección española son chavales normales: no van de divos, no parecen portentos físicos, ni tipos especialmente musculosos, ni armarios empotrados estilo NBA. ¡Qué buen ejemplo para tantos jóvenes que se proyectan en ellos! Han hecho grupo, se han propuesto un objetivo y lo han conseguido, con esfuerzo, con trabajo, con disciplina, con humildad. Y sobre todo, con inteligencia. No se ha ganado por la furia, sino por el talento. Lo resume muy bien un artículo que leía estos días, “De la testosterona a la neurona”.
Y además, han recordado a todos los que lo han intentado y se han quedado por el camino: la camiseta de Arconada que llevaba uno de los porteros recoge esta memoria colectiva. No han ido de chulos ni de sobraos. Y esto tiene mérito, porque no todos, cuando llegan a la cima, se acuerdan de los que antes sufrieron y no lo lograron.
La cosa no acaba aquí, nos espera un verano en el que seguiremos con el subidón de autoestima nacional si los Gasol y compañía repiten éxitos en las Olimpiadas de Beijing. No es lo mismo que la selección, pero seguiré teniendo a mano la camiseta y la bandera. Disfrutemos mientras dure y que nos quiten lo bailao. Un sentimiento de felicidad colectiva con el que superar por un momento la frustración y las preocupaciones ante el día a día. En esto y en tantas cosas, hay que proponérselo, soñar y luchar. Y creer que se puede, que sí, que podemos.
18 Jun 2008
Ladrones de tiempo
Llega 15 minutos tarde y tan campante. Ni siquiera pide disculpas, lo considera normal. Es de ésos que vive con retraso, que por sistema se da 15 minutos de margen. Ya no es sólo una mera cuestión de cortesía, como nos han enseñado, es una exigencia ética: la impuntualidad supone robarle tiempo a la persona con la que se ha quedado, y el tiempo es lo más valioso que tenemos.
En nuestra sociedad se piensa que el consumo es el camino que conduce al bienestar, y no es así. Tener tiempo, poder disponer de tiempo para uno mismo es una de las claves de la felicidad. Vivimos en la sociedad del tiempo. Por eso hay que identificar a los ladrones de tiempo, y luchar contra ellos. Yo misma conozco a unos cuantos.
Me pregunto a veces si no habrá algún tipo de organización secreta, algo así como OSF, “Ociosos Sin Fronteras”, cuyos miembros no tienen ninguna prisa, se plantan sin avisar y te roban el tiempo con total impunidad, “no te preocupes, que no tengo prisa, te espero”, te cuentan su vida y consideran sus asuntos superficiales lo más importante del universo. Muchos de éstos se apalancan en la consulta del médico a “echar la mañana”, como bien sabe el vecino de columna de los jueves.
Están también los de ATUTI, “Abusadores de Tu Tiempo”, que actúan sobre todo en el ámbito doméstico y sus miembros (y “miembras”) suelen estar disfrazados de hijos adolescentes que pretenden quedar exentos de todas las tareas cotidianas y, si pueden, se escaquean de hacerse la cama, bajar la basura, recoger el cuarto de baño o poner la mesa.
Otro grupo que hay que tener en cuenta es el de los Jetas Profesionales, compañeros que te largan el trabajo sin pestañear, bien porque remolonean hasta que lo tienes que hacer tú o bien porque son inútiles reconocidos e incapaces de hacerlo por sí mismos. También están las Reuniones Absurdas y los JAS (Jefes Amantes de la Silla), que equiparan productividad con presencia y que no entienden que las nuevas tecnologías te permiten llevar a cabo tu trabajo sin tener que estar permanentemente pegado a la silla.
No todas las llamadas ni todos los correos electrónicos son importantes ni hay por qué contestarlos inmediatamente. Todo lo anterior resta eficacia y te produce estrés, infelicidad. Lo más importante es ser dueño de tu tiempo, aislar a todos esos vampiros que te chupan el tiempo, saber priorizar y decirles que no. Los ladrones de tiempo acechan aún más a las mujeres, porque tienen triple jornada: la laboral, la familiar y la de cuidarse para ofrecer una buena imagen.
