La Rioja

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Japón: qué ver, ciudades, hoteles, vuelos, templos, transporte, comida…
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Inés Martínez | 12-09-2014 | 16:29| 0
Por qué ir a Japón

Por qué ir a Japón

Ruta de viaje

Ruta de viaje

Japón bajo un tifón

Japón bajo un tifón

El Palacio Imperial

El Palacio Imperial

Ueno

Ueno

Shibuya

Shibuya

La lonja de pescado de Tsukiji y Asakusa

Tsukiji y Asakusa

Kamakura y Yokohama

Kamakura y Yokohama

Nikko y el Sky Tree

Nikko y el Sky Tree

Miyajima

Miyajima

Hiroshima

Hiroshima

Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (I)

Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (I)

Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (II)

Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (II)

Fushimi Inari, el Pabellón Dorado, el Palacio Imperial

Fushimi Inari, el Pabellón Dorado, el Palacio Imperial

La comida japonesa: mucho más que sushi

La comida japonesa: mucho más que sushi

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La comida japonesa: mucho más que sushi
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Inés Martínez | 01-09-2014 | 19:36| 0

Al contrario de lo que casi todos creemos, la comida japonesa no es sólo pescado crudo. Para mi fue sin duda una de las grandes sorpresas del viaje: poder entrar en cualquier restaurante y pedir sabiendo casi al 100% que vas a comer bien. Eso sí, ólvidate de restaurantes para turistas. Exceptuando las típicas cadenas de hamburguesas y pizzas, en Japón se come en los mismos lugares que comen ellos (que es lo mejor que se puede hacer en cualquier país). De hecho, una de las pocas cosas que complican el viaje (y lo hacen más divertido) es pedir en un restaurante en el que la carta sólo está en japonés y los camareros no hablan nada de inglés. La única salida es poner cara de “no tengo ni idea” y dejar que te sorprendan, y a la vez que se rían de ti un poco. Pero siempre con educación, amabilidad, buen humor y mucha simpatía, como todo lo que hacen los japoneses.
Muchas veces no sabes ni qué estas comiendo, pero da igual. Está todo buenísimo.
En nuestra primera cena en Tokyo, como era el primer contacto, buscamos un resaturante que, por lo menos, tuviera fotos en la carta. Aunque esto a veces tampoco ayuda.

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Hablando en términos generales, los productos típicos de la comida japonesa con: shoyu (salsa de soja), miso, tofu, mame (judías) y, como no, Kome (arroz).
Aunque parezca increíble, no hay un restaurante de sushi en cada esquina. Todo lo contrario: la variedad es espectacular. Lo mejor es que te aconseje algún lugareño, dejarse guiar por las impresiones y entrar al primero que te guste o al que más gente tenga.
Y lo más importante: mente abierta y preparada para nuevos y maravillosos sabores.

Comida japonesa

Comida japonesa

Brochetas de pollo y verdura a la parrilla, filetes en salsa de soja, tempura, ramen, chuleta de cerdo empanada, carne de todo tipo a la brasa (aquí te puedes llevar alguna sorpresa y entrar a un restaurante en el que solo sirvan lengua, como me pasó a mi),…

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Y por supuesto…. el sushi y el sashimi.

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Esto fue lo único que fui incapaz de comer en todo el viaje: una especie de hueva.

Comida japonesa

Además de todos estos platos, que puedes encontrar a lo largo de todo el país, cada región tiene sus especialidades. Hiroshima, por ejemplo, es célebre por sus okonomiyaki , tortas saladas rellenas a la plancha.

Comida japonesa

Comida japonesa

Una muy buena opción para no perder tiempo es comprar en los supermercados una cajita de comida y comértela en un parque o en el tren si estás de camino a otro destino. Están riquísimas.

Comida japonesa

En los restaurantes no suelen servir postre, pero hay pastelerías y heladerías por todas partes, ya que los japoneses son muy golosos. En cuanto a los desayunos, puedes optar por el shushi o ir a cualquiera de las cafeterías tipo Starbucks que hay, con un buen café (aunque caro) y mucha variedad de pasteles.


Así que si la comida era una de las razones por las no te decidías a visitar Japón… no lo pienses más. Súmala al resto de las maravillas que ofrece el país y tendrás el viaje perfecto.

