La Rioja

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Ultra fútbol
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Teri Sáenz | 21-06-2016 | 09:57| 0

ultras

A veces el yayo Tasio sueña con que asiste a un partido de fútbol. Pero no a uno de esos entre clubes aficionados en un campo de tierra donde menudea patadones al área. El espectáculo con el que fantasea el abuelo es de relumbrón. Sobre el césped están anunciados dos de los mejores equipos de Europa y Tasio, alérgico a otro deporte que no sea pasear por veredas solitarias, acude a la cita con la excitación de vivir en directo un espectáculo de dimensiones épicas. De camino al estadio, en su imaginación se topa entre la marabunta de público con un puñado de ultras empapados en alcohol. El grito ronco, los bíceps tatuados, toneladas de rabia en la mirada. La multitud se hace a ambos lados como un río que se bifurca ante un dique y el yayo queda sin saber cómo frente a ese escuadrón etílico. Sin mediar palabra ni argumentos, el cabecilla del grupo le pega una hostia en su cara de viejo. No es, como el partido de fútbol que soñaba con estar a punto de ver, un puñetazo cualquiera. La agresión tiene el sello de una brutalidad profesional. Un golpe de yunque excede el daño físico para ingresar en lo inhumano. Un manotazo al que sucede otro. Y otro. Y más. Los agresores descargan en el cuerpo de Tasio un remolque de patadas, vasos rotos, sillas astilladas. Violencia en tantas formas como puede contener el catálogo del odio. Y de pronto, todo termina. Tasio se arrastra por el suelo dolorido hasta el alma. Coge el mando y apaga la televisión donde está viendo la Eurocopa de Francia.

 

Fotografía: AFP

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La Rioja con Rioja
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Teri Sáenz | 13-06-2016 | 16:40| 0
vino de Rioja

El 9 de junio del 2009 se dio por inaugurada la crisis con un gesto tan pequeño como trascendente. La entrega de distinciones y la exaltación del terruño propios de la jornada sacó de sopetón del programa el clásico ágape que cerraban los fastos. La decisión dejó para la historia aquellas imágenes del claustro del monasterio de Yuso a reventar de público apostado ante mesas rebosantes de canapés mientras rellenaban sus copas y (algunos) dirigentes limaban distendidamente sus diferencias públicas. A unos les pareció una medida entre excesiva y demagógica dado lo señalado del evento. Otros la aplaudieron, asumiendo que mientras una mayoría sufría recortes de todo tipo –perdón, ajustes– no era de recibo que políticos e invitados hicieran exhibición de derroche. Las ediciones posteriores no sólo mantuvieron la abstinencia, sino que la concesión de galardones y los discursos oficiales se confinó al refectorio para inyectar una dosis extra de austeridad. Sin transición, en el 2016 el Rioja ha regresado al Día de La Rioja. Como si se hubiera decretado el final de las penurias, el vino ha vuelto a correr por San Millán. Y todos bebieron. Ni las botellas que se descorcharon ni las que dejaron de hacerlo son la solución a una crisis mayúscula, pero la imagen, al menos, proyectaba un mensaje de la contención exigida al resto que además la rutina había normalizado. Ahora, por lo visto, el único ahorro es en expresidentes de La Rioja que no acuden al Día de La Rioja.

Fotografía: Fernando Díaz

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Lo que da de comer
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Teri Sáenz | 06-06-2016 | 11:11| 0

