La Rioja

img
Ecoturismo, otra forma de viajar
img
Inés Martínez | 14-06-2015 | 20:09| 0

Dejarse llevar por los beneficios que puede dar el turismo masivo y descontrolado es muy fácil para un país, pero termina volviéndose en su contra. Hay países que han sabido resistir la tentación y han apostado por un tipo de turismo que, sin dejar de ofrecer comodidades y opciones al visitante, es capaz de mantener la esencia y naturalidad, además de luchar contra la pobreza y proteger el medio ambiente.

El turista debe saber que tener que ir a la habitación solo iluminado por su propia linterna, no tener en la habitación más aire acondicionado que un ventilador cuya energía proviene del sol, no disponer de agua caliente en lugares en los que la temperatura no baja de 25 grados en todo el día, que no le dejen casi ni respirar cuando hay un animal cerca para no molestarle, etc no es un capricho. Es una forma de cuidar el entorno.
Además de Costa Rica (no he estado en otro lugar en el que cuiden y quieran más sus recursos naturales) y Nueva Zelanda (algún día…), hay otros países que están apostando por este tipo de turismo y que todavía no están (demasiado) explotados. Esta es parte de la lista que ha elaborado Lonely Planet:

1- Nicaragua: Ha seguido el ejemplo de su vecina Costa Rica. Volcanes, playas paradisíacas, zonas gestionadas exclusivamente por los locales… Naturaleza y aventura sin fin

Imagen de http://www.visitanicaragua.com/

Imagen de http://www.visitanicaragua.com/

2- Uruguay: “Quienes buscan sitios más naturales y sostenibles, encuentran aquí todavía parajes donde sentirse un Robinson Crusoe, o casi, como el Cabo Polonio, en el departamento de Rocha, donde es posible practicar el ecoturismo en playas solitarias de gran atractivo natural y cultural”, explica la web.

Imagen de http://www.viajeabrasil.com/

Imagen de http://www.viajeabrasil.com/

3- Groanlandia: Si duda el clima y su acceso más complicado han hecho de este destino algo exclusivo. Hay un parque nacional y está declarado Reserva Internacional de la Biosfera. Kayak, rutas entre icerbergs, ballenas, ruinas vikingas…

Imagen de http://okviajeros.com/

Imagen de http://okviajeros.com/

4- Panamá: Olvídate del hotelazo junto a la playa. una de las maravillas de Panamá es el archipiélago de Kuna Yala, gestionado por comunidades locales que son la máxima expresión del respeto al medio ambiente.

Imagen de http://lugaresturisticospana.blogspot.com.es/

Imagen de http://lugaresturisticospana.blogspot.com.es/

Ver Post >
Consejos para encontrar vuelos baratos
img
Inés Martínez | 08-06-2015 | 06:29| 3

Dejas volar tu imaginación durante unos minutos y te pones a pensar en tus vacaciones de verano. Por curiosidad, buscas cuánto podría costarte el billete de avión a ese destino soñado y lo que ves no te disgusta, pero… ¿es un buen precio? ¿compro? ¿es pronto? ¿y si baja más?

Estas dudas son normales, pero siempre hay algunos trucos para saber si lo estamos haciendo bien o no a la hora de comprar un billete. ¿En qué mes sale más barato volar? ¿Qué día de la semana? ¿Merece la pena esperar o hay que anticiparse?…

Reconozco que a mi lo de comprar un vuelo me pone muy nerviosa, porque siempre que veo un precio que me parece adecuado pienso que si compro ya, más adelante habrá un precio mejor, y si no compro, me quedo sin la oferta y ya sólo puedo comprar más caro. Es evidente que hay cosas impredecibles, ya que las compañías aéreas van ajustando sus precios en función de las plazas que les queden por vender, lo rápido que quieran colocar los asientos… (que los ajusten no significa que los bajen ya que es muy raro que a última hora salgan chollos). A pesar de todo, hay varios trucos que podemos seguir para intentar que el vuelo nos salga lo más barato posible.