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Final del viaje: Fushimi Inari, el Pabellón Dorado, el Palacio Imperial
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Inés Martínez | 29-07-2014 | 09:02| 0

Los últimos días en Kyoto fueron una auténtica paliza ciclista. Creo que es imposible aprovechar más el tiempo. Como ya comenté, es imposible ver todos los templos de la ciudad, así que hay que organizarse bien para ver los más importantes y los que mas te puedan gustar.

Una jornada muy interesante puede consistir en visitar el bosque de bambú de Arashiyama y luego volver a Kyoto y ver uno de los templos más especiales que vimos en la ciudad, el Fushimi Inari
Para llegar a Arashiyama hay que coger un trenecillo hasta esa localidad y luego caminar (poco). Hay mucho ambiente por la calle, puestos de comida y artesanía, vendedores y conductores de tuctuc que si no te apetece caminar, te acercan hasta el bosque.

Kyoto

Kyoto Kyoto

Bosque de Bambú
Es bonito, pero, sinceramete, si vas ajustado de tiempo, es una de las visitas que puedes dejar.

Lo que no puedes dejar de ver es el Fushimi Inari. Un sendero recorre 4 kilómetros de torii rojos bajos los cuales vas subiendo por la montaña. Está algo alejado y con bici es un poco lioso llegar, pero da igual. Hay que ir sí o sí. Era uno de los templos que más ilusión me hacía ver, por ser completamente diferente al resto. Y no me decepcionó ni un poco. Poco a poco vas subiendo sin ver otra cosa que no sea torii rojas y pensando en que puede que no tengan fin.

Fushimi Inari

Fushimi Inari

Fushimi Inari
Kyoto
Fushimi Inari
Fushimi Inari

Otro de los lugares que visitamos durante los dos últimos días fue el Palacio Imperial:

Palacio Imperial de Kyoto

Palacio Imperial de Kyoto

Kyoto
Kyoto

Las noches de Kyoto te reservan grandes sorpresas, como encontrarte a geishas saliendo de su última actuación en un teatro. Son esquivas y vergonzosas, pero si hay suerte…

Geishas
Es fácil verlas si sabes dónde y cuándo tienen una actuación y las esperas a la salida, aunque evitan con mucho disimulo que les hagas fotos. La verdad es que desprenden un misterio y un magnetismo indescriptibles.

El último día, antes de coger el avión de vuelta, teníamos algunas horas libres, así que reservamos para nuestra despedida el Pabellón Dorado.
Es uno de los símbolos de la ciudad e impresiona muchísimo, pero lo puedes ver en media hora o menos ya que no hay mucho que recorrer. Al ser uno de los principales puntos de interés está casi siempre lleno, así que es mejor ir a primera hora. Aún así, perderás un buen rato intentando conseguir una foto del templo sin turistas que la estropeen.

Kyoto

Con este templo nos despedimos con muchísima pena de Japón. Todavía me guardo un post dedicado a la comida japonesa, pero en conclusión, Japón es una auténtica maravilla en todos los sentidos (y para los sentidos) y es un destino que puede adaptarse a los gustos de muchos tipos de viajeros. Además de sorprendente y emocionante, es un país cómodo, sus gentes son encantadoras, no es excesivamente caro, todo funciona a la perfección. ¿Qué mas se puede pedir?

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Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (II)
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Inés Martínez | 02-07-2014 | 12:40| 0

Kyoto representa todo aquello que uno imagina cuando piensa en Japón: geishas escondidas tras cortinas, kimonos, jardines perfectos, clama, shuhi entre flores, paseos junto a templos dorados, santuarios silenciosos, bosques de bambú…
La ciudad es sencilla de recorrer, (no como Tokyo) ya que está dividida por cuadrículas y es una gozada (y una paliza también) ir de punta a punta en bicicleta.
Para ver lo imprescindible hay que organizarse bien y preparar las rutas diarias por zonas.
La zona de Higashiyama, bajo las montañas, es una de las que cuentan con más puntos de interés de la ciudad. Se puede recorrer una buena parte a pie o en bicicleta parando en los templos que hay por el camino. Aunque no aparezcan en las guías y por muy pequeños o descuidados que parezcan, todos los templos tienen algo especial.
Nuestro primer templo en Kyoto fue Ginkaku-ji, al que se accede por un sendero antes de llegar a un precioso jardín al que acompañan formas de arena perfectamente rastrillada.

Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Después visitamos el gran templo Eikan-do, cuya pagoda se deja ver entre los árboles. Desde su parte más alta hay unas impresionantes vistas de la ciudad.

Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Toda la madera del templo cruje con cada paso, y eso que en la entrada te dan unas silenciosas zapatillas para recorrerlo.
Templos de Kyoto
El Heikan-jingú se anuncia unos 500 metros antes de llegar a su entrada con un gran torii de acero que aunque parece no tener nada que ver por la distancia, en realidad es su entrada principal. Dentro puede verse un impresionante complejo de santuarios y, como en casi todos los templos de Kyoto, sus jardines son inmensos.
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Cuando anochece y los templos cierran lo mejor es dejarse llevar por la calles, intentando ver alguna geisha y buscando entre los apetecibles restaurantes el que más te guste para disfrutar de una rica cena al estilo de Kyoto.

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Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (I)
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Inés Martínez | 10-06-2014 | 07:33| 1

Kyoto es la capital cultural de Japón y su contraste con Tokyo es brutal, como si se tratase de países diferentes. El viaje en tren bala entre Hiroshima y Kyoto dura unas dos horas y es comodísimo. Llegamos allí de noche, con lluvia y tuvimos verdaderas dificultades para entendernos con el taxista, que no hablaba ni una palabra de inglés, pero cuando nos abrieron la puerta del alojamiento fue como ver el paraíso.

Kyoto


Como ya expliqué, una de las cosas imprescindibles cuando vas a Japón es pasar al menos una noche en una alojamiento tradicional. Nosotros escogimos una guest house cerca del Palacio Imperial. Era una casa centenaria enorme y cuidada al detalle en la que teníamos nuestro espacio en la planta de arriba y cuyo dueño, Yasu, nos trató como si fuéramos de su familia. Es una mezcla entre un hotel y estar en casa de unos amigos, ya que te preparan el desayuno y si quieres limpian la habitación pero si no, no entran en tu espacio para nada pero cuentas con una cocina, un salón y demás espacios comunes en los que puedes hacer lo que quieras. Aprendimos muchísimo del país, de la ciudad y de la cultura japonesa gracias a Yasu. Este tipo de alojamientos, al igual que los ryokan, son más caros que los hoteles, ya que vives más de cerca la cultura japonesa, son más acogedores y mucho más cercanos, pero merece la pena. Nosotros pasamos allí las 5 noches que estuvimos en Kyoto con Yasu, Toshi y Burrito, su perro.
En Kyoto el transporte público que más se utiliza es el autobús, seguido por e metro. Pero sin suda, lo mejor es la bici. Es una ciudad preparadísima para moverte en bicicleta, con carriles especiales, aceras muy anchas y aparcamientos específicos. Hay lugares en los que puedes alquilarlas pero a nosotros nos las dejaron en el alojamiento, y fuimos encantados.

Bicicletas para recorrer Kyoto

Nuestras coloridas bicicletas para recorrer Kyoto



Bicicletas en Tokyo

Recorrer Tokyo en bici




La ciudad es el alma tradicional del país, así que a cada paso te encuentras mujeres con kimonos, templos mágicos, jardines, santuarios silenciosos, bosques de bambú, geishas que se esconden… lo que uno imagina cuando piensa en Japón.
El número de templos es infinito (bueno, infinito no, hay más de mil seiscientos), así que es mejor perder un buen rato analizando el mapa y calculando distancias, para dividir por días las visitas. Eso sí, siempre habrá que renunciar a algo a no ser que pases allí una buena temporada.
Como ejemplo de algunos de los templos que vimos y que serán los protagonistas del siguiente post… el primero, el Ginkaku-ji.

