La Rioja

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Continuidad de los parques
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Javier Campos | 28-01-2015 | 22:54| 0

Un paseo más en un día cualquiera, Logroño, como toda ciudad viva y viviente, va lanzando mensajes… Basta con tener los ojos bien abiertos y los oídos prestos y dispuestos para captar la verdadera esencia de esa viveza, esa que pasa tantas veces desapercibida por las prisas o por tanta ida y venida sin saber bien a qué o a ninguna parte. Salgo de la redacción de Diario LA RIOJA con dirección a la futura plaza de Adolfo Suárez, resultante de las obras del nuevo Palacio de Justicia, y hago escala en la plaza Primero de Mayo, con tanto o más ajetreo si cabe. Antes, a primera hora, me he pasado por la plaza de los Tilos, que se dispone a ser intervenida del mismo modo que las dos anteriores… ya saben, ‘por sus obras los conoceréis’. Voy con tiempo de sobra, por lo que mi paso de calle nada tiene que ver con mi zancada de trabajo y reparo no una ni dos, sino hasta tres veces, tantas como plazas-parques visito, en grandes carteles que anuncian otra obra, aunque en este caso en el Bretón con motivo de su 25 aniversario.

 

‘Continuidad de los parques’ se llama. Vuelvo al periódico con la misma calma, aunque por Pérez Galdós y, por tanto, con escala en el parque de Gallarza; y antes de irme a casa a comer, que lo haré por el castigado México y el flamante parque del soterramiento, pido a mi cultural compañero Jonás el programa del teatro y leo, en relación a la citada representación, que «la acción transcurre en un parque, ese trozo verde en medio del cemento, del ruido y de la multitudinaria soledad de las ciudades. Allí, en un parque, cambian las reglas del juego, y uno se encuentra consigo mismo». Pienso que Logroño no sale mal parado en materia de zonas verdes, las mismas zonas amables que cuando llegué… y me digo que las vacías no son zonas verdes, que más bien habría que poner verdes a quien las puso o permitió que cambiasen de color.

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La ciudad vivida
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Javier Campos | 25-01-2015 | 22:16| 0

Vivida, que es la que al final cuenta, pero también pensada e imaginada… Ciudad al fin y al cabo. Imposible que no te deje huella. Ni tú a ella. Luego la realidad será la que tenga que ser. O la que hagamos o nos dejen que sea. El tiempo, eso sí, juega su papel. Y un papel, además, importante. La ciudad trasciende mapas, planos o planes (de ordenación y hasta de desordenación urbana) de la misma manera que la ciudadanía va más allá de censos, padrones o encuestas (oficiales y hasta oficiosas). Y en las relaciones entre la una y la otra es donde reside la clave de todo. No son las calles, sino quienes las habitan, porque lo que debería aplicarse a esto del periodismo, también vale para el urbanismo: la calle no se imagina, se camina… y sólo así podrían haberse evitado un buen número de desaguisados en los últimos años. Tanto en ésta como en pasadas legislaturas.

 

El controvertido y polémico césped artificial de Primero de Mayo... / L.R.

 

La ciudad real y, por tanto, la que de verdad vale es la que conforman lugares de vinculación, de relaciones, de experiencias vivenciales compartidas en el espacio urbano que nos sirve de escenario. La ciudad real es la historia que todo logroñés ha vivido en la calle Portales, los lazos que cada peregrino establece mientras hace el Camino de Santiago, la memoria que atesora esa tienda en la que nos deteníamos de críos o los sonidos de las crecidas del Ebro que todos nos hemos acercado a ver en la época de lluvias… Y los problemas empiezan cuando quienes actúan de tramoyistas comienzan a decidir por sí solos. La ciudad es tarea de todos porque ciudad somos todos, y lo mínimo deseable de la ciudad vivida es que ésta sea amable. Pensarla e imaginarla sin vivirla tiene sus riesgos. Y difícilmente se hace vivible si las reconstrucciones son de cartón piedra, lo nuevo condena a lo viejo al olvido, o el césped, sólo por citar uno de los últimos casos, es artificial.