Se trata de no despilfarrar el tiempo y usarlo para conseguir nuestros propios objetivos profesionales y personales, para lo que de verdad queremos hacer, para lo que nos hace felices y para nosotros mismos. Di “no” a los ladrones de tiempo, todavía estás a tiempo.

04 Jun 2008
Hacer menos ruido
Hace unos días se hacía público que España es el segundo, nada más y nada menos que el segundo país más ruidoso del mundo, después de Japón. Y el ruido es una de las cosas que más estrés provoca y lo que es peor, aumenta la agresividad y la irritabilidad. Ansiedad, dolor de cabeza, insomnio, problemas de memoria son también consecuencias del ruido ambiental. El ruido afecta a nuestro sistema nervioso. Lo peor de todo es que parecemos resignados a que no se tomen medidas al respecto, resignados a seguir aguantando el ruido en el trabajo, el ruido nocturno, resignados a soportar los tubos de escape de unas cuantas motos rugiendo por la ciudad ante la mirada impasible de la policía local. Resignados a vivir en casas mal insonorizadas, con tabiques de papel, a precio de oro; con ventanas mal aisladas contra el ruido. El no tener ruidos es calidad de vida. A los que nos gobiernan hay que pedirles que trabajen para evitar tantos ruidos en la vida diaria. Y todos tenemos que convencernos de que el ruido es algo nocivo. Ha muerto hace unas semanas, a las 86 años, William Stewart, el médico que comenzó a investigar allá por 1966 los efectos nocivos del tabaco. Ha pasado a la historia por ser el pionero de las consecuencias de fumar para la salud, pero poco o nada se ha dicho de algo en lo que también insistió: en que el ruido fuera considerado como una clase de contaminación. Y esto es algo en lo que no hemos avanzado mucho. En cuanto a los efectos del tabaco, hemos pasado de poner en las cajetillas de tabaco “Fumar puede ser peligroso para su salud”, hasta el contundente “Fumar mata”. A ver si se nos mete en la cabeza que el ruido es una contaminación. Acústica, sí; pero contaminación al fin y al cabo. Por eso al “Menos humos” habría que añadir ahora el “Menos ruido”. Porque la realidad –y lo importante- de todo esto es que “El ruido puede ser peligroso para la salud”. Seguro que si lo tenemos en cuenta seremos capaces de pensar en los demás y hacer menos ruido. Al final, el ruido es también una cuestión de solidaridad, de no molestar a los otros. Eso sí, salvo que, como decía la canción de Los ilegales en su bárbara apología del ruido, hagamos ruido “porque odio a mi vecino” o “porque soy un cretino”, y de estos hay muchos. Ya sé que ahora la música y todo lo de los 80 vuelve a estar de moda, pero ya vale de “Hacer mucho ruido” y de que lo permitan.
Los de las despedidas de soltero y de soltera son inasequibles al desaliento. Lo pude comprobar el sábado pasado al salir de una cena. Llovía a cántaros, pero allí seguían en medio de la calle, en el casco antiguo, grupos de chicos y de chicas, con disfraces esperpénticos, gritando bajo la lluvia, con unos amenazantes megáfonos en las manos. Mal que griten a las dos de la mañana, pero que lleven sirenas y tambores es el colmo (también los había con esos artilugios). No me extraña que los vecinos estén que trinan. La semana pasada, hasta un canal nacional emitía un reportaje sobre el ruido nocturno de Logroño; es decir, que somos noticia por la contaminación. Sí, por la contaminación acústica.
21 May 2008
Algo habrá hecho
Pues no le veo la gracia al chiste del presidente de la Audiencia Provincial de Barcelona. La semana pasada, en la presentación de la memoria judicial de 2007, dijo: “Como aquel que le dijo: “y usted, ¿por qué ha matado a su mujer”, “¡Ah! Y usted, ¿no ha tenido ganas nunca?”. Y añadía el juez: “pues eso, que es un chiste, habrá gente que lo pueda entender y que no lo pueda entender”. Pues yo soy de las que no lo entiende.