calimcoho

Alguna pieza chirría en el engranaje turístico-social de Logroño cuando el visitante sale encantado al certificar los tópicos de la ciudad –su tamaño manejable, la buena gente, las bonanzas estomacales– pero una parte de quienes la habitan chocan a diario con esas presuntas virtudes. A la avalancha de despedidas de soltero con los homenajes al mal gusto que sus integrantes practican en la vía pública cada semana se ha sumado la reconversión de la icónica calle Laurel en un parque temático inclinado al bolsillo y las expectativas del foráneo que llega, disfruta, paga y se va. A ese cóctel de difícil digestión para los que acaban cercenados por pollos alcoholizados y pinchos de pitiminí a doblón, acaba de sumarse la ‘I Ruta del Calimocho’, que apuntilla la pátina de calidad que se presupone a los atractivos de la tierra con nombre de vino. Los argumentos para vadear la polémica no cuelan. Ni dotar a la mezcla de los atributos gustativos que nunca ha tenido la Coca Cola, ni presumir que así se fomenta el Rioja, ni el recurrente pretexto del retorno económico que lo mismo vale para el ascenso de la UDL que para combinar vino con burbujas dulces. Las dudas sobre la oportunidad de la iniciativa valdrán de poco. Los bares harán caja y la chispa de la vida venderá unos palés más. Pero la imagen de Logroño y por extensión de la región quedará impregnada del olor a caramelo pegajoso que deja el calimocho, incumpliendo esa máxima tan riojana de que es obligado cuidar bien lo que da de comer.

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Cuentas corrientes
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Teri Sáenz | 30-05-2016 | 09:16| 0

rato

La senectud del yayo Tasio es proporcional a la gavilla de manías que va acumulando con los años. La más enraizada es la sospecha enfermiza de que le roban. El abuelo está obsesionado con que el nuevo inquilino del tercero ha enganchado la luz a su contador. Cada vez que baja a comprar el pan remira las vueltas por si la tendera trata de sisarle un céntimo y tampoco para de echarse la mano al bolsillo del pantalón para comprobar que su cartera sigue ahí. El catálogo de tics incluye acudir a diario al banco donde tiene domiciliada la pensión para actualizar la cartilla. Aunque en la oficina le han repetido amablemente que puede realizar el trámite en cualquiera de sus cajeros, Tasio prefiere hacer fila y esperar a que el empleado de turno lo haga personalmente. Coge el cuadernillo, lo abre por la página del último apunte y lo introduce en la máquina. El mecanismo se pone en marcha y para casi al instante, porque nunca hay más movimientos que las obligaciones de pago y la proverbial austeridad de Tasio permiten. El abuelo ha comparado su rutina con la de Rodrigo Rato y le ha invadido un sentimiento de empatía al conocer que tiene 178 cuentas corrientes en 16 países. Entrando en años como él y víctima de rarezas análogas, el yayo se imagina al exvicepresidente de Aznar peregrinando de sucursal en sucursal con su hatillo de libretas. Pidiendo por favor que se las pongan al día y levantándose las gafas cuando se las devuelven para, en su caso, cerciorarse de que nadie le roba nada de lo que él ha robado.

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Podéis ir en paz
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Teri Sáenz | 23-05-2016 | 10:26| 0
despedida

Hoy es domingo y Tasio sale a la calle a gozar del día. Madruga para sentir el placer solitario de las calles recién regadas, las aceras mudas. Error. Nada más poner un pie en la acera le atropella una miríada de corredores. Runners, le matiza jadeante el que va en cabeza armado de pulsómetro y una cinta alrededor de la frente. Como en Matrix, el yayo hace un escorzo desafiando la gravedad para esquivar tanto sudor reflectante. Cuando se cree ileso, recibe un golpe en la cabeza. Le ha atacado la muñeca hinchable que portan una docena borrachos uniformados con camisetas con la fotografía de un pollo. Mientras trata de volver a ponerse la boina, comprueba que el pollo estampado es en realidad el novio disfrazo, que vomita plácidamente en un rincón. En vez de pedirle perdón la cuadrilla le pregunta dónde eztá nueztro hoztal en el que pretenden destilar el alcohol acumulado. Tasio, por supuesto, les manda en dirección opuesta. Justo por donde llega lo que parece una romería de pamelas y trajes recién planchados encabezada un niño vestido de almirante. La comunión con boato de bodorrio deja al menos un aroma de laca cara al pasar y el camino expedito para el ansiado paseo. Justo en ese momento, un hombre con sonrisa de cartel electoral le da un apretón de manos y se ofrece a hacer un selfie. Antes de que Tasio pueda zafarse, reconoce al asaltante: es un candidato en plena campaña que le promete confluencia, centralidad, una pensión digna. El yayo sólo quiere un domingo en paz.