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Rafa, el último ‘limpia’
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Javier Campos | 19-01-2015 | 21:37| 0

71 años le contemplan… 57 de ellos sentado en su pequeño banco y no recuerda ya ni cuántos ataviado con chaleco -chaquetín- y corbata -el día de la entrevista combinada con una chapita en la solapa- presto y dispuesto a prestar sus servicios. Desde que a los 14 años le dieron una caja y su primer rincón en el ‘Miguel’ de Juan Lobo se ha mantenido fiel al cepillo y a la crema convirtiéndose actualmente en todo un superviviente: el último limpiabotas de la capital que, sin ningún interés por jubilarse, sigue sacando brillo cada tarde en el ‘hall’ del hotel Husa Gran Vía.

Rafael Castejón García, ‘Rafa’ para los amigos y para medio Logroño, asegura orgulloso poder haber comido caliente toda una vida dedicándose a un oficio tan honrado como poco comprendido. ¿Provechoso? «Mis buenas perras he ganado», sentencia después de que por sus manos hayan pasado muchos pies, algunos tan afamados como los del cantaor Pepe Blanco, a quien menciona sin dudarlo un instante entre sus clientes más ilustres.

Que el oficio de ‘Rafa’ está casi extinguido o en vías de extinción pese a no tener competencia, al menos en La Rioja, queda claro cuando a uno le dice que en lo que va del 2015 aún no se ha estrenado… y, además, lo hace mientras lleva la palma de su mano al reposapiés que corona la caja donde guarda todos sus útiles denotando cierta nostalgia. «Los buenos tiempos ya han pasado…», da fe. Y viendo su actual clientela no hay duda de que ya no volverán.

 

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Matando edificios
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Javier Campos | 18-01-2015 | 21:26| 0

Entre todos la mataron y ella sola se murió… y no me refiero a una sola casa, no. Logroño acumula casas y casos según pasan los años. Bretón de los Herreros 2 y Gran Vía 21 son solo las últimas. Los últimos. O dos más. De una lista que parece interminable, eso sí. ¿Derribos? Los que haga falta. Por derribar, derribamos hasta túneles. Y lo que se nos ponga por delante. Buenos somos. Edificios con historia, de los que Logroño no anda precisamente sobrado; con nombre, proyectos que en algunos casos llevan la firma de afamados arquitectos locales; con décadas a sus espaldas… lo que precisamente ha jugado en su contra por su falta de mantenimiento. Que un edificio se caiga a pedazos en pleno corazón de una ciudad no deja de suponer una arritmia, pero si además su propietario lo hace adrede la situación puede derivar en infarto. ¿Descorazonador, no? Yo así lo creo. Adquirir un edificio viejo, vaciarlo de inquilinos o dejarlo sin actividad, cerrarlo a cal y canto olvidándose de su mantenimiento para, al cabo de los años, no tener más remedio que proceder a declararlo en ruina condenándolo al derribo. ¿Acaso no era eso lo que se perseguía? Pues luego no conviene hacerse cruces. Es lo que se llama «dejar morir un edificio», un fenómeno que por mucho que nos expliquen suele ocultar intereses puramente especulativos… sin llegar siquiera a que muera para enterrarlo. Siempre nos quedará la ruina económica (cuando el coste de la rehabilitación supera el 50% del valor del edificio, lo que en el Casco Antiguo significa sentencia de muerte), esa a la que sigue la técnica. ¿Dónde quedan las ayudas a la rehabilitación? ¿Por qué lo llaman rehabilitación cuando quieren decir demolición? Si Fermín Álamo, Agapito del Valle, Luis Barrón o Francisco de Luis y Tomás levantasen la cabeza…

 

