La Rioja
img
Categoría: PSICOTERAPIA
#Curioseando: mini-collage para dummies sobre psicoanálisis

¿Eres curioso? ¿Te interesa la mente? Entonces este collage para dummies (es decir, no requiere conocimientos previos) sobre psicoanálisis es para ti.

Yo no soy psicoanalista pero me mola mucho esta perspectiva sobre la psique. En realidad, me gustan casi todas las orientaciones psicológicas (cognitivas, conductuales, constructivistas, humanistas, sistémicas…), porque cada una me aporta y hace que mi mirada siga flexible. El psicoanálisis, por ejemplo, me ayuda a entender los fenómenos más incomprensibles de la conducta humana (ejemplo: blog de cine de J. Cardona -aunque es ecléctico, incluye el psicoanálisis jungiano); me permite saborear más el arte en sus diferentes manifestaciones; y me sirve para favorecer los cambios duraderos en mi trabajo de psicoterapeuta.

También considero que a todo el mundo (independientemente d que haga, o no, terapia) le puede ser útil conocerlo un poco por encima. Pues, con todos sus defectos, nos ayuda a pensar y a abrir puertas que ni sabíamos que existían. El único requisito es ser curioso;)

Dentro del psicoanálisis (utilizo esta palabra pero en realidad me refiero a toda la perspectiva dinámica) hay muy diferentes corrientes.

Los más heavies son los lacanianos. Pero, por ejemplo a José María Álvarez y a Fernando Colina se les entiende muy bien, y también los blogs de Maria Cruz Estada y Javier Arenas son accesibles e interesantes. Por otra parte, a los que trabajáis con psicosis (educadores sociales etc.) os recomiendo muy mucho webs como La Otra Psiquiatría y La Revolución Delirante.

Yo ahora estoy más con el psicoanálisis relacional porque curiosamente da como enjundia a muchas cosas que se hacen desde las psicoterapias humanistas, incluida la gestalt. Pero bueno, que como os he dicho hay muchas corrientes dentro del psicoanálisis, y además se pegan bastantes palos entre ellas;)

¿Y qué es lo que comparten? Pues yo diría que la premisa de que somos dirigidos por nuestro inconsciente (cosa que además está siendo corroborada en los últimos años por las neurociencias); que la palabra es el medio por el que se descubren y modifican nuestros nudos; y que no hay ningún canon de normalidad al que pretender ajustar al paciente. (Nota: iré completando todo esto bajo la etiqueta Psicoanálisis).

Os dejo aquí un vídeo de Otto Kernber que ofrece una interesante perspectiva global del psicoanálisis (quizá os resulte  más entretenido si aceleráis un poco la velocidad de reproducción;)). También hay series de tv alrededor únicamente de sesiones de psicoterapia: “Historias de diván” y “En Terapia”  en sus versiones argentina y estadounidense… (me parece importante al respecto subrayar la importancia que tiene en EEUU el psicoanálisis, en contraposición a lo que mucha gente cree).

Y para finalizar os dejo el vídeo “Neurosis para principiantes” de José María Álvarez (no os dejéis impresionar por la primera parte del vídeo, el resto se entiende bien y es muy entretenido).

Hasta la próxima, navegantes!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

Minimapa-Psicoanalisis-BrainChain-Willem_den_Broeder

(BrainChain, Willem den Broeder)

Ver Post >
¿Para qué sirve la psicoterapia?