1 – Saber cuál es un precio razonable: Es imposible comprar barato si no sabemos cuánto es barato. ¿500 euros por un vuelo a Japón es mucho o poco? ¿Y 1.000 por uno Ecuador? ¿Y 50 por uno a Londres? Para conocer los precios, además de hacer un seguimiento durante un tiempo (yo llevo años esperando el gran chollo a Nueva Zelanda que nunca llega porque el precio que tengo en mente es irreal), está bien leer blogs de viajes o foros como losviajeros.com donde la gente comparte sus experiencias. Eso sí, fíjate en la fecha de la publicación, no sea que lo escribieran hace 5 años y se haya quedado desfasado.

2 -Antes no es igual a más barato: Aquello de cuanto antes compres mejor te saldrá no es cierto. En España lo sabemos (o somos unos dejados) ya que según un estudio de Skycanner, los españoles se encuentran entre los europeos que más tardan en reservar sus vuelos, con una media de 51 días de antelación. De hecho, el 65% de los consumidores españoles creen que las mejores ofertas para viajar se consiguen a última hora.

3 -Días de la semana: A veces las vacaciones laborales mandan, pero si tienes opción, martes, miércoles y jueves son los días más baratos para volar; de viernes a domingo los precios se disparan.

4 – Mes del año: En el precio del vuelo no influye tanto cuándo sea la fecha del viaje como cuándo compremos el billete. Hay dos épocas a lo largo del año idóneas para encontrar ofertas: La última semana de enero y el mes de mayo.

5 – La época del año: Hay destinos a los que se pueden encontrar auténticos chollos si eliges el mes adecuado, pero en otros casos los precios se mantienen más o menos estables. Es cuestión de observar con tiempo como fluctúan para no esperar inútilmente.

6 – Flexibilidad: Su puedes adaptarte a las fechas de las ofertas, es lo ideal.

7 – La distancia no lo es todo: Pensar que misma distancia es igual a precios similares es un error. No es lo mismo viajar a Asia que a América, África o al norte de Europa, aunque en algunos casos las distancias puedan ser similares. Tanzania está bastante más cerca que Japón y sin embargo los vuelos pueden costar el doble. Obviamente, en los precios influyen muchas más cosas que la distancia, como el número de vuelos que hay, el número de compañías que llegan al destino, su exclusividad, la demanda…


8 – Utiliza comparadores de precios: Son realmente útiles ya que de un vistazo ves los precios que ofrecen todas las compañías para un mismo destino en una o varias fechas. Además, puedes ponerte una alerta que te avise cuando salga la oferta que estabas esperando.

9 -Date de alta en las compañías aéreas: A veces es un poco rollo, pero está muy bien estar dado de alta en las newsletters de las compañías para que te lleguen por mail las ofertas ya que siempre hay cosas interesantes. Lo malo es que cada vez que abres el correo electrónico piensas en vacaciones, y así no hay quien se centre. ;)

10 – Pierde tiempo, mucho tiempo: A veces ocurren milagros y encuentras a la primera lo que buscabas. Pero pasa poco. Normalmente si te vas a gastar dinero hay que hacer muchísimas búsquedas durante mucho tiempo hasta dar con lo que quieres.

11 – No solo de low cost vive el hombre: Lo primero que hacemos cuando vamos a viajar a Berlín es mirar en Ryanair, pero no siempre sale más barato que en compañías ‘normales’. Estas también sacan buenos precios muy a menudo y además no ponen tantas limitaciones a los pesos y maletas, vuelan a aeropuertos principales y el servicio suele ser mejor. Pagar 50 euros más a veces compensa si luego al llegar a ventanilla no queremos llevarnos una sorpresa porque nuestra maleta pesa un kilo más de lo permitido y nos quieren hacer pagar por ella.

12 – Ida y vuelta: No siempre es la mejor opción. A veces sale mejor comprar el mejor precio por separado e incluso con dos compañías diferentes. Eso sí, hay que contar también con los gastos de gestión.

13 – Más lejos, compra antes: si queremos viajar a otro continente, el mejor precio lo obtendremos entre los 100 y los 150 días de antelación. Si es a Europa, con 6 u 8 se manas es suficiente.