Gran Vía 21 visto por Jonathan Herreros

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2.900 tirones de orejas
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Javier Campos | 22-12-2014 | 22:12| 0
Noticias en su colocación, noticias en su retirada. Noticias casi siempre. Y de las que llaman la atención. Rótulos y letreros aparecen y desaparecen del paisaje urbano y algunos, por su ubicación, su uso, su carácter o su singularidad, se convierten en pequeños referentes, en visitas más o menos obligadas o en sentimentales símbolos de ciudad. Escaparates como el de ‘El Nuevo Mundo’, uno de los comercios tradicionales del Logroño en blanco y negro ubicado en la calle Portales que dio lugar a una moderna heladería; luminosos como el que coronaba el edificio Capitol, popularmente conocido como el del Banco Guipuzcoano, que ya no volverá a lucir en la horquilla entre Jorge Vigón y Villamediana; o carteles relativos a la extinta Caja Rioja bien en El Espolón, donde ahora puede leerse Bankia, o en la confluencia de Gran Vía con Murrieta, donde solo queda vacío. Difícil darse cuenta… o no. Complicado percibir la diferencia… o sí.

Retirada de los luminosos... iluminados. / Miguel Herreros

¿Basta con levantar la vista o hay que fijarse aún más y esperar a que el ojo detecte que la visión no es a la que estaba acostumbrado desde hace años? Algo así ha pasado estas pasadas semanas en las fachadas de la Jefatura de la Policía Local de Logroño. La comisaría de Ruavieja cambió sus discretos caracteres por un par de llamativos luminosos pero, en este caso, no hizo falta mirar ni dos veces. Un vistazo fue suficiente para saber que algo chirriaba y, tal y como sabíamos a los pocos días, es que no se ajustaban a las normas urbanísticas establecidas por el propio Ayuntamiento para el Casco Antiguo. Así que ni pequeño referente ni visita más o menos obligada ni sentimental símbolo ni nada que se le parezca. Orden de retirada a las 24 horas y, queremos suponer, que tirón de orejas al responsable en el mejor de los casos… porque en el peor quizás hayan sido hasta 2.900, uno por cada euro gastado.

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Viaje con nosotros
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Javier Campos | 22-12-2014 | 21:47| 0

Ya lo dijo Carmen Calvo, ministra del PSOE, en lo que se justificó como un lapsus. «Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie». Claro que entonces era hace 10 años, es decir, cuando éramos ricos y ‘nadie’ parecía cuestionarse que con el dinero público no se juega… La caída del magistrado Carlos Dívar cuando ya mirábamos la pela con lupa puso en el ojo del huracán los viajes de políticos y autoridades del Estado a cargo del erario público. Ahí también caímos en la cuenta de la débil frontera entre lo público y lo privado, la falta de control o la poca trasparencia que hasta entonces rodeaba a unas autoridades que desde ese momento no han parado de perder autoridad. Ahora nos dicen que sus señorías –diputados y senadores– viajan gratis en el ejercicio de sus funciones. Gratis no, habría que precisar, pues sale de las arcas públicas: de sus bolsillos y de los míos, para que nos entendamos. En barco en elefante en tren… cual Willy Fog ‘apostador’. Y todo ello sin tener que justificar nada porque no tienen obligación.

 

 

Los viajes de mi paisano Monago –por aquello de que ambos somos extremeños– no son más que la punta del iceberg… justo la semana en la que un vecino me preguntaba si el año que viene, electoral como pocos, volverá el presidente Sanz a ‘hacer las Américas’, y justo días después de que la alcaldesa Gamarra viajase a Colombia a participar en un congreso latinoamericano, del que hemos sabido cuando la oposición ha denunciado. No se dan cuenta de que la trasparencia no se predica, sino que se practica, y que no sólo tenemos derecho a saber dónde van, sino a qué van, con quién y cómo lo pagan. Hubo un tiempo en el que todos aspirábamos a los viajes gratis del ‘Un, dos, tres’ o de ‘El precio justo’. El caso es que tantos años después de que Mayra Gómez Kemp y Joaquín Prat lo dejasen, algunos se empeñan en seguir jugando.

