La Rioja

img
Categoría: PSICOTERAPIA
Un vistazo rápido a las psicoterapias, a las formas de mejorar

En nuestra tierra hay poca costumbre de ir a psicoterapia para no seguir con “más de lo mismo”. Preferimos los escapes. Muchas mujeres corremos de confidencias con las amigas; muchos hombres al deporte o a su cueva en forma de tele, videojuegos o periódico; y la mayoría a echarnos unas risas acompañadas de una caña o un vinito. Es decir, tenemos nuestros recursos y apoyos. Y también, por supuesto, nuestro “culpar al otro” y “nuestro somatizar”.

Pero… ¿qué ocurre cuando en determinado momento esto no sirve, o no me es suficiente? Puede que me encuentre “muy mal” y quiera volver a lo de antes, o bien emprender un nuevo camino. O puede que no esté “mal”, pero surja en mi interior el deseo de “cambiar algo”, de “mejorar”. En ambos casos, siempre, a lo largo de la historia de la humanidad, la persona ha acudido a un “experto”. Los curas, maestros, filósofos, brujos, videntes y,  en la actualidad, los psico-terapeutas han cumplido esta función, y hoy, como adelantaba en el título, os hablaré de éstos últimos.

Todos nos hacemos daño y hacemos daño a los demás, a la vez que nos ayudamos. Ambas cosas en distintos grados: hay personas que dan mucho pero también (se) dañan mucho, y al contrario. Y ello dentro de un marco cultural (en occidente prima el individuo mientras que en oriente, el grupo). Con todo esto, y sus consecuencias a medio y largo plazo, se dibuja la ética en psicoterapia. Por poner un ejemplo, en las culturas chamánicas se suele tratar al grupo para curar al individuo (lo que puede evocar, por otra parte, a la terapia familiar).

Hay psicoterapias que enfocan en el problema (incluyendo los síntomas) u objetivos; mientras que otras se orientan más a la libertad y responsabilidad. Y algunas tienen efectos a corto plazo, y otras a largo (como ante un dolor de espalda tomarse un analgésico o realizar ejercicios para fortalecer la musculatura, ambas opciones pueden ser adecuadas según las circunstancias).

Podemos decir simplificando que existen cuatro corrientes de psicoterapia, con muchísimas variedades dentro de cada una: cognitivo-conductuales (Skinner, Beck, Ellis, terapias de 3ª gerenación…), dinámicas (Freud, Bion, Davanloo…), humanistas (Gestalt, Logoterapia, Rogers, Berne…), y familiares-sistémicas. Actualmente se entremezclan (ejemplo: terapias narrativas) y el cuerpo ya no está separado de la mente. Pero, de todas formas, se ha comprobado que los factores comunes a todas ellas son los más importantes a la hora de predecir su éxito.

Suelo decir que buscar terapeuta es un poco como buscar pareja. Más allá de ciertos requisitos básicos (formación avalada, ética profesional) depende del feeling que tengas con él o con ella (que te trasmita confianza, una relación de colaboración etc.). Así, quizá uno buenísimo que me recomendaron, a mí no me vaya; o el que a mí me encanta, para ti es demasiado frío, o viceversa. Ah, como nuestra labor es harto complicada yo siempre suelo recomendar que el terapeuta que se elija tenga un supervisor de referencia.

“Caminante, son tus huellas / el camino, y nada más; / caminante, no hay camino, / se hace camino al andar.”

(GarciaLaso, psicoterapia en Logroño para atravesar tormentas).”

Mi álter ego leyendo sobre psicoterapia en Logroño

Ver Post >
¿Sirve la psicoterapia?

Tras los San Mateos y con el inicio ya definitivo del curso, varias personas me han hecho esta pregunta. Parece entonces que, en estas fechas, os ronda a muchos por la cabeza. Así que aquí tenéis mis reflexiones al respecto;)

Preguntar si sirve la psico-terapia es como preguntar si sirve la fisio-terapia… pues… depende.

Si tengo dolores de espalda puedo, por ejemplo, ir a darme un masaje, o iniciar un tratamiento para corregir posturas y fortalecer músculos, o no hacer nada. En la mayoría de los casos sabemos por experiencia que no se curará del todo pero que la mejoría depende fundamentalmente del interés que uno tenga en ello.

Existen importantes diferencias entre estas dos disciplinas, por supuesto. Sin embargo me gusta utilizar esta comparación para comenzar a responder a esta susodicha pregunta del título.

