La Rioja

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Podéis ir en paz
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Teri Sáenz | hace 19 horas| 0
despedida

Hoy es domingo y Tasio sale a la calle a gozar del día. Madruga para sentir el placer solitario de las calles recién regadas, las aceras mudas. Error. Nada más poner un pie en la acera le atropella una miríada de corredores. Runners, le matiza jadeante el que va en cabeza armado de pulsómetro y una cinta alrededor de la frente. Como en Matrix, el yayo hace un escorzo desafiando la gravedad para esquivar tanto sudor reflectante. Cuando se cree ileso, recibe un golpe en la cabeza. Le ha atacado la muñeca hinchable que portan una docena borrachos uniformados con camisetas con la fotografía de un pollo. Mientras trata de volver a ponerse la boina, comprueba que el pollo estampado es en realidad el novio disfrazo, que vomita plácidamente en un rincón. En vez de pedirle perdón la cuadrilla le pregunta dónde eztá nueztro hoztal en el que pretenden destilar el alcohol acumulado. Tasio, por supuesto, les manda en dirección opuesta. Justo por donde llega lo que parece una romería de pamelas y trajes recién planchados encabezada un niño vestido de almirante. La comunión con boato de bodorrio deja al menos un aroma de laca cara al pasar y el camino expedito para el ansiado paseo. Justo en ese momento, un hombre con sonrisa de cartel electoral le da un apretón de manos y se ofrece a hacer un selfie. Antes de que Tasio pueda zafarse, reconoce al asaltante: es un candidato en plena campaña que le promete confluencia, centralidad, una pensión digna. El yayo sólo quiere un domingo en paz.

Fotografía: Juan Marín

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Rita Maestre “El cambio es factible”
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Teri Sáenz | 18-05-2016 | 08:48| 0

De activista en las movilizaciones del 15M en las calles a portavoz del Ayuntamiento de la capital de España. Rita Maestre (Madrid, 1988) encarna el impulso adquirido por Podemos y el afán transformador que, como defendió ayer en Logroño, también está al alcance de la mano el 26J en la coalición acordada con Izquierda Unida.

rita maestre
– ¿Es usted uno de los radicales y extremistas sobre los que alertó Mariano Rajoy en Logroño?
– En absoluto. No se trata de una declaración novedosa porque es lo que han dicho desde que nació Podemos, tratando de construir esa idea de que somos un grupúsculo antisistema. Es un mensaje que la realidad desmiente y sería tanto como que Rajoy admitiera que hay 5 millones de extremistas y radicales, tantos como nos votaron en las últimas elecciones. Lo que somos y representa nuestro aval en los gobiernos de muchas ciudades de España es una fuerza que apuesta por el cambio político y recoge las demandas que llevaban mucho tiempo en el debate de la calle pero no tenían representación, pidiendo medidas que se dediquen a satisfacer las necesidades de la mayoría y no la de unos privilegiados.
– ¿No son radicales desnudos como el que protagonizó usted en el 2011 en la capilla de la Complutense y ha concluido en condena por ofender los sentimientos religiosa?
– No. Y no es que lo diga yo, sino la Constitución. Ahí se recoge que España es un estado aconfesional y por lo tanto no puede haber ninguna institución pública como es esa universidad donde exista un espacio para una religión particular.
– En clave electoral, ¿cómo se entiende la alianza nacional con IU más allá del cálculo de votos? Hace cinco meses no sólo resultó fallida, sino que el acercamiento se saldó con críticas durísimas al que Podemos calificaba entonces de un partido viejo y apoltronado.
– El escenario político ha cambiado y la posibilidad de que uniéndonos se puede cambiar España es factible; está encima de la mesa después que el PSOE no quisiera hacer ese desempate. Pedro Sánchez tenía que elegir entre un proyecto de país que virara el rumbo de lo ha sucedido en los últimos años o dar continuidad a la políticas del PP. Como optó por esto último, tenemos que unirnos los que apostamos por ese cambio. No sólo Podemos e IU, sino también los que sin militar en ningún partido quieren trasformar las cosas.
– ¿Es sólida esa alianza más allá de la suma electoral que pretende? Algunas voces internas dudan de su espíritu y el reparto de puestos.
– Si la posibilidad de gobierno se concreta, de lo cual estoy convencida, va a imponerse una lógica de responsabilidad y trabajo conjunto sobre los acuerdos y no las diferencias. Así se ha demostrado en las candidaturas de unidad popular que hoy gobiernan en Madrid o Barcelona. Al margen de críticas puntuales en sitios concretos, el ambiente general es de mucha alegría porque la posibilidad real de cambiar las cosas está ahí y ha provocado un nuevo análisis que, además, no supone que IU y Podemos vayan a diluirse.
– ¿Cómo debe articularse esa confluencia en las listas de La Rioja? Sara Carreño volverá a ser cabeza de cartel por el peso de Podemos e IU reclama “visibilidad”.
– Sería presuntuoso que yo dijera desde Madrid qué hacer. Lo dejo en manos de mis compañeros aquí y las negociaciones donde seguro que primará la buena voluntad, la generosidad y la correlación de fuerzas.
– Más dudas incluso que la alianza con IU al Congreso genera la invitación frustrada al PSOE de acudir juntos al Senado, el partido de la “casta” al que Podemos rechaza.
– El 26J es una forma de segunda vuelta de las generales en la que apostamos por ganar, pero somos conscientes de que quizás debamos entendernos con otros actores. Hay uno, el PP, con el que seguro que no vamos a hacerlo y tal como está establecido el sistema electoral es posible que se repita el escenario del 20D en el Senado: que con el 25% de votos tenga el 60% de representación y lo use como una Cámara de bloqueo a un gobierno de cambio.
– Cuesta asumir que fuera imposible lograr un acuerdo de Gobierno con el PSOE hace unas semanas y ahora planteen concurrir juntos.
– Fue el PSOE y las limitaciones de que su comité federal impuso al pacto con Podemos las que impidieron llegar a un acuerdo. Nuestra propuesta fue clara y franca y la prueba de que puede concretarse, los apoyos mutuos en ayuntamientos como Madrid, Barcelona o Valencia.