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Supongamos, supongamos…
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Javier Campos | 05-11-2014 | 23:04| 0

Gastos por aquí, ingresos por allá y, de repente, como cada año por estas fechas, ¡los Presupuestos! Partidas y más partidas, una detrás de otra, son detalladas por la autoridad de turno salpicando su comparecencia de tópicos tan manidos que uno puede aventurarse a escribirlos antes incluso de ser pronunciados a base de costumbre. No he asistido como periodista a la presentación de presupuestos ni en uno, ni en dos, ni en tres ayuntamientos diferentes… ¡sino hasta en cuatro! Cuenca, Ciudad Real, Toledo y, ahora, Logroño. Realistas, inversores, sociales… los que la ciudad necesita, vamos. Faltaría más. Los lugares comunes del equipo de Gobierno, sea del lugar y del color que sea, también se reiteran en cuanto a la oposición. Poco creíbles (léase ficticios), menos inversores y nada sociales… con esto nos vamos a ningún lado, dónde vamos a llegar.

 

 

El diccionario de la RAE define presupuesto como supuesto o suposición en su segunda acepción. A mí coloquialmente me gusta decir que encima tenemos que suponer dos veces por aquello del prefijo ‘pre’, es decir, que incluso se trata de algo anterior a lo que ya de por sí sólo se supone. Y claro, pasa lo que pasa. Proyectos que se presupuestan una y otra vez, aunque siempre son los mismos, y anualidades que aparecen y desaparecen cuando no se repiten, que sucede y mucho. El papel, que lo aguanta todo… aunque no por ello se evita el riesgo de caer, tratándose como se trata de cuentas, en las de la lechera, sobre todo en lo que a enajenaciones/inversiones se refiere. Basta con echar un vistazo a lo ejecutado o no, tanto ahora como antes, para darse cuenta de que suponer tan alegremente, tanto por parte del Gobierno como de la oposición, puede llegar a ser tan ‘cansino’ como para repetir comparecencia cada año diciendo exactamente lo mismo. Presupuestos, sí… así que supongamos.

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Que decida el juez
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Javier Campos | 26-10-2014 | 22:24| 4

No sólo hay que tener razón, sino saber mostrarla; ya puestos, poder demostrarla; y, por si esto fuera poco, que el juez, además, te la dé. Así funcionan los pleitos, y uno sabe de antemano a lo que se expone cuando acude a los tribunales. El derecho no es una ciencia exacta, admite interpretaciones, y basta con echar un vistazo a la prensa de la pasada semana para comprobarlo. Todos dicen pedir justicia de la misma manera que, según sea el fallo, dirán que la hay o no. El caso de la construcción de las rotondas en Gustavo Adolfo Bécquer con Lope de Vega es el primero. A la espera de la resolución del recurso contra los proyectos de expropiación y construcción, las obras ingresan de nuevo en la sede de Bretón de los Herreros con Víctor Pradera a cuenta del derribo de un chalé. No había lugar a las medidas cautelares para su paralización, pero los trabajos se han iniciado cuando aún no hay sentencia definitiva y todo queda a la espera de resolución. «Ellos dicen que pueden, nosotros que no… pues que decida el juez», dicen los propietarios expropiados.

 

Otro caso sería el del conflicto por el control de la comunidad del parking de Gran Vía. Concesionaria y pequeños propietarios aseguran ostentar la presidencia –cada una de las dos partes no da legitimidad a la otra por sus correspondientes razones– y, ahora, será un juez quien deba decidir. De la misma manera que con la demanda contra la refinanciación del soterramiento presentada por el PR+ y admitida a trámite. A ver si entiende o no un juez que ese acuerdo, para pagar lo que se debe, lesiona los derechos de los logroñeses. Y por último, la ecociudad, donde se debe indemnizar a una empresa según un juez como… ¿compensación por no llevar a cabo un proyecto declarado ilegal por otro juez? Lo dicho, que decida el juez, que decida pese a las tasas. Ya llegarán, si eso, los recursos.