14 – Borra las Cookies: Esto no lo tengo muy claro, ya que he estado investigando por internet y algunos dicen que funciona y otros que no sirve para nada. En todo caso, hay quien asegura que hay que borrar las cookies del navegador de Internet si has visitado un sitio de la aerolínea en los últimos 30 días porque algunas aerolíneas se incrementaran los precios de los visitantes anteriores a sus sitios web. Yo por si acaso…

15 – Sí a las escalas: Los vuelos directos siempre son más caros, así que si el tiempo de espera en el aeropuerto intermedio es razonable, merece la pena y a veces hasta sienta bien estirar las piernas una horita o dos.

Ver Post >
Japón: qué ver, ciudades, hoteles, vuelos, templos, transporte, comida…
img
Inés Martínez | 12-09-2014 | 16:29| 1
Por qué ir a Japón

Por qué ir a Japón

Ruta de viaje

Ruta de viaje

Japón bajo un tifón

Japón bajo un tifón

El Palacio Imperial

El Palacio Imperial

Ueno

Ueno

Shibuya

Shibuya

La lonja de pescado de Tsukiji y Asakusa

Tsukiji y Asakusa

Kamakura y Yokohama

Kamakura y Yokohama

Nikko y el Sky Tree

Nikko y el Sky Tree

Miyajima

Miyajima

Hiroshima

Hiroshima

Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (I)

Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (I)

Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (II)

Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (II)

Fushimi Inari, el Pabellón Dorado, el Palacio Imperial

Fushimi Inari, el Pabellón Dorado, el Palacio Imperial

La comida japonesa: mucho más que sushi

La comida japonesa: mucho más que sushi

Ver Post >
La comida japonesa: mucho más que sushi
img
Inés Martínez | 01-09-2014 | 19:36| 0

Al contrario de lo que casi todos creemos, la comida japonesa no es sólo pescado crudo. Para mi fue sin duda una de las grandes sorpresas del viaje: poder entrar en cualquier restaurante y pedir sabiendo casi al 100% que vas a comer bien. Eso sí, ólvidate de restaurantes para turistas. Exceptuando las típicas cadenas de hamburguesas y pizzas, en Japón se come en los mismos lugares que comen ellos (que es lo mejor que se puede hacer en cualquier país). De hecho, una de las pocas cosas que complican el viaje (y lo hacen más divertido) es pedir en un restaurante en el que la carta sólo está en japonés y los camareros no hablan nada de inglés. La única salida es poner cara de “no tengo ni idea” y dejar que te sorprendan, y a la vez que se rían de ti un poco. Pero siempre con educación, amabilidad, buen humor y mucha simpatía, como todo lo que hacen los japoneses.
Muchas veces no sabes ni qué estas comiendo, pero da igual. Está todo buenísimo.
En nuestra primera cena en Tokyo, como era el primer contacto, buscamos un resaturante que, por lo menos, tuviera fotos en la carta. Aunque esto a veces tampoco ayuda.

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Hablando en términos generales, los productos típicos de la comida japonesa con: shoyu (salsa de soja), miso, tofu, mame (judías) y, como no, Kome (arroz).
Aunque parezca increíble, no hay un restaurante de sushi en cada esquina. Todo lo contrario: la variedad es espectacular. Lo mejor es que te aconseje algún lugareño, dejarse guiar por las impresiones y entrar al primero que te guste o al que más gente tenga.
Y lo más importante: mente abierta y preparada para nuevos y maravillosos sabores.

Comida japonesa

Comida japonesa

Brochetas de pollo y verdura a la parrilla, filetes en salsa de soja, tempura, ramen, chuleta de cerdo empanada, carne de todo tipo a la brasa (aquí te puedes llevar alguna sorpresa y entrar a un restaurante en el que solo sirvan lengua, como me pasó a mi),…

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Y por supuesto…. el sushi y el sashimi.

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Comida japonesa

Esto fue lo único que fui incapaz de comer en todo el viaje: una especie de hueva.

Comida japonesa

Además de todos estos platos, que puedes encontrar a lo largo de todo el país, cada región tiene sus especialidades. Hiroshima, por ejemplo, es célebre por sus okonomiyaki , tortas saladas rellenas a la plancha.

