El yayo Tasio nunca ha sido amigo de héroes deportivos ni monarcas con la pechera sembrada de galones. Siempre ha tenido para sí la sospecha de que tras los oropoles y el brillo del papel couché se esconde alguien que ronca y eructa, que tiene halitosis y escupe en el suelo. Simplemente, personas. Por eso […]