Fotografía: Juan Marín

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Rita Maestre “El cambio es factible”
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Teri Sáenz | 18-05-2016 | 08:48| 0

De activista en las movilizaciones del 15M en las calles a portavoz del Ayuntamiento de la capital de España. Rita Maestre (Madrid, 1988) encarna el impulso adquirido por Podemos y el afán transformador que, como defendió ayer en Logroño, también está al alcance de la mano el 26J en la coalición acordada con Izquierda Unida.

rita maestre
– ¿Es usted uno de los radicales y extremistas sobre los que alertó Mariano Rajoy en Logroño?
– En absoluto. No se trata de una declaración novedosa porque es lo que han dicho desde que nació Podemos, tratando de construir esa idea de que somos un grupúsculo antisistema. Es un mensaje que la realidad desmiente y sería tanto como que Rajoy admitiera que hay 5 millones de extremistas y radicales, tantos como nos votaron en las últimas elecciones. Lo que somos y representa nuestro aval en los gobiernos de muchas ciudades de España es una fuerza que apuesta por el cambio político y recoge las demandas que llevaban mucho tiempo en el debate de la calle pero no tenían representación, pidiendo medidas que se dediquen a satisfacer las necesidades de la mayoría y no la de unos privilegiados.
– ¿No son radicales desnudos como el que protagonizó usted en el 2011 en la capilla de la Complutense y ha concluido en condena por ofender los sentimientos religiosa?
– No. Y no es que lo diga yo, sino la Constitución. Ahí se recoge que España es un estado aconfesional y por lo tanto no puede haber ninguna institución pública como es esa universidad donde exista un espacio para una religión particular.
– En clave electoral, ¿cómo se entiende la alianza nacional con IU más allá del cálculo de votos? Hace cinco meses no sólo resultó fallida, sino que el acercamiento se saldó con críticas durísimas al que Podemos calificaba entonces de un partido viejo y apoltronado.
– El escenario político ha cambiado y la posibilidad de que uniéndonos se puede cambiar España es factible; está encima de la mesa después que el PSOE no quisiera hacer ese desempate. Pedro Sánchez tenía que elegir entre un proyecto de país que virara el rumbo de lo ha sucedido en los últimos años o dar continuidad a la políticas del PP. Como optó por esto último, tenemos que unirnos los que apostamos por ese cambio. No sólo Podemos e IU, sino también los que sin militar en ningún partido quieren trasformar las cosas.
– ¿Es sólida esa alianza más allá de la suma electoral que pretende? Algunas voces internas dudan de su espíritu y el reparto de puestos.
– Si la posibilidad de gobierno se concreta, de lo cual estoy convencida, va a imponerse una lógica de responsabilidad y trabajo conjunto sobre los acuerdos y no las diferencias. Así se ha demostrado en las candidaturas de unidad popular que hoy gobiernan en Madrid o Barcelona. Al margen de críticas puntuales en sitios concretos, el ambiente general es de mucha alegría porque la posibilidad real de cambiar las cosas está ahí y ha provocado un nuevo análisis que, además, no supone que IU y Podemos vayan a diluirse.
– ¿Cómo debe articularse esa confluencia en las listas de La Rioja? Sara Carreño volverá a ser cabeza de cartel por el peso de Podemos e IU reclama “visibilidad”.
– Sería presuntuoso que yo dijera desde Madrid qué hacer. Lo dejo en manos de mis compañeros aquí y las negociaciones donde seguro que primará la buena voluntad, la generosidad y la correlación de fuerzas.
– Más dudas incluso que la alianza con IU al Congreso genera la invitación frustrada al PSOE de acudir juntos al Senado, el partido de la “casta” al que Podemos rechaza.
– El 26J es una forma de segunda vuelta de las generales en la que apostamos por ganar, pero somos conscientes de que quizás debamos entendernos con otros actores. Hay uno, el PP, con el que seguro que no vamos a hacerlo y tal como está establecido el sistema electoral es posible que se repita el escenario del 20D en el Senado: que con el 25% de votos tenga el 60% de representación y lo use como una Cámara de bloqueo a un gobierno de cambio.
– Cuesta asumir que fuera imposible lograr un acuerdo de Gobierno con el PSOE hace unas semanas y ahora planteen concurrir juntos.
– Fue el PSOE y las limitaciones de que su comité federal impuso al pacto con Podemos las que impidieron llegar a un acuerdo. Nuestra propuesta fue clara y franca y la prueba de que puede concretarse, los apoyos mutuos en ayuntamientos como Madrid, Barcelona o Valencia.