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Los rostros del pasaje
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Javier Campos | 14-10-2014 | 20:37| 0

Yaya, Ibrahim, Maiko y Mahamadou fueron los últimos. Ahmed, Hmednah y Mohamed lo hicieron antes, justo cuando se empezaron a ver las primeras cuadrillas alrededor de la estación de autobuses y Diario LA RIOJA daba cuenta de ello por primera vez esta vendimia. Hoy, echo la vista atrás y se me vienen a la cabeza otros como Issa, Abdslam, Hassan, Alalam… El listado es largo, pues los reportajes se repiten cada campaña y el pasaje sigue ahí. No en vano, son ya siete años denunciando una situación a la que uno no debería llegar a acostumbrarse nunca. Senegal, Congo, Malí, Marruecos, Sáhara… temporeros del otro lado de la valla, que paradójicamente nunca han probado el vino. Las manos que se ofrecen a recolectar la uva no saben de caldos, ni si serán buenos, muy buenos o excelentes… solo saben que hay grano, y eso les es suficiente para sobrevivir un mes entre nosotros y esperar su oportunidad, aunque la mayoría de las veces no llega.

 

Yaya e Ibrahim 'retratados' por Sonia Tercero... Fotón a mi entender.

 

Todos tienen una historia detrás que nunca te deja indiferente. Reconozco que juego con ventaja al ser mi profesión la que me lleva a acercarme a ellos. Si no ejerciese esto del periodismo, probablemente, como casi todos, pasaría de largo. Pero, también les digo que por algo elegí este oficio. Leía una vez a una colega que ser periodista es tomar partido por la verdad, estar al lado de las víctimas, de los derechos humanos, de la justicia… Totalmente de acuerdo, y lo que sucede en La Rioja cada vendimia con los centenares de inmigrantes que vienen atraídos por la misma es un claro ejemplo de que, si seguimos de brazos cruzados, algún día igual no podamos mirarnos al espejo sin que se nos caiga la cara de vergüenza. Yo de momento lo hago y allí se me aparece el rostro de Issoufou, el joven malí que la temporada pasada decidió quedarse en Logroño y no nos dimos cuenta hasta varios meses después cuando dormía al raso en un banco de la plaza Amós Salvador sin que pudiésemos/supiésemos ayudarle.

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Con ciertos niveles de transparencia
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Javier Campos | 29-09-2014 | 21:01| 0

Si los niveles de la tan predicada transparencia por parte de las administraciones dependen del cristal con que se mire, huelga decir que políticos y ciudadanos recurren a vidrios diferentes a la hora de poner el foco en la cosa pública… La reflexión, en plenos ‘sanmateos’, viene a cuento precisamente a raíz de los festejos y de la información publicada el pasado viernes en la que Diario LA RIOJA intentaba dar cuenta de las fórmulas que utilizan las diferentes ciudades a la hora de programar conciertos gratuitos en sus semanas ‘grandes’. El encargo estaba claro: detallar artistas y presupuesto de capitales que bien celebran San Mateo, se ubican en las provincias limítrofes o tienen motivo de festejos prácticamente en las mismas fechas para conocer de primera mano cómo lo hacen. Pero, ¿fue el resultado igual de claro? Pues no tanto… Soria, Cuenca, Vitoria y Pamplona facilitaron la información completa y al instante, Burgos y Valladolid a medias, y Oviedo optó por el no sabe/no contesta.

 

Cartel de fiestas, San Mateo 2014. / larioja.com

 

¿Cómo es posible que lo que en Soria costó una llamada telefónica de apenas un minuto en Oviedo resulte imposible tras varios días intentándolo? Soria, Cuenca y Vitoria fueron al grano: tal, cual y pascual por tanto, cuanto y sonante… Otras, como Burgos, no ‘pudieron’ desvelarlo porque, según se excusan, negocian con los artistas con cláusula de confidencialidad. Y en Valladolid, si bien facilitaron el montante total de las fiestas, como en Burgos, no ‘supieron’ especificar la partida de conciertos. Vaya por delante que en Logroño, sin entrar a valorar si la programación es mejor o peor, desde el primer día sabemos que Soraya, Efecto Pasillo y Supersingles nos saldrán por 67.500 euros. P. D. Sigo esperando a que el Ayuntamiento de Oviedo, abanderado de las fiestas mateas, tenga a bien decirme cuánto les cuesta la programación musical a los ovetenses… ¿o es que no puede saberlo un logroñés?

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