Como se ha montado una buena, salió a pedir disculpas poco después por trivializar con algo que lleva tantas mujeres muertas y tantas familias rotas y tanto sufrimiento. Pero el chiste, maldita la gracia, ya estaba hecho. Y el daño. Pero, ¿hay alguien a quien le parezca el chiste gracioso?
Hace unos días el nuevo Delegado del Gobierno contra la Violencia de Género decía en una entrevista que “Hay mujeres que mueren, pero el sistema funciona bien”. Desde luego que hemos avanzado, faltaría más, pero de ahí a decir que el sistema funciona bien hay una diferencia. Es evidente que si funcionase bien no habría tantas mujeres asesinadas. Por lo pronto habrá que destinar más recursos y más dinero para que funcione y analizar en qué está fallando “el sistema” para que siga habiendo tantas mujeres muertas a manos de sus maridos o compañeros.
La violencia de género no es un conflicto privado, sino un problema social. El problema, precisamente, es que no se considera un problema de la sociedad; de hecho, en las encuestas del CIS tan sólo preocupa al 2% de la población. ¿Por qué hay hombres que maltratan a sus parejas? Porque confunden amor con dominación, porque consideran inferior a la mujer e intentan someterla para dejar claro que están por encima de ella. ¿Por qué tantas mujeres soportan el maltrato? Por la tradición de la superioridad masculina, que hace que la mujer sienta la obligación de respetar la autoridad del hombre y porque muchas mujeres están educadas en la sumisión, en aguantar. Es terrible, pero muchas de las mujeres que sufren la violencia de género la esconden porque sienten vergüenza o incluso se sienten culpables.
Hay que prevenir el maltrato, educar en los buenos tratos, en la igualdad y en valores. Se deben destinar muchos más medios. Otra de las claves es aislar y despreciar socialmente al maltratador. Me parece aberrante que alguien se permita hacer chistes sobre esto. Frente a esta lacra social no hay que bajar la guardia ni cansarnos de denunciar tantas situaciones.
Muchos de los que están en la cárcel por la violencia de género no se perciben a sí mismos como delincuentes o asesinos. De puertas afuera pueden parecer incluso tipos normales: “No mataría ni una mosca”, “era muy amable” dice más de un vecino cada vez que en el telediario dan la noticia de un caso de violencia contra las mujeres. Por eso me horroriza pensar que, al escuchar la noticia de la última mujer asesinada a manos de su pareja, y después de oír al vecino decir eso, haya alguien que puede pensar sobre la víctima: “algo habrá hecho”.

07 May 2008
El Museo Würth
Me contaba mi hermana Marta que la semana pasada fue a ver la exposición de Goya en el Prado, una exposición única, con cerca de 200 obras, la mayor parte de ellas de colecciones privadas, con algunos de los lienzos restaurados después de un largo proceso... En fin, el no va más. Y me contaba que uno de los del grupo con los que visitaba la exposición no hacía más que quejarse de que había mucha gente, de que si uno de los cuadros brillaba demasiado y que si la iluminación no era la más acertada.
Más o menos a la misma hora asistía yo, aquí en La Rioja, a la inauguración de una nueva exposición en el Museo Würth, en este caso de uno de los artistas vivos más importantes, el portugués José de Guimaraes, un pedazo exposición, titulada “Mundos, cuerpo y alma” y que podría estar en cualquiera de los mejores Museos de arte contemporáneo del mundo. Y al dar una vuelta por el jardín del Museo y disfrutar de las obras allí expuestas, pensaba que este espacio no es lugar para quejarse, sino más bien para disfrutar y agradecer.