Ginkaku-ji

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Qué ver en Hiroshima
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Inés Martínez | 01-06-2014 | 09:41| 1

La ciudad de Hiroshima nunca dejará de recordarnos su horrible pasado. A pesar de ser una ciudad completamente nueva, con mucha vida y una población de lo más cosmopolita, el visitante siempre tiene en su mente la fecha de 6 de agosto de 1945, cuando fue la primera ciudad del mundo en sufrir un ataque de bombas atómicas. Con el objetivo de que nadie lo olvide, los japoneses decidieron conservar el único esqueleto de edificio que quedó en pie tras el ataque, la Cúpula de la bomba Atómica, o Gembaku Domú, junto al Parque de la Paz.

Cúpula de la Bomba Atómica, Hiroshima Cúpula de la Bomba Atómica, Hiroshima Hiroshima

El parque está lleno de recuerdos y homenajes como el cenotafio, en el que se pueden leer los nombres de las víctimas identificadas que dejó la bomba o la llama de la paz, que se apagará cuando desaparezca la última bomba nuclear.

Parque de la Paz, Hiroshima

Entre semana, la zona está llena de excursiones de escolares que, además de aprender su historia, aprovechan la situación para practicar su inglés con los visitantes.

Hiroshima

El Museo de la Paz es impactante y angustioso, pero merece la pena ir. Sus pasillos muestran una relato de la guerra y de la historia de las bombas, además de fotografías y relatos en primera persona del horror de aquel día.

Hiroshima Hiroshima

Pero Hiroshima no es sólo un recuerdo de la guerra. El viajero puede también pasear por sus renovadas calles, ir de compras y, por supuesto, comer ostras y okonomiyaki, unas tortas saladas a la plancha con verduras y pescado o carne servidas a la manera de Hiroshima, es decir, con tallarines. Están deliciosas.

Hiroshima Hiroshima Hiroshima

Una jornada en la ciudad es suficiente para conocer su historia y hacerse una idea de cómo los japoneses decidieron afrontar su pasado y hacerle frente sin olvidarlo.

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Miyajima
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Inés Martínez | 02-09-2014 | 19:04| 0

Aunque hay que desviarse bastante si vas de Tokyo a Kyoto, hacer una noche en Miyajima es casi obligatorio. Esta pequeña isla Patrimonio Mundial de la Unesco está a unas 4 horas en tren bala desde Tokyo y contiene uno de los lugares más fotografiados del país: la puerta torii bermellón que parece flotar sobre el mar cuando la marea sube y estar atrapada en mitad de la nada cuando ésta baja.
Lo ideal es alojarse en Hiroshima y desde allí pasar a la isla. Hay un ferry que en menos de media hora te deja en Miyajima y que, además, está incluido en el Rail Pass.
Desde lejos, con la lentitud del barco, el inmenso torii se acerca poco a poco y las montañas que lo rodean se hacen cada vez más grandes.

Torii de Miyajima Torii de Miyajima

Lo mejor es ir sin prisas. Disfrutar un rato de las vistas de la puerta al llegar y luego darse una buena caminata para ascender el monte Misen. Puedes ahorrarte un buen tramo con el teleférico, de forma que sólo tendrás que caminar una media hora. Si no, el paseo es de cuatro horas.
En los días despejados, desde la cima se pueden ver las montañas de Shinkoku, además de todas las islas cercanas.

Isla de Miyajima Miyajima

Es muy importante calcular bien el tiempo de bajada para llegar al torii antes de que anochezca. Es el momento más mágico.

Isla de Miyajima Isla de Miyajima

Imprescindible también bajar a la arena y acercarse a la puerta

Isla de Miyajima
Junto a la puerta está el sencillo templo Itshukushima-Jinja y a la derecha una pequeña calle llena de puestos de recuerdos.

Miyajima

Todo se vacía poco antes de que zarpe el último ferry. Cuando la isla vuelve a quedar en silencio y casi a oscuras y el torii espera la llegada de una nueva marea.

Post anterior: Excursiones recomendables para hacer cerca de Tokyo: Nikko

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Excursiones recomendables para hacer cerca de Tokyo: Nikko y el Sky Tree
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Inés Martínez | 02-09-2014 | 16:42| 1

Nikko, al norte de Tokyo, fue nuestro destino elegido para estrenar el Rail Pass. Si coges el Sinkansen (tren bala) que solo para en Utsunomiya tardas poco más de una hora, si no, hora y media. Sin duda es una de las excursiones imprescindibles para hacer si estás alojado en Tokyo, ya que se trata una de las principales atracciones de Japón.