“Y esto de centrar la psicoterapia en la felicidad (o en la percepción de su ausencia) me parece muy grave y vergonzoso. No recuerdo si esto lo trataba Frankl específicamente, pero otros grandes si lo abordan. La psicoterapia jamás nació para tratar sobre la felicidad, eso es un anhelo humano harto complejo desde los griegos como mínimo. En mi opinión, prestada de gente más inteligente a la que he podido leer, la psicoterapia es quizá una de las pocas herramientas que tenemos para tratar sobre la libertad individual. Y no siempre a mayores cotas de consciencia y libertad uno es más feliz, es un proceso duro que requiere de disciplina, coraje y tenacidad. Lo otro no es tan distinto a lo que prometía el Prozac en los 90: A veces somos muy duros con la psicofarma y poco autocríticos con las recomendaciones easy & fast de algunas corrientes de la psicología contemporánea”

Hace un tiempo leí, en un foro, este comentario de un compañero psicólogo clínico y doctor en Psicología y me pareció muy acertado. La persona, en la mayoría de los casos, acude a un proceso de psicoterapia por un importante sufrimiento psíquico. Lo que pasa es que lo que diferencia a una auténtica psicoterapia de otras cosas (fármacos, acupuntura, técnicas de relajación, etc. ¡que pueden ser muy útiles, incluso necesarias en ciertos casos!) es que, además del alivio del malestar, busca que el paciente recorra su particular, único e irrepetible camino hacia una vida más plena, es decir, sentirse más vivo, con más posibilidades, con las riendas de su vida.

Además si se trabaja sólo para la eliminación del síntoma, aparecerá posteriormente otro (ya sea psíquico, físico o en las relaciones –incluido que sean los demás los que lo sufran). Y lo que quizás sea peor, la vida se empobrece al quedar amarrada a intentar controlar el síntoma o problema, y no construir nuevos caminos y significados.

No hace falta terapias largas. Depende de la persona y de su momento. Pero sí requiere un tiempo por el mero hecho de que aprender (o re-aprender) a sentir, actuar y pensar de otra manera necesita la formación de nuevas sinapsis neuronales. Y dime ¿cuánto tardaste en aprender a conducir?

Nuestra mente se forma por la interacción con el otro (la mamá etc.), de ahí que los libros de auto-ayuda sirvan poquito. Necesitamos en este caso al terapeuta para poder, a través de la relación con él, ver dentro de nosotros y construir nuevas redes neuronales.

Para los que queráis curiosear sobre todo esto os recomiendo muy mucho el libro La Conexión Emocional de Ramón Riera, que salvo algún párrafo (que os lo podéis saltar) es totalmente accesible para cualquiera y muy entretenido de leer. La orientación del Psicoanálisis Relacional a la que pertenece, me está interesando muchísimo porque permite integrar las corrientes con las que actualmente trabajo (Gestalt, Psicoanálisis, Sistémica, Constructivismo).

Voy a finalizar con las opiniones de cuatro experimentados psicoterapeutas sobre esto de ‘para qué sirve la psicoterapia’. Antes, no obstante, os copio dos citas y unos versos que me parecen fundamentales en esta cuestión. También una noticia que creo que os resultará curiosa. Hasta la próxima navegantes! (Más post en la categoría Psicoterapia)

C.G. Jung: “Lo que no se hace consciente, se manifiesta en la vida como destino.

Walter Brunstein: “Curar no es normalizar a la persona, pues esto conlleva la hipótesis de que existe alguien que es normal. De allí que exista tanta proliferación de fármacos que tiendan a corregir la desviación del individuo de las supuestas reglas del ser normal, y esto lleva muchas veces al aniquilamiento del individuo en su lucha por satisfacer la medida de los otros, en lugar de aportar su diferencia.”.

Antonio Machado: “caminante, no hay camino, | se hace camino al andar.”

El Papa Francisco fue a sesiones semanales de psicoterapia (también podéis leer en castellano un resumen aquí): Rescato, sobre todo, su valor de decirlo con naturalidad. Y es que ir a un psicoterapeuta suele ser un signo de autocuidado y consciencia (aunque en nuestro país esto aún no se entiende bien).