Y es que vivimos instalados en la cultura de la queja, protestamos por todo. La queja es un vicio, un auténtico placer para muchos, que sólo saben quejarse y que se recrean en ello, se sienten importantes al hacerlo, y así demuestran lo listos que son, aunque el motivo de la queja sea la mayor estupidez. Es una especie de cultura de lo negativo, de subrayar los fallos, los defectos, como si señalar lo positivo fuera de simples. Conozco a unos cuantos de estos profesionales de la crítica. Ojo, no confundamos esto con las quejas fundadas, las de verdad, como cuando no te atienden bien en los servicios públicos o como cuando nos encontramos con un sistema judicial como el que tenemos.
Hay que saber quejarse cuando se lleva razón, pero igual de importante es saber dar las gracias. Además, es mucho más reconfortante agradecer y reconocer lo positivo. Por eso estoy encantada, como riojana, de la decisión de haber puesto en marcha en La Rioja el Museo Würth. Al igual que esa otra joya que es el Museo del Vino de la familia Vivanco, ambos surgen de la iniciativa privada, y eso ya es mucho de agradecer. No sólamente marcan un modelo de gestión cultural a seguir, sino que dan otra dimensión a las empresas, que no sólo están para ganar dinero –que lo están-, sino que también se implican en el desarrollo cultural y social.
El Museo Würth es un tesoro, un lujazo. Junto al Museo Vivanco, una de las mejores cosas que nos han pasado culturalmente en los últimos tiempos en La Rioja, algo que nos permite dar un salto espectacular, que nos da un aire de modernidad, que nos sitúa en la vanguardia de la cultura y que está haciendo que La Rioja aparezca en los medios nacionales e internacionales. La “Lillie” de Manolo Valdés en el interior del edificio, o las obras de Richard Deacon y Miquel Navarro, entre otras muchas, son obras maestras, y se complementan con otras muchas actividades culturales, desde conciertos a talleres de arte para escolares. Nunca agradeceremos lo suficiente a nuestro paisano Juan Ramírez y a los que han tenido algo que ver en esto, haber traído este Museo a La Rioja. No te lo pierdas.

23 Abr 2008
Una mente sana
Me contaba una amiga hace unas semanas que a su padre le iban a poner una prótesis de cadera y que la cría pequeña necesitaba gafas, pero tuve que enterarme por su marido de sus depresiones y de la terapia que seguía desde hace tiempo. Y es que hablamos de los problemas de colesterol o hipertensión como si tal cosa, hablamos de médicos, de especialistas y de remedios con total naturalidad, pero cuando se trata de salud mental, ¡ay!, ¡la cosa cambia!, entonces ya no se habla. Con salud mental no me refiero sólamente a problemas graves, como ese 1% de la población que sufre esquizofrenia. Salud mental es algo más amplio: me refiero a ese equilibrio o bienestar psíquico. Ojo, no quiero decir que no se tengan problemas –quién no los tiene-, sino que su superación no te desequilibra mentalmente. En cuestiones de salud mental todavía no hemos salido del armario: todo esto que tapamos y que evitamos reconocer, resulta que está mucho más presente de lo que quisiéramos admitir. Seguimos teniendo muchos prejuicios frente a los problemas mentales, y no los asumimos, ni de lejos, de la misma manera que aceptamos o que contamos que nos ha dado un cólico al riñón o que nos tienen que hacer una resonancia magnética. Hay una especie de pudor social que nos impide reconocer que no van bien las cosas emocionalmente, que tenemos una enfermedad del alma. Como se oculta y se sufre en silencio, mucha gente que podría mejorar su calidad de vida no va al especialista por miedo o desconocimiento (muchos no saben lo que les pasa y por eso no piden ayuda). La última Encuesta Nacional de Salud, que se ha hecho pública en marzo, incluye por vez primera datos sobre nuestra salud mental, y resulta que estamos bien por fuera, pero no tanto por dentro: más del 20% de los entrevistados está en riesgo de padecer un trastorno mental. Llama la atención que las mujeres tienen más problemas psicológicos que los hombres y es toda una señal de alarma que uno de cada cuatro niños y adolescentes menores de 15 años presenta riesgos de mala salud mental. A medida que pasan los años es peor, y el mayor riesgo de problemas mentales está en los mayores de 75 años. Resulta llamativo que, aunque aumenta el bienestar material y cada vez poseemos más cosas, ello no está en consonancia con el bienestar mental, con el emocional. Nos encontramos muchas veces estresados, deprimidos, desbordados o impotentes. Sin ir más lejos, la depresión es una de las plagas de nuestro siglo, es ya la dolencia con más impacto social en los países desarrollados y, de hecho, es una de las principales causas de baja laboral en España. Por muy bajos que tengas los triglicéridos, no serás feliz si no tienes una visión positiva de las cosas, si te falta el aliento, si no tienes energía y coraje para vivir, si no tienes una mente sana.