Sinkansen Trenes en Japón

En la estación de Nikko hay una oficina de información en la que (con un inglés justito) te explican todo lo que hay que ver, que no es poco. Hay autobuses que unen algunos de los principales puntos de interés por 190 yenes pero si te sientes con fuerzas para caminar mucho, merece relamente la pena hacer los recorridos andando para disfrutar al máximo del paisaje natural, los templos rodeados de musgo, las vistas, el río, los faroles de piedra, los santuarios misteriosos…
El puente rojo sagrado o Shin-Kyo recibe al visitante antes de acceder a la zona de templos

Shin-Kyo, puente rojo. Nikko Nikko

Siguiendo el mapa, es imposible perderse los templos más impresionantes de esta localidad, como Rinno-Ji, Tosho-Gu, FutarasanJinja, Taiyuin-Byo… En éste último descansa el nieto de Ieyasu y la subida es bastante larga y elevada, pero la hacen incluso los niños de las gorras amarillas, así que es soportable.

Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko

Si vas los fines de semana es probable que te encuentres demasiada gente, ya que es uno de los lugares más visitados de Japón, pero si vas entre semana, seguramente te pasearás junto montones de excursiones de colegios. Todos con sus gorritos amarillos:

Nikko Nikko Nikko

Para terminar el día visitamos una de las cosas que habíamos dejado para el final y que fue el contraste perfecto tras un día entre templos y naturaleza: El Sky Tree, la torre más alta del mundo (sin considerar edificios). Es la estructura artificial más alta en Japón desde 2010, con una altura de 634 metros. Es caro pero impresionante, y arriba puedes pasar todo el tiempo que te apetezca. De hecho, dan ganas de estar horas y horas. Lo mejor es ir un buen rato antes de que anochezca, ya que suele haber bastante cola, y así ver atardecer desde arriba. También se pueden comprar las entradas por anticipado.

Sky Tree
Vistas hacia arriba en el ascensor del Sky Tree

Vistas hacia arriba en el ascensor del Sky Tree

Sky Tree Sky Tree Sky Tree Sky Tree

Aunque fue un palizón de día, es una gozada poder disfrutar de un lugar tradicional y con historia como Nikko y en el mismo día alucinar con la inmensidad de la ciudad de Tokyo vista desde una altura de 634 metros. Una despedida perfecta de Tokyo.

Entrada anterior: Excursiones recomendables para hacer cerca de Tokyo: Kamakura y Yokohama

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Excursiones recomendables para hacer cerca de Tokyo: Kamakura y Yokohama
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- | 11-04-2014 | 16:17| 1

Tokyo no es sólo Tokyo. Es decir, que una semana en la ciudad puede servir para aprovechar al máximo cada rincón de ésta, pero siempre hay tiempo para visitar ciudades que, gracias a la fantástica red de trenes japonesa, quedan muy cerca y merece la pena ver.
Una de las excursiones que nosotros hicimos fue a Kamakura y Yokohama. Madrugando un poco y en un sólo día, puedes ver estas dos maravillas.
Kamakura fue la capital de Japón y está llena de templos budistas y santuarios sintoístas. Hay que prepararse para andar bastante (y cuesta arriba), pero el esfuerzo merece la pena. En la estación puedes coger un mapa con los principales templos de la localidad que viene muy bien para no perderse nada.

El templo Hase-Dera es uno de los más visitados de la región e impresiona por su vegetación y por estar repleto de pequeñas estatuas, entre otras muchas cosas.

Templo Hase-Dera, Kamakura Templo Hase-Dera Hase-Dera Templos de Kamakura Hase-Dera en Kamakura Templo Hase-Dera, Kamakura Templo Hase-Dera, Kamakura

Templo Hase-Dera, Kamakura
Pero el punto de interés más conocido de Kamakura es el Daibutsu, situado en el templo Kotoku-in. Se trata de la segunda mayor imagen de Buda de todo Japón y aunque el templo no tiene mucho que ver, la enorme imagen es impresionante.