Psicoterapia-terapia

⚓ Javier Arenas, médico psicoanalista de orientación lacaniana: “Parto de la tesis freudiana de que el malestar que sufrimos es consecuencia de la negación o ‘no querer saber’ de algún conflicto interno que nos resulta de algún modo inaceptable. Desde ahí, mi premisa es que ‘la verdad cura’ y la cura pasa por su aceptación. Y en eso estoy. En desmontar montajes y desvelar fantasmas que nos hacen vivir la vida en fuga.

Por lo que a mí respecta hice este viaje, que ahora continuo solo, y el fruto es poder vivir en relativa paz conmigo mismo. Y ahí vamos, golpe a golpe y verso a verso, transitando los surcos del azar.”.

⚓ Joan Coderch, médico psicoanalista relacional: “Lo que nos muestra la práctica clínica, es que estas dolientes experiencias subjetivas que aquejan al que pide ayuda sólo podrán modificarse si, a través de la interacción con el terapeuta, el paciente vive nuevas experiencias que dan lugar a un cambio en el inconsciente relacional que subyace a ellas.

(…) Una experiencia terapéutica es aquella que desestabiliza el estado atractor existente en la mente del paciente para promover la posibilidad de la configuración de otro estado atractor más flexible, abierto al diálogo con el entorno y con mayor capacidad de autoorganización evolutiva para la adaptación a la realidad externa e interna.”

P.D.: “Estado atractor” se puede entender como el esquema que subyace a la particular manera de cada uno de actuar, sentir, pensar y relacionarnos.

⚓ María Vázquez, psicóloga clínica de orientación humanista: “La terapia es el caminar, acompañado por alguien que ha recorrido y sigue recorriendo su propio camino, al encuentro con la propia verdad. Y para llegar a la propia verdad hay que recorrer (y para eso “sirve” la terapia también) un largo camino de desprendimiento y de vivir el dolor, tanto del presente como del pasado… Para lo cual, a su vez, hace falta un proceso de toma de conciencia de uno mismo, del dolor que uno lleva dentro, de las ataduras.”

⚓ Cristina Nadal, psicoterapeuta gestalt: “No sólo estamos configurados por muchas partes, muchos yoes, sino que somos un entramado de todo lo que hemos ido engullendo y aprendiendo junto con nuestros allegados/as, además de lo recibido de nuestras figuras parentales y maestros/as. Si nuestro grado de neuroticismo no es muy exacerbado, seguimos en ello, transformándonos con nuestro entorno. Es nuestra responsabilidad reconocer a qué obedecemos, detectar lo que nos hemos tragado y seguimos tragando y atrevernos a identificar qué deseo sustentamos. Para dar con ello, en Gestalt le pedimos al paciente que diga en voz alta de qué se da cuenta, momento a momento. Tanto la apertura osada y comprometida a ese proceso, como las interrupciones del mismo, cuando el terapeuta ayuda a que él o la paciente las explore, llevan a cuestiones significativas y asuntos pendientes pasados o actuales que aquel/lla necesita ver, reconocer y encarar para ir sanando. El programa no está hecho, cada recorrido es individual, y además, quien trabaja es el paciente; el terapeuta cobra para hacerlo trabajar.

Finalizando, remarco que en Gestalt, para recorrer el proceso de cura, usamos las sensaciones y las emociones como autopistas para recorrer el camino hacia uno mismo, que no es posible si no se recorre también hacia el otro. Para ello, yo doy especial importancia al reconocimiento y a la atención a los puntos de apoyo corporales; al efecto que tiene la ley de la gravedad sobre toda materia. Proporciona reconocimiento del espacio propio, facilita la apertura a las sensaciones y aporta apoyo para transitar las diferentes emociones que emergen al recorrer el viaje de regreso a casa que supone cualquier psicoterapia profunda.”

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

Ver Post >
¿Hablar de mis padres en terapia? ¡3 premisas!

En terapia, o al menos en la que yo hago, hay que trabajar con la infancia de la persona (a diferentes profundidades según el caso, eso sí). No se trata de revolver por revolver sino que el cambio y el avance personal pasa por entender un poco por qué somos cómo somos y por reparar heridas que incluso desconocemos.