09 Abr 2008
Repelente
No es para alejar a mosquitos, cucarachas ni arañas, no es para espantar a ningún insecto ni animal (también los hay contra perros). Hay un nuevo producto en el mercado para ahuyentar, y no hay que extenderlo por la piel ni es un spray para pulverizar por el aire: es un aparato que emite unos ultrasonidos... ¡para ahuyentar adolescentes!
Así, como suena, nunca mejor dicho, porque el aparato emite un pitido insoportable en una frecuencia tan alta que sólo el oído de los jóvenes es capaz de percibirlo (hasta unos 30 años), y claro, se van del lugar escopeteados; mientras que los adultos, como están más duros de oído, ni se inmutan, y se quedan en ese mismo sitio tan campantes. Si los chavales van caminando, el zumbido no llega a molestar, pero si están parados es insufrible, de forma que el grupo tiene que disolverse al instante.
El aparato en cuestión se lleva “Mosquito” (es pequeño, molesto y emite un zumbido, como el mosquito) y se ha empezado a distribuir en Francia, Bélgica y Holanda. El artilugio tiene un alcance de unos veinte metros y en el Reino Unido, que es donde se ha inventado, ya hay instalados más de 3.000 en bancos, plazas, grandes almacenes y fachadas.
Que tu hijo ha invitado a los amigos a una fiesta en casa, son las tres de la mañana y ahí siguen, pues... a enchufar el aparato. Que en una noche de verano están sentados debajo de tu ventana y no paran de reírse, pues les zumbas con el “mosquito”. Que te quieres echar la siesta y los chavales de la calle no callan, pues tres cuartos de lo mismo.
Al margen de los efectos que sobre el oído pueda tener esto, me repele este aparato para repeler. Espero que lo prohíban en España. Me repele que se trate así a los jóvenes. El paso siguiente sería poner descargas eléctricas contra ellos. ¿Dónde queda la educación? ¿Dónde queda el diálogo intergeneracional? ¿Es el orden establecido por los adultos lo único válido? Estoy en contra del botellón en el centro de la ciudad como la que más (y también fuera de la ciudad), pero lo que habrá que hacer es pedir que se aprueben y se cumplan las normas adecuadas para evitar el botellón (por lo que tiene de consumo de alcohol, no sólo de molestia a los vecinos) y tantos y tantos ruidos en la ciudad. Lo más fácil es reprimir, lo difícil es educar.
Que este aparato, de aire nazi, se esté instalando pone de manifiesto el fracaso de una sociedad, incapaz de hacer cumplir las normas, de educar a sus hijos. Lo que hace falta es que los jóvenes sepan comportarse, que los eduquemos para ello, que los formemos en valores en casa y en la escuela. Y lo que sobra es este tipo de soluciones repelentes.

26 Mar 2008
¿Por qué no pone el dinero ANV?

Óscar se había quitado el capirote después de la procesión del Silencio en Calahorra y se estaba acercando a la tienda de informática que había abierto tan sólo hace seis meses, cuando le dijeron que no podía pasar, que se alejara de allí. Aviso de bomba de ETA, todo acordonado. Unos vecinos se acercan corriendo por la acera, asustados: “nos han dicho que nos fuéramos, por lo visto han puesto un coche bomba justo enfrente del cuartel”.