 

Fotografía: Sonia Tercero

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El papel de la memoria
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Teri Sáenz | 17-05-2016 | 10:02| 2

El futuro de Unipapel se antoja cada vez está más arrugado. En el rostro de sus 64 empleados se dibujan unas estrías tristemente demasiado vistas ya:las que provoca ver pasar los meses sin cobrar la nómina y comprobar que los pedidos escasean. La piel empieza a contraerse con el runrún de inversiones de interés incierto, sigue agrietándose al certificar que las máquinas cada jornada funcionan un poco más lentamente y se hacen cicatriz el día que no aparece un compañero de turno. Ojalá las movilizaciones surtan efecto. Que las conversaciones con la dirección abran un resquicio, por pequeño que sea, en el encapotado futuro de la compañía. Porque si no es así, con la verja de la planta se cerrarán además colateralmente un puñado de recuerdos imborrables para una generación entera de logroñeses. Aquellos que de mocetes, en los pupitres de melamina verde de un colegio de EGB, escuchaban del profesor que al día siguiente en vez de clase había visita a una fábrica. La chavalería cruzaba los dedos y saltaba de alegría si el autobús les llevaba a Unipapel. Allí olía a celulosa recién tratada –un aroma sólo equirable al de las galletas de chocolate en Marbú en otra de las excursiones míticas–, el tamaño era el de los grandes blocs de dibujo o las libretas que cabían en el bolsillo y el color, tan brillante como las tapas del rebosante material que el visitante se llevaba a casa en una bolsa (de papel) al concluir el recorrido como el mayor regalo que la industria riojana podría darle.

Fotografía: Justo Rodríguez

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Películas de terror
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Teri Sáenz | 02-05-2016 | 10:33| 0
calle mayor

El hombre lleva barba y viste de negro. Permanece de pie, con los brazos colgando, el rictus tranquilo. En el contraplano, otro individuo habla con un tercero ante la mirada de dos mujeres. «Frénalo que le mato, frénalo», parece que dice con una voz ronca. Las chicas le empujan hacia atrás cuando el ángulo gira bruscamente hacia el primer actor. Ahora sí que se mueve. Da unos pasos adelante mientras agita las manos. En la derecha sujeta algo. A pesar de que la cámara está instalada lejos de la escena, se observa perfectamente el objeto. Se trata de una navaja que blande a los que tiene enfrente. «Tira p’allá;tira p’allá», repite no se sabe a quién de todos. El de la cazadora oscura camina entonces hacia una jardinera situada a escasos metros. Esconde el cuchillo entre los arbustos casi con mimo y se limpia las manos. Fin. En los dos minutos escasos que dura el vídeo doméstico se aprecian muchos más elementos. Hay un precioso suelo de baldosas. Bancos de madera primorosamente ubicados. Una bucólica lluvia fina que empapa el encuadre. Viandantes para arriba. Viandantes para abajo. Seis de la tarde, contextualiza el autor al pie de la pantalla. La película está rodada en la calle Portales. La misma por la que multitud de turistas hacen su entrada en Logroño. Esa en la que viven personas y comerciantes tratan de hacer negocio. La misma donde Juan Antonio Bardem filmó una vez ‘Calle Mayor’ sin saber que ahora se ruedan allí cortometrajes caseros de terror cotidiano.