En este proceso, a muchos de nosotros nos es difícil hablar las cosas malas de nuestros padres por sentirnos, por ejemplo, unos desagradecidos con todo lo que nos han dado. Por eso, yo les explico a mis pacientes y clientes tres puntos, tres premisas.

Y hoy se me ha ocurrido dejarlas en un minimapa con los siguientes propósitos: para optimizar el tiempo en consulta dada mi veloz locuacidad (así, en vez de explicarlo yo, lo leemos juntos); como resumen práctico que quizá pueda servir a quienes se están formando en psicoterapia; para compartir con otros compis mi particular visión y así poder debatir y pensar juntos; y para que cualquier lector en general pueda curiosear sobre de qué va, en parte, esto de hacer terapia;)

Ahí van entonces mis 3 premisas para el trabajo en  terapia con los padres de nuestra infancia:

1. Casi todos los padres lo quieren hacer bien. Otra cosa es que metan la pata o que las circunstancias no se lo permitan (ejemplo: pobreza que obliga a priorizar la obtención de alimento frente al cuidado adecuado del niño; hospitalizaciones del bebe; o situaciones muy estresantes y/o dolorosas en la familia).

Todos los papás meten la pata ¡y no pasa nada porque esto es inherente a la constitución del ser humano! Cuando sí pasa, claro, es cuando es excesivo. Y siempre siempre es consecuencia de sus propias heridas, historias y circunstancias ¡lo que no lo justifica, por supuesto, cuando hay actuaciones negligentes e incluso malvadas!

2. En terapia no trabajamos con los padres reales, objetivos, sino con los que nuestro niño interiorizó. Averiguar qué pasó es importante. Pero lo es más conectar con lo que nuestro niño sintió y/o con lo que no se permitió sentir.

3. Tampoco es cuestión de culpabilizar sino de limpiar. Y esto en la mayoría de los casos lleva a terminar el proceso con un amor mucho más auténtico hacia nuestros padres.

Finalizando…

Nuestra manera de pensar, sentir y actuar se forma en la infancia, siendo las primeras relaciones las que modulan de forma radical la genética. Y si trabajamos desde ahí, podemos aprovechar la plasticidad neuronal, con la que contamos hasta que fallezcamos, para crear nuevas conexiones neuronales y por lo tanto nuevas formas de pensar, sentir y actuar más adaptativas (es decir, que conlleven un menor sufrimiento).

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

3 premisas para facilitar el hablar padres terapia

Ver Post >
Un vistazo rápido a las psicoterapias, a las formas de mejorar

En nuestra tierra hay poca costumbre de ir a psicoterapia para no seguir con “más de lo mismo”. Preferimos los escapes. Muchas mujeres corremos de confidencias con las amigas; muchos hombres al deporte o a su cueva en forma de tele, videojuegos o periódico; y la mayoría a echarnos unas risas acompañadas de una caña o un vinito. Es decir, tenemos nuestros recursos y apoyos. Y también, por supuesto, nuestro “culpar al otro” y “nuestro somatizar”.

Pero… ¿qué ocurre cuando en determinado momento esto no sirve, o no me es suficiente? Puede que me encuentre “muy mal” y quiera volver a lo de antes, o bien emprender un nuevo camino. O puede que no esté “mal”, pero surja en mi interior el deseo de “cambiar algo”, de “mejorar”. En ambos casos, siempre, a lo largo de la historia de la humanidad, la persona ha acudido a un “experto”. Los curas, maestros, filósofos, brujos, videntes y,  en la actualidad, los psico-terapeutas han cumplido esta función, y hoy, como adelantaba en el título, os hablaré de éstos últimos.