Cayo puso la carnicería hace un par de meses, se la han destrozado, y ahora vete tú a esperar a que le pague el seguro y a ver de qué vive mientras tanto. Hasta que le arreglen el negocio, ¿qué va a hacer? Y los que se tienen que ir de casa, ¿dónde van a ir? A Ángel le destrozaron un coche hace varios años en otro atentado y tardaron ¡tres años! en pagárselo.
Justo una semana antes del atentado terrorista comía con unos amigos y mi santo en Calahorra, y hablábamos precisamente de cómo se vive
Durante varios días muchos vecinos no han podido entrar en sus casas a recoger lo más imprescindible, cuando les avisó
Al mismo tiempo, los concejales y militantes de Acción Nacionalista Vasca campan a sus anchas en los municipios del País Vasco: no condenan los atentados, apoyan a los terroristas de ETA y se enorgullecen de ello. Dos semanas antes, los concejales y la alcaldesa de Mondragón, de ANV, se ausentaron del pleno del Ayuntamiento para no condenar el asesinato de ¡su vecino!, el ex-concejal Isaías Carrasco. Pero no se ausentan cuando tienen que cobrar las subvenciones.
Ni ellos ni el resto de dirigentes de ANV han condenado tampoco el atentado de Calahorra, y les da igual: total, siguen cobrando del dinero de los impuestos de todos. ¿Por qué no les descuentan de las subvenciones que reciben las indemnizaciones de los atentados terroristas? Para empezar, los 3,5 millones de euros del atentado en Calahorra. Y encima parece que con la indemnización económica se compensa la barbarie, pero eso nunca será suficiente. ¿Cómo compensar la ausencia del padre, del amigo, del compañero que han asesinado los terroristas? ¿O la ilusión de la tienda que Óscar o Cayo montaron hace unos meses? ¿O la tranquilidad que tenían Dolores y Manuel, recién jubilados, en su piso recién arreglado, después de toda una vida trabajando? En lo personal, en lo moral, no hay dinero para pagar tanta destrucción, tanta rabia, tanta indignación y tanto dolor.
12 Mar 2008
Himno friki
“¡Perrea, perrea! El chiki-chiki mola mogollón, lo bailan en la China y también en Alcorcón… Lo baila mi hermano, lo baila mi mulata con las bragas en la mano... Y el chiki-chiki se baila así: 1. El Breikindance; 2. El Crusaíto; 3. El Maiquel Yason; 4. El Robocop”
Ésta es parte de la letra de la canción (por llamarla de alguna manera) que nos va a representar en el festival de Eurovisión que se celebrará en Belgrado el próximo mes de mayo. La canción es friki, la propia letra habla de los frikis, y la canta un actor que se hace pasar por friki bajo el nombre de Rodolfo Chikilicuatre. Esta parodia es una exaltación de lo friki, lo friki en estado puro. Amenaza con convertirse en la canción del verano, en esa melodía pegadiza y bailona que arrasará en verbenas estivales, campings y chiringuitos de las playas. “Baila el chiki-chiki” ha sido elegida por el ciberpúblico con miles de votos en una muestra de que al personal le importa un bledo Eurovisión y lo que busca es reírse un rato y pasarlo bien. El público ha elegido a alguien que no se sabe muy bien si va a defender los colores de España o nos los va a sacar.
En cualquier caso, seguro que esta canción subirá los índices de audiencia del cutrefestival de Eurovisión. En sus comienzos se vivía el festival con intensidad: Massiel, Salomé, Karina, la movida de Serrat por no poder cantar en catalán... En los últimos años, en cambio, lo extraño era seguir el festival; sólo unos pocos lo veían. Sin embargo ahora, mira por dónde, esta gamberrada ha vuelto a poner el festival en boca de todos.
Esta tendencia extravagante no conoce fronteras: una marioneta con forma de pavo real representará a Irlanda, Letonia subirá a unos tipos que imitarán a los personajes de “Piratas del Caribe” y así. Los frikis tienen su Día del Orgullo Friki (www.orgullofriki.com ) el 25 de mayo, y tienen su festival, Eurovisión, que se celebra, qué casualidad, un día antes. Para frikis los finlandeses disfrazados de monstruos de hace dos años, también en Eurovisión. A este paso acabará siendo Frikivisión.