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Historia viva
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Teri Sáenz | 25-04-2016 | 10:21| 0
bosque

Todos (sí, también usted) guardamos en el cajón un placer que nos avergüenza confesar. El mío consiste en escuchar al yayo Tasio. Algunas mañanas me llego hasta su casa sin ningún pretexto y me siento junto a él sobre una de las sillas del salón que reciben la luz del mediodía. No abro la boca. El abuelo se coloca frente a mí y sin más empieza a hablar. Su catálogo de historias es infinito, aunque muchas se repiten. La más recurrente es esa en la que rememora cuando de muy mocete su padre le ordenó que ese día tenía que cambiar el hatillo de libros por el zurrón y sacar a pastar las cuatro ovejas que les daban de comer en el pueblo. Según cuenta, el cielo había amanecido negro oscuro. Al llegar al otro lado de la montaña, las nubes se desbocaron y estalló una tormenta de nieve y rayos como sólo había imaginado en las leyendas. Desorientado, hambriento y calado hasta el tuétano, se agazapó en el hueco de un tronco hasta que muchas horas después sin probar bocado un vecino le rescató para devolverlo a casa medio muerto. Tasio no lo sabe, pero en cada versión introduce detalles distintos y hasta contradictorios.  Unas veces le amenazaba un lobo blanco. Otras ve pasar a lo lejos una sombra que ignora sus gritos. En ocasiones bebe su propia orina para no deshidratarse. En silencio rumio que quizá todo es mentira. O que el relato es una almazuela cosida con retales propios y ajenos. Me limito a saborear las palabras del yayo Tasio. Ni siquiera le discuto si de verdad está vivo.

Ilustración: Ona Folch y Judit Romero

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Pequeños jabalíes
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Teri Sáenz | 18-04-2016 | 09:37| 0
jablí

La historia que más ha conmovido esta semana al yayo Tasio no se ha llevado grandes titulares. Nada que ver con offshores, corruptelas, dimisiones ni papeles (de Bárcenas, de Panamá). La atención del abuelo se la ha ganado un animalillo peludo de apenas 800 gramos. Una cría de jabalí que, todavía nadie sabe bien cómo ni por qué, apareció en el falso techo de una casa cualquiera en pleno centro de Logroño. Como en esas películas de terror psicológico donde el misterio convive con la cotidianidad de los inquilinos, los propietarios empezaron escuchar ruidos anómalos entre la escayola del baño cuando la casa permanecía en silencio. Lo que a priori barruntaban que podría tratarse de algún insecto hiperactivo o un roedor perdido entre los conductos de la calefacción resultó ser un minúsculo y tembloroso jabato encajonado en un rincón imposible. Al acabar la lectura de la noticia y llegar al punto final, Tasio empezó a gruñir. El abuelo encogió a cuatro patas, se le afilaron levemente los colmillos y le creció un pelo duro en el lomo. De pronto se sintió como aquel pequeño jabalí, débil y desorientado. Igual que el bicho, el abuelo empezó a preguntarse cómo ha llegado hasta aquí. De qué forma los años le han conducido hasta la desabrida actualidad que vive hoy, cómo ha recalado en un destino ajeno, quién ha manejado su vida sin pedirle permiso. Como el jabato, Tasio también aguarda que alguien escuche su susurro y le rescate de un mundo donde siente que no encaja.

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