Por experiencia personal y profesional sé que la psicoterapia sirve y cada día ven la luz más y más estudios que avalan su eficiencia (ojo, que he elegido a propósito esta palabra). El problema es su descrédito generalizado impulsado por la cultura donde vivimos y nuestras resistencias internas al cambio. Preferimos, y el sistema también, tomar una pastillica y seguir en nuestra rueda de hámster.

En este blog sabéis que no entro en profundidades así que sólo os dejo tres preguntas: 1ª, ¿sabíais que la industria farmacéutica es la segunda más poderosa del mundo (la primera, la armamentística)?; 2ª, los grandes avances de la humanidad nacen del crear a partir del sufrimiento ¿interesa esto al sistema productivo en el que vivimos?; Y 3ª, ¿por qué ahora nos gastamos el dinero en brackets dentales por estética y no en construirnos un vivir mejor?

En esta última pregunta se ve claramente como lo social y lo intra-personal están íntimamente unidos en esto de no ir a un terapeuta. Me centraré, no obstante, en lo segundo.

Todos tenemos miedos internos, camuflados bajo todo tipo de argumentos, a asumir la responsabilidad sobre nuestro sufrimiento y aventurarnos fuera de nuestra zona de confort, en busca de un gestionar la vida de manera más saludable.

(Nota: La zona de confort es la forma particular en que cada uno ve, siente y se relaciona con la “realidad” –y que la mayoría de las veces de “confort”· no tiene nada pero ahí nos quedamos siguiendo el refrán “más vale malo conocido, que bueno por conocer”).

Es cierto, que el asunto es mucho más complicado y se entremezclan prejuicios sociales con la enorme dificultad que nos supone a la mayoría pedir ayuda, pero en mi opinión en el meollo está el miedo. El miedo, que hay que escucharlo (por ejemplo, no “hay que” desnudarse en la 1ª sesión ante el que es en ese momento aun un desconocido) pero sin permitir que dirija tu vida.

Al contrario de lo que se quiere creer, iniciar una terapia (o cualquier otro eufemismo con que se rotule) es un acto de valentía porque es un intento de coger las riendas de lo que a uno le pasa y no seguir con “más de lo mismo”. El entorno es hostil, sí ¡pero cómo naveguemos en la tormenta es asunto nuestro! Y más aun si nos preocupan nuestros hijos u otro tipo de cuestiones éticas. Ya Freud señalaba que la buena terapia lleva a amar mejor, trabajar mejor, disfrutar mejor.

Depresión-apatía, ansiedad, síntomas físicos sin aparente razón orgánica, problemas relacionales (pareja, hijos, padres mayores, laborales, soledad…), problemáticas adolescentes y juveniles, enfermedades, duelos, sentimientos de vacio… son ejemplos de “crisis” que nos ofrecen la oportunidad de crecer y así vivir de manera más real.

La desesperanza, la pereza, la desconfianza… incluso la resignación, pueden ser trampas para no acudir al terapeuta. Pero, aunque no hay varitas mágicas, merece la pena el esfuerzo!

Yo siempre digo que no es la magnitud del problema lo que lleva a consultar sino el deseo de un vivir más pleno.

Además, y por otra parte, la psicoterapia no es sólo para cuando te sientes como un pequeño barco a la deriva, o estás en medio de una tormenta, también es para cuando hay en ti el anhelo de nuevos horizontes. Es decir, para todo aquel con inquietudes de mejora personal o profesional. Pero de esto os hablaré otro día, al igual que de los diferentes tipos de psicoterapias que hay, cómo elegir terapeuta etc.

Tampoco he entrado hoy en el tema económico. Pero os dejo dos apuntes:

1º. Un amigo mío psiquiatra, cuando colaboraba con una ONG, cobraba a los sin-techo un cigarro, o los que acordaran, por consulta. El dinero (o los cigarros en este caso) es energía y he de preguntarme “¿dónde pongo mi energía? ¿dónde está mi deseo?”. Todo en esta vida es cuestión de prioridades (ejemplo, lo que comentaba arriba de los brackets dentales; o  también el tema de las vacaciones veraniegas) y todas ellas perfectamente respetables, por supuesto.

2º. La ética debería guiar muchísimo más nuestro sistema público de salud mental (listas de espera etc.). Esto, por desgracia, no sólo afecta a la psicología clínica sino también al resto de especialidades (ginecología etc.). Además encontramos la lamentable focalización casi exclusiva en el tratamiento con psicofármacos, en contra de la evidencia científica más seria e independiente.

Hasta la próxima semana, navegantes!

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas también en FB, Tw y Ln.

Ver Post >
Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica especializada en psicoterapia para pequeñas y grandes dificultades (garcialaso.com).