Comida japonesa

Comida japonesa

Una muy buena opción para no perder tiempo es comprar en los supermercados una cajita de comida y comértela en un parque o en el tren si estás de camino a otro destino. Están riquísimas.

Comida japonesa

En los restaurantes no suelen servir postre, pero hay pastelerías y heladerías por todas partes, ya que los japoneses son muy golosos. En cuanto a los desayunos, puedes optar por el shushi o ir a cualquiera de las cafeterías tipo Starbucks que hay, con un buen café (aunque caro) y mucha variedad de pasteles.


Así que si la comida era una de las razones por las no te decidías a visitar Japón… no lo pienses más. Súmala al resto de las maravillas que ofrece el país y tendrás el viaje perfecto.

Ver Post >
Final del viaje: Fushimi Inari, el Pabellón Dorado, el Palacio Imperial
img
Inés Martínez | 29-07-2014 | 09:02| 0

Los últimos días en Kyoto fueron una auténtica paliza ciclista. Creo que es imposible aprovechar más el tiempo. Como ya comenté, es imposible ver todos los templos de la ciudad, así que hay que organizarse bien para ver los más importantes y los que mas te puedan gustar.

Una jornada muy interesante puede consistir en visitar el bosque de bambú de Arashiyama y luego volver a Kyoto y ver uno de los templos más especiales que vimos en la ciudad, el Fushimi Inari
Para llegar a Arashiyama hay que coger un trenecillo hasta esa localidad y luego caminar (poco). Hay mucho ambiente por la calle, puestos de comida y artesanía, vendedores y conductores de tuctuc que si no te apetece caminar, te acercan hasta el bosque.

Kyoto

Kyoto Kyoto

Bosque de Bambú
Es bonito, pero, sinceramete, si vas ajustado de tiempo, es una de las visitas que puedes dejar.

Lo que no puedes dejar de ver es el Fushimi Inari. Un sendero recorre 4 kilómetros de torii rojos bajos los cuales vas subiendo por la montaña. Está algo alejado y con bici es un poco lioso llegar, pero da igual. Hay que ir sí o sí. Era uno de los templos que más ilusión me hacía ver, por ser completamente diferente al resto. Y no me decepcionó ni un poco. Poco a poco vas subiendo sin ver otra cosa que no sea torii rojas y pensando en que puede que no tengan fin.

Fushimi Inari

Fushimi Inari

Fushimi Inari
Kyoto
Fushimi Inari
Fushimi Inari

Otro de los lugares que visitamos durante los dos últimos días fue el Palacio Imperial:

Palacio Imperial de Kyoto

Palacio Imperial de Kyoto

Kyoto
Kyoto

Las noches de Kyoto te reservan grandes sorpresas, como encontrarte a geishas saliendo de su última actuación en un teatro. Son esquivas y vergonzosas, pero si hay suerte…

Geishas
Es fácil verlas si sabes dónde y cuándo tienen una actuación y las esperas a la salida, aunque evitan con mucho disimulo que les hagas fotos. La verdad es que desprenden un misterio y un magnetismo indescriptibles.

El último día, antes de coger el avión de vuelta, teníamos algunas horas libres, así que reservamos para nuestra despedida el Pabellón Dorado.
Es uno de los símbolos de la ciudad e impresiona muchísimo, pero lo puedes ver en media hora o menos ya que no hay mucho que recorrer. Al ser uno de los principales puntos de interés está casi siempre lleno, así que es mejor ir a primera hora. Aún así, perderás un buen rato intentando conseguir una foto del templo sin turistas que la estropeen.

Kyoto

Con este templo nos despedimos con muchísima pena de Japón. Todavía me guardo un post dedicado a la comida japonesa, pero en conclusión, Japón es una auténtica maravilla en todos los sentidos (y para los sentidos) y es un destino que puede adaptarse a los gustos de muchos tipos de viajeros. Además de sorprendente y emocionante, es un país cómodo, sus gentes son encantadoras, no es excesivamente caro, todo funciona a la perfección. ¿Qué mas se puede pedir?