Templos de Kamakura Templos de Kamakura

Templos de Kamakura
Hay muchos grandes templos más que visitar, como Kencho-ji o Tsurugaoka Hachiman-gu.

Kencho-ji Tsurugaoka Hachimangu

Pero en Kamakura no solo hay grandes templos repletos de turistas. Un paseo por la ciudad te permite descubrir pequeños y escondidos templos que subsisten gracias a las ofrendas y cuidados de sus fieles:

Templos de Kamakura Templos de Kamakura

Y si además tienes la suerte de encontrarte con una boda japonesa… ¡La mañana puede ser perfecta!

Invitadas a una boda japonesa Boda japonesa Boda japonesa

 

 

 


Antes de que anocheciera cogimos el tren para ir hacia Yokohama, separada por solo unos kilómetros de Kamakura (20 minutos en tren) pero diferente como si estuviera en otro país. Es una ciudad moderna y cosmopolita que ofrece cosas como un barrio de islas artificiales, la torre Landmark o un parque de atracciones con una de las norias más altas del mundo y que puede ser el complemento ideal tras una jornada en Kamakura, o una escapada nocturna desde Tokyo

Yokohama Yokohama

Post anterior: La lonja de pescado de Tsukiji

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Qué ver, visitas y barrios imprescindibles en Tokyo: La lonja de pescado de Tsukiji
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- | 11-04-2014 | 16:17| 7

La lonja de pescado de Tsukiji es otra de las visitas que no se puede perder el visitante en Tokyo. Puede sonar desagradable meterse a las 8 de la mañana en el mercado de pescado más grande del mundo, pero realmente merece la pena, y no es para tanto. Nuestra idea era haber ido el primer día (aprovechando el jet lag) a la subasta de atún que se celebra de madrugada, pero el tifón nos fastidió el plan, así que nos quedamos sin verla, pero el mercado merece igualmente la pena.

Lonja de pescado de Tsukiji Lonja de pescado de Tsukiji

Si es posible, lo ideal es ver las dos cosas, pero hay que tener en cuenta que la subasta se celebra a las 5 ó 6 de la madrugada y hay que estar allí un par de horas antes para coger sitio ya que la entrada es reducida, lo que significa que puede que te pegues el madrugón y no la veas. Pero todo el que la ha visto dice que merece la pena.
Nosotros nos conformamos con el mercado, que no es poco. Hay que madrugar mucho ya que si llegas más tarde de las 9 es probable que no veas ni un pez, llevar calzado que no te importe que se manche, tener mucho cuidado con los carros motorizados y, por supuesto, no tocar el género. Es un mercado serio, no una atracción turística.

Lonja de pescado de Tsukiji Lonja de pescado de Tsukiji Lonja de pescado de Tsukiji

Por la tarde noche nos acercamos dando un buen paseo hasta el río Sumida para ver la uno de los edificios más singulares y característicos de Tokyo es, el Asahi Beer Hall, especialmente conocido por la escultura que lo corona. Su nombre oficial es Flamme D’or, o llama dorada. Pero que no intenten engañarnos, esa cosa no es una llama.

Flamme D'or

En efecto. Se trata de una enorme mierda dorada, o como los japoneses la llaman kin no unko.
De allí, ya que estábamos en Asakusa, aprovechamos para volver a ver Kaminarimon y Sensō-ji, que habíamos visto el primer día paro bajo el tifón.

Se llega atravesando un montón de luminosos puestecillos en los que principalmente venden comida y souvenirs.

Kaminari-mon
Kaminari-mon

Senso-ji Senso-ji Senso-ji

Lo mejor es pasear sin prisa, pararse en los puestos, mirar a los ojos a los dioses que flanquean la puerta o dejar del humo del caldero que hay junto a la entrada del templo de conceda salud hasta que toda la gente haya desaparecido.

Senso-ji Senso-ji

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Sobre el autor Inés Martínez
Periodista de larioja.com. Loca por los viajes. Cualquier destino del mapa me parece perfecto. En este blog podrás leer consejos para viajar, cómo preparar un viaje por tu cuenta, destinos que merecen la pena, hoteles, vuelos, rutas, mapas, propuestas... También tengo otro blog sobre redes sociales: 'Twitterlandia'.