Frikis ha habido siempre, pero antes no salían en la tele. Ahora, en cambio, se ha disparado el nivel de frikismo, es un filón comercial y toda una tendencia social. ¡Qué tiempos aquellos en los que había sentido del ridículo! Personajes frikis son el reclamo principal de muchos espacios de televisión y hay cada vez más programas para hacer el friki. Se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo esos programas de imitaciones de cantantes a cargo de niños. Lo malo es que en esos casos van sin saber que hacen el friki. Los padres se consideran normales, y eso es lo más friki. Por lo menos Chikilicuatre no engaña a nadie, va de friki, e interpreta su himno: ¡Perrea, perrea!
27 Feb 2008
Todos tiñosos
“¡Se ha hecho algo en la cara, te lo digo yo. Antes tenía muchas más arrugas. Mira, mira los ojos, fíjate bien. Pero si tenía patas de gallo y ahora casi no se le notan. Porque tener, sigue teniendo, eh, sigue teniendo. ¿A quién se creerá que engaña? Fíjate en las manos, le delatan, las tiene llenas de manchas!”. “¡Menudo pedazo de todoterreno que se ha echado, para presumir. Pero si no va nunca al monte, ya te digo yo, si no lo necesita. Y lo que ocupa al aparcar. Lo hace para impresionar, para chulear, estoy seguro!”.
¿Cuántas veces nos hemos encontrado escuchando comentarios parecidos o incluso haciéndolos? Pero una cosa es un comentario –por mal que esté-, y otra muy distinta es consumirse por dentro anhelando una sesión de bótox como la de fulanita, o deseando un coche como el de menganito. Son los que militan en el partido de “si tú tienes tres, yo quiero cinco”. La frontera entre el cotilleo y morirte de envidia está en la alegría por el mal ajeno.
Si uno piensa que es feliz, es la prueba de que es feliz. La envidia, en cambio, te quita la felicidad, y en la vida, de lo que se trata es de acumular momentos felices. Por eso el envidioso es, por encima de todo, infeliz, desgraciado, no perdona el éxito de aquéllos a los que conoce, no soporta el entusiasmo de los que le rodean, no aguanta que alguien destaque o sobresalga, siempre está al acecho para difamar, para calumniar, para afear una conducta ajena. Detrás del envidioso hay alguien inseguro, con un sentimiento de inferioridad, que no es capaz de reconocer sus propias limitaciones y la única manera de sobresalir es evitar que los demás brillen. El envidioso siempre está pendiente de la vida de los otros y se compara sin parar, sin darse cuenta de que siempre hay alguien que nos va a superar en algo o en todo. Como escribía Bertrand Russell: “Napoleón envidiaba a César, César envidiaba a Alejandro Magno, y Alejandro Magno envidiaba a Hércules, quien probablemente nunca existió”.
La envidia es ese mal que habita en nosotros. La publicidad explota terriblemente esta tendencia humana y nos muestra imágenes que alientan nuestra envidiosa rivalidad. Y muchos anuncios lo hacen, además, de una forma explícita. Pero uno de los secretos de la felicidad es relativizar. Relativizar tanto el éxito como el fracaso, porque incluso el fracaso no es más que una oportunidad para mejorar, para superarnos.
El punto G que unos ginecólogos italianos han localizado hace unos días con ecografías lo tienen –dicen- unas mujeres sí y otras no. No sé si creerme que no todas lo tienen, pero en cuanto a la envidia -a falta de trabajos científicos que avancen en el estudio y la localización de los sentimientos y las emociones-, la sabiduría popular ya se ha encargado de sentenciar, para hombres y mujeres: “Si la envidia fuera tiña... todos tiñosos”. Pero unos más que otros.

Sobre este blog
Que quede entre nosotros
mcirizaMaite Ciriza (Logroño, 1963) es licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Psicología de Empresa. Desde 2000 es directora de los centros culturales de Ibercaja en La Rioja.
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