Ver Post >
Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (II)
img
Inés Martínez | 02-07-2014 | 12:40| 0

Kyoto representa todo aquello que uno imagina cuando piensa en Japón: geishas escondidas tras cortinas, kimonos, jardines perfectos, clama, shuhi entre flores, paseos junto a templos dorados, santuarios silenciosos, bosques de bambú…
La ciudad es sencilla de recorrer, (no como Tokyo) ya que está dividida por cuadrículas y es una gozada (y una paliza también) ir de punta a punta en bicicleta.
Para ver lo imprescindible hay que organizarse bien y preparar las rutas diarias por zonas.
La zona de Higashiyama, bajo las montañas, es una de las que cuentan con más puntos de interés de la ciudad. Se puede recorrer una buena parte a pie o en bicicleta parando en los templos que hay por el camino. Aunque no aparezcan en las guías y por muy pequeños o descuidados que parezcan, todos los templos tienen algo especial.
Nuestro primer templo en Kyoto fue Ginkaku-ji, al que se accede por un sendero antes de llegar a un precioso jardín al que acompañan formas de arena perfectamente rastrillada.

Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Después visitamos el gran templo Eikan-do, cuya pagoda se deja ver entre los árboles. Desde su parte más alta hay unas impresionantes vistas de la ciudad.

Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Toda la madera del templo cruje con cada paso, y eso que en la entrada te dan unas silenciosas zapatillas para recorrerlo.
Templos de Kyoto
El Heikan-jingú se anuncia unos 500 metros antes de llegar a su entrada con un gran torii de acero que aunque parece no tener nada que ver por la distancia, en realidad es su entrada principal. Dentro puede verse un impresionante complejo de santuarios y, como en casi todos los templos de Kyoto, sus jardines son inmensos.
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Templos de Kyoto
Cuando anochece y los templos cierran lo mejor es dejarse llevar por la calles, intentando ver alguna geisha y buscando entre los apetecibles restaurantes el que más te guste para disfrutar de una rica cena al estilo de Kyoto.

Ver Post >
Qué ver, cómo moverse y dónde alojarse en Kyoto (I)
img
Inés Martínez | 15-03-2015 | 16:42| 1

Kyoto es la capital cultural de Japón y su contraste con Tokyo es brutal, como si se tratase de países diferentes. El viaje en tren bala entre Hiroshima y Kyoto dura unas dos horas y es comodísimo. Llegamos allí de noche, con lluvia y tuvimos verdaderas dificultades para entendernos con el taxista, que no hablaba ni una palabra de inglés, pero cuando nos abrieron la puerta del alojamiento fue como ver el paraíso.

Kyoto


Como ya expliqué, una de las cosas imprescindibles cuando vas a Japón es pasar al menos una noche en una alojamiento tradicional. Nosotros escogimos una guest house cerca del Palacio Imperial. Era una casa centenaria enorme y cuidada al detalle en la que teníamos nuestro espacio en la planta de arriba y cuyo dueño, Yasu, nos trató como si fuéramos de su familia. Es una mezcla entre un hotel y estar en casa de unos amigos, ya que te preparan el desayuno y si quieres limpian la habitación pero si no, no entran en tu espacio para nada pero cuentas con una cocina, un salón y demás espacios comunes en los que puedes hacer lo que quieras. Aprendimos muchísimo del país, de la ciudad y de la cultura japonesa gracias a Yasu. Este tipo de alojamientos, al igual que los ryokan, son más caros que los hoteles, ya que vives más de cerca la cultura japonesa, son más acogedores y mucho más cercanos, pero merece la pena. Nosotros pasamos allí las 5 noches que estuvimos en Kyoto con Yasu, Toshi y Burrito, su perro.
En Kyoto el transporte público que más se utiliza es el autobús, seguido por e metro. Pero sin suda, lo mejor es la bici. Es una ciudad preparadísima para moverte en bicicleta, con carriles especiales, aceras muy anchas y aparcamientos específicos. Hay lugares en los que puedes alquilarlas pero a nosotros nos las dejaron en el alojamiento, y fuimos encantados.