Todos nos hacemos daño y hacemos daño a los demás, a la vez que nos ayudamos. Ambas cosas en distintos grados: hay personas que dan mucho pero también (se) dañan mucho, y al contrario. Y ello dentro de un marco cultural (en occidente prima el individuo mientras que en oriente, el grupo). Con todo esto, y sus consecuencias a medio y largo plazo, se dibuja la ética en psicoterapia. Por poner un ejemplo, en las culturas chamánicas se suele tratar al grupo para curar al individuo (lo que puede evocar, por otra parte, a la terapia familiar).

Hay psicoterapias que enfocan en el problema (incluyendo los síntomas) u objetivos; mientras que otras se orientan más a la libertad y responsabilidad. Y algunas tienen efectos a corto plazo, y otras a largo (como ante un dolor de espalda tomarse un analgésico o realizar ejercicios para fortalecer la musculatura, ambas opciones pueden ser adecuadas según las circunstancias).

Podemos decir simplificando que existen cuatro corrientes de psicoterapia, con muchísimas variedades dentro de cada una: cognitivo-conductuales (Skinner, Beck, Ellis, terapias de 3ª gerenación…), dinámicas (Freud, Bion, Davanloo…), humanistas (Gestalt, Logoterapia, Rogers, Berne…), y familiares-sistémicas. Actualmente se entremezclan (ejemplo: terapias narrativas) y el cuerpo ya no está separado de la mente. Pero, de todas formas, se ha comprobado que los factores comunes a todas ellas son los más importantes a la hora de predecir su éxito.

Suelo decir que buscar terapeuta es un poco como buscar pareja. Más allá de ciertos requisitos básicos (formación avalada, ética profesional) depende del feeling que tengas con él o con ella (que te trasmita confianza, una relación de colaboración etc.). Así, quizá uno buenísimo que me recomendaron, a mí no me vaya; o el que a mí me encanta, para ti es demasiado frío, o viceversa. Ah, como nuestra labor es harto complicada yo siempre suelo recomendar que el terapeuta que se elija tenga un supervisor de referencia.

“Caminante, son tus huellas / el camino, y nada más; / caminante, no hay camino, / se hace camino al andar.”

(GarciaLaso, psicoterapia en Logroño para atravesar tormentas).”

Mi álter ego leyendo sobre psicoterapia en Logroño

Ver Post >
¿Sirve la psicoterapia?

Tras los San Mateos y con el inicio ya definitivo del curso, varias personas me han hecho esta pregunta. Parece entonces que, en estas fechas, os ronda a muchos por la cabeza. Así que aquí tenéis mis reflexiones al respecto;)

Preguntar si sirve la psico-terapia es como preguntar si sirve la fisio-terapia… pues… depende.

Si tengo dolores de espalda puedo, por ejemplo, ir a darme un masaje, o iniciar un tratamiento para corregir posturas y fortalecer músculos, o no hacer nada. En la mayoría de los casos sabemos por experiencia que no se curará del todo pero que la mejoría depende fundamentalmente del interés que uno tenga en ello.

Existen importantes diferencias entre estas dos disciplinas, por supuesto. Sin embargo me gusta utilizar esta comparación para comenzar a responder a esta susodicha pregunta del título.

Por experiencia personal y profesional sé que la psicoterapia sirve y cada día ven la luz más y más estudios que avalan su eficiencia (ojo, que he elegido a propósito esta palabra). El problema es su descrédito generalizado impulsado por la cultura donde vivimos y nuestras resistencias internas al cambio. Preferimos, y el sistema también, tomar una pastillica y seguir en nuestra rueda de hámster.

En este blog sabéis que no entro en profundidades así que sólo os dejo tres preguntas: 1ª, ¿sabíais que la industria farmacéutica es la segunda más poderosa del mundo (la primera, la armamentística)?; 2ª, los grandes avances de la humanidad nacen del crear a partir del sufrimiento ¿interesa esto al sistema productivo en el que vivimos?; Y 3ª, ¿por qué ahora nos gastamos el dinero en brackets dentales por estética y no en construirnos un vivir mejor?