Bicicletas para recorrer Kyoto

Nuestras coloridas bicicletas para recorrer Kyoto



Bicicletas en Tokyo

Recorrer Tokyo en bici




La ciudad es el alma tradicional del país, así que a cada paso te encuentras mujeres con kimonos, templos mágicos, jardines, santuarios silenciosos, bosques de bambú, geishas que se esconden… lo que uno imagina cuando piensa en Japón.
El número de templos es infinito (bueno, infinito no, hay más de mil seiscientos), así que es mejor perder un buen rato analizando el mapa y calculando distancias, para dividir por días las visitas. Eso sí, siempre habrá que renunciar a algo a no ser que pases allí una buena temporada.
Como ejemplo de algunos de los templos que vimos y que serán los protagonistas del siguiente post… el primero, el Ginkaku-ji.

Ginkaku-ji

Ver Post >
Qué ver en Hiroshima
img
Inés Martínez | 01-06-2014 | 09:41| 2

La ciudad de Hiroshima nunca dejará de recordarnos su horrible pasado. A pesar de ser una ciudad completamente nueva, con mucha vida y una población de lo más cosmopolita, el visitante siempre tiene en su mente la fecha de 6 de agosto de 1945, cuando fue la primera ciudad del mundo en sufrir un ataque de bombas atómicas. Con el objetivo de que nadie lo olvide, los japoneses decidieron conservar el único esqueleto de edificio que quedó en pie tras el ataque, la Cúpula de la bomba Atómica, o Gembaku Domú, junto al Parque de la Paz.

Cúpula de la Bomba Atómica, Hiroshima Cúpula de la Bomba Atómica, Hiroshima Hiroshima

El parque está lleno de recuerdos y homenajes como el cenotafio, en el que se pueden leer los nombres de las víctimas identificadas que dejó la bomba o la llama de la paz, que se apagará cuando desaparezca la última bomba nuclear.

Parque de la Paz, Hiroshima

Entre semana, la zona está llena de excursiones de escolares que, además de aprender su historia, aprovechan la situación para practicar su inglés con los visitantes.

Hiroshima

El Museo de la Paz es impactante y angustioso, pero merece la pena ir. Sus pasillos muestran una relato de la guerra y de la historia de las bombas, además de fotografías y relatos en primera persona del horror de aquel día.

Hiroshima Hiroshima

Pero Hiroshima no es sólo un recuerdo de la guerra. El viajero puede también pasear por sus renovadas calles, ir de compras y, por supuesto, comer ostras y okonomiyaki, unas tortas saladas a la plancha con verduras y pescado o carne servidas a la manera de Hiroshima, es decir, con tallarines. Están deliciosas.

Hiroshima Hiroshima Hiroshima

Una jornada en la ciudad es suficiente para conocer su historia y hacerse una idea de cómo los japoneses decidieron afrontar su pasado y hacerle frente sin olvidarlo.

Ver Post >
Miyajima
img
Inés Martínez | 02-09-2014 | 19:04| 0

Aunque hay que desviarse bastante si vas de Tokyo a Kyoto, hacer una noche en Miyajima es casi obligatorio. Esta pequeña isla Patrimonio Mundial de la Unesco está a unas 4 horas en tren bala desde Tokyo y contiene uno de los lugares más fotografiados del país: la puerta torii bermellón que parece flotar sobre el mar cuando la marea sube y estar atrapada en mitad de la nada cuando ésta baja.
Lo ideal es alojarse en Hiroshima y desde allí pasar a la isla. Hay un ferry que en menos de media hora te deja en Miyajima y que, además, está incluido en el Rail Pass.
Desde lejos, con la lentitud del barco, el inmenso torii se acerca poco a poco y las montañas que lo rodean se hacen cada vez más grandes.

Torii de Miyajima Torii de Miyajima

Lo mejor es ir sin prisas. Disfrutar un rato de las vistas de la puerta al llegar y luego darse una buena caminata para ascender el monte Misen. Puedes ahorrarte un buen tramo con el teleférico, de forma que sólo tendrás que caminar una media hora. Si no, el paseo es de cuatro horas.
En los días despejados, desde la cima se pueden ver las montañas de Shinkoku, además de todas las islas cercanas.

Isla de Miyajima Miyajima

Es muy importante calcular bien el tiempo de bajada para llegar al torii antes de que anochezca. Es el momento más mágico.

Isla de Miyajima Isla de Miyajima

Imprescindible también bajar a la arena y acercarse a la puerta

Isla de Miyajima
Junto a la puerta está el sencillo templo Itshukushima-Jinja y a la derecha una pequeña calle llena de puestos de recuerdos.

Miyajima

Todo se vacía poco antes de que zarpe el último ferry. Cuando la isla vuelve a quedar en silencio y casi a oscuras y el torii espera la llegada de una nueva marea.

Post anterior: Excursiones recomendables para hacer cerca de Tokyo: Nikko

Ver Post >
Excursiones recomendables para hacer cerca de Tokyo: Nikko y el Sky Tree
img
Inés Martínez | 02-09-2014 | 16:42| 1

Nikko, al norte de Tokyo, fue nuestro destino elegido para estrenar el Rail Pass. Si coges el Sinkansen (tren bala) que solo para en Utsunomiya tardas poco más de una hora, si no, hora y media. Sin duda es una de las excursiones imprescindibles para hacer si estás alojado en Tokyo, ya que se trata una de las principales atracciones de Japón.

Sinkansen Trenes en Japón

En la estación de Nikko hay una oficina de información en la que (con un inglés justito) te explican todo lo que hay que ver, que no es poco. Hay autobuses que unen algunos de los principales puntos de interés por 190 yenes pero si te sientes con fuerzas para caminar mucho, merece relamente la pena hacer los recorridos andando para disfrutar al máximo del paisaje natural, los templos rodeados de musgo, las vistas, el río, los faroles de piedra, los santuarios misteriosos…
El puente rojo sagrado o Shin-Kyo recibe al visitante antes de acceder a la zona de templos

Shin-Kyo, puente rojo. Nikko Nikko

Siguiendo el mapa, es imposible perderse los templos más impresionantes de esta localidad, como Rinno-Ji, Tosho-Gu, FutarasanJinja, Taiyuin-Byo… En éste último descansa el nieto de Ieyasu y la subida es bastante larga y elevada, pero la hacen incluso los niños de las gorras amarillas, así que es soportable.

Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko Nikko

Si vas los fines de semana es probable que te encuentres demasiada gente, ya que es uno de los lugares más visitados de Japón, pero si vas entre semana, seguramente te pasearás junto montones de excursiones de colegios. Todos con sus gorritos amarillos:

Nikko Nikko Nikko

Para terminar el día visitamos una de las cosas que habíamos dejado para el final y que fue el contraste perfecto tras un día entre templos y naturaleza: El Sky Tree, la torre más alta del mundo (sin considerar edificios). Es la estructura artificial más alta en Japón desde 2010, con una altura de 634 metros. Es caro pero impresionante, y arriba puedes pasar todo el tiempo que te apetezca. De hecho, dan ganas de estar horas y horas. Lo mejor es ir un buen rato antes de que anochezca, ya que suele haber bastante cola, y así ver atardecer desde arriba. También se pueden comprar las entradas por anticipado.

Sky Tree
Vistas hacia arriba en el ascensor del Sky Tree

Vistas hacia arriba en el ascensor del Sky Tree

Sky Tree Sky Tree Sky Tree Sky Tree

Aunque fue un palizón de día, es una gozada poder disfrutar de un lugar tradicional y con historia como Nikko y en el mismo día alucinar con la inmensidad de la ciudad de Tokyo vista desde una altura de 634 metros. Una despedida perfecta de Tokyo.

Entrada anterior: Excursiones recomendables para hacer cerca de Tokyo: Kamakura y Yokohama

Ver Post >
Sobre el autor Inés Martínez
Periodista de larioja.com. Loca por los viajes. Cualquier destino del mapa me parece perfecto. En este blog podrás leer consejos para viajar, cómo preparar un viaje por tu cuenta, destinos que merecen la pena, hoteles, vuelos, rutas, mapas, propuestas...     Tengo otro blog sobre redes sociales llamado Twitterlandia. Puedes seguirme en Twitter en @inesimar