En esta última pregunta se ve claramente como lo social y lo intra-personal están íntimamente unidos en esto de no ir a un terapeuta. Me centraré, no obstante, en lo segundo.

Todos tenemos miedos internos, camuflados bajo todo tipo de argumentos, a asumir la responsabilidad sobre nuestro sufrimiento y aventurarnos fuera de nuestra zona de confort, en busca de un gestionar la vida de manera más saludable.

(Nota: La zona de confort es la forma particular en que cada uno ve, siente y se relaciona con la “realidad” –y que la mayoría de las veces de “confort”· no tiene nada pero ahí nos quedamos siguiendo el refrán “más vale malo conocido, que bueno por conocer”).

Es cierto, que el asunto es mucho más complicado y se entremezclan prejuicios sociales con la enorme dificultad que nos supone a la mayoría pedir ayuda, pero en mi opinión en el meollo está el miedo. El miedo, que hay que escucharlo (por ejemplo, no “hay que” desnudarse en la 1ª sesión ante el que es en ese momento aun un desconocido) pero sin permitir que dirija tu vida.

Al contrario de lo que se quiere creer, iniciar una terapia (o cualquier otro eufemismo con que se rotule) es un acto de valentía porque es un intento de coger las riendas de lo que a uno le pasa y no seguir con “más de lo mismo”. El entorno es hostil, sí ¡pero cómo naveguemos en la tormenta es asunto nuestro! Y más aun si nos preocupan nuestros hijos u otro tipo de cuestiones éticas. Ya Freud señalaba que la buena terapia lleva a amar mejor, trabajar mejor, disfrutar mejor.

Depresión-apatía, ansiedad, síntomas físicos sin aparente razón orgánica, problemas relacionales (pareja, hijos, padres mayores, laborales, soledad…), problemáticas adolescentes y juveniles, enfermedades, duelos, sentimientos de vacio… son ejemplos de “crisis” que nos ofrecen la oportunidad de crecer y así vivir de manera más real.

La desesperanza, la pereza, la desconfianza… incluso la resignación, pueden ser trampas para no acudir al terapeuta. Pero, aunque no hay varitas mágicas, merece la pena el esfuerzo!

Yo siempre digo que no es la magnitud del problema lo que lleva a consultar sino el deseo de un vivir más pleno.

Además, y por otra parte, la psicoterapia no es sólo para cuando te sientes como un pequeño barco a la deriva, o estás en medio de una tormenta, también es para cuando hay en ti el anhelo de nuevos horizontes. Es decir, para todo aquel con inquietudes de mejora personal o profesional. Pero de esto os hablaré otro día, al igual que de los diferentes tipos de psicoterapias que hay, cómo elegir terapeuta etc.

Tampoco he entrado hoy en el tema económico. Pero os dejo dos apuntes:

1º. Un amigo mío psiquiatra, cuando colaboraba con una ONG, cobraba a los sin-techo un cigarro, o los que acordaran, por consulta. El dinero (o los cigarros en este caso) es energía y he de preguntarme “¿dónde pongo mi energía? ¿dónde está mi deseo?”. Todo en esta vida es cuestión de prioridades (ejemplo, lo que comentaba arriba de los brackets dentales; o  también el tema de las vacaciones veraniegas) y todas ellas perfectamente respetables, por supuesto.

2º. La ética debería guiar muchísimo más nuestro sistema público de salud mental (listas de espera etc.). Esto, por desgracia, no sólo afecta a la psicología clínica sino también al resto de especialidades (ginecología etc.). Además encontramos la lamentable focalización casi exclusiva en el tratamiento con psicofármacos, en contra de la evidencia científica más seria e independiente.

Hasta la próxima semana, navegantes!

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas también en FB, Tw y Ln.

Ver Post >
Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.