 

Fotografía: Sonia Tercero

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El papel de la memoria
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Teri Sáenz | 17-05-2016 | 10:02| 2

El futuro de Unipapel se antoja cada vez está más arrugado. En el rostro de sus 64 empleados se dibujan unas estrías tristemente demasiado vistas ya:las que provoca ver pasar los meses sin cobrar la nómina y comprobar que los pedidos escasean. La piel empieza a contraerse con el runrún de inversiones de interés incierto, sigue agrietándose al certificar que las máquinas cada jornada funcionan un poco más lentamente y se hacen cicatriz el día que no aparece un compañero de turno. Ojalá las movilizaciones surtan efecto. Que las conversaciones con la dirección abran un resquicio, por pequeño que sea, en el encapotado futuro de la compañía. Porque si no es así, con la verja de la planta se cerrarán además colateralmente un puñado de recuerdos imborrables para una generación entera de logroñeses. Aquellos que de mocetes, en los pupitres de melamina verde de un colegio de EGB, escuchaban del profesor que al día siguiente en vez de clase había visita a una fábrica. La chavalería cruzaba los dedos y saltaba de alegría si el autobús les llevaba a Unipapel. Allí olía a celulosa recién tratada –un aroma sólo equirable al de las galletas de chocolate en Marbú en otra de las excursiones míticas–, el tamaño era el de los grandes blocs de dibujo o las libretas que cabían en el bolsillo y el color, tan brillante como las tapas del rebosante material que el visitante se llevaba a casa en una bolsa (de papel) al concluir el recorrido como el mayor regalo que la industria riojana podría darle.

Fotografía: Justo Rodríguez

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Películas de terror
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Teri Sáenz | 02-05-2016 | 10:33| 0
calle mayor

El hombre lleva barba y viste de negro. Permanece de pie, con los brazos colgando, el rictus tranquilo. En el contraplano, otro individuo habla con un tercero ante la mirada de dos mujeres. «Frénalo que le mato, frénalo», parece que dice con una voz ronca. Las chicas le empujan hacia atrás cuando el ángulo gira bruscamente hacia el primer actor. Ahora sí que se mueve. Da unos pasos adelante mientras agita las manos. En la derecha sujeta algo. A pesar de que la cámara está instalada lejos de la escena, se observa perfectamente el objeto. Se trata de una navaja que blande a los que tiene enfrente. «Tira p’allá;tira p’allá», repite no se sabe a quién de todos. El de la cazadora oscura camina entonces hacia una jardinera situada a escasos metros. Esconde el cuchillo entre los arbustos casi con mimo y se limpia las manos. Fin. En los dos minutos escasos que dura el vídeo doméstico se aprecian muchos más elementos. Hay un precioso suelo de baldosas. Bancos de madera primorosamente ubicados. Una bucólica lluvia fina que empapa el encuadre. Viandantes para arriba. Viandantes para abajo. Seis de la tarde, contextualiza el autor al pie de la pantalla. La película está rodada en la calle Portales. La misma por la que multitud de turistas hacen su entrada en Logroño. Esa en la que viven personas y comerciantes tratan de hacer negocio. La misma donde Juan Antonio Bardem filmó una vez ‘Calle Mayor’ sin saber que ahora se ruedan allí cortometrajes caseros de terror cotidiano.

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Historia viva
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Teri Sáenz | 25-04-2016 | 10:21| 0
bosque

Todos (sí, también usted) guardamos en el cajón un placer que nos avergüenza confesar. El mío consiste en escuchar al yayo Tasio. Algunas mañanas me llego hasta su casa sin ningún pretexto y me siento junto a él sobre una de las sillas del salón que reciben la luz del mediodía. No abro la boca. El abuelo se coloca frente a mí y sin más empieza a hablar. Su catálogo de historias es infinito, aunque muchas se repiten. La más recurrente es esa en la que rememora cuando de muy mocete su padre le ordenó que ese día tenía que cambiar el hatillo de libros por el zurrón y sacar a pastar las cuatro ovejas que les daban de comer en el pueblo. Según cuenta, el cielo había amanecido negro oscuro. Al llegar al otro lado de la montaña, las nubes se desbocaron y estalló una tormenta de nieve y rayos como sólo había imaginado en las leyendas. Desorientado, hambriento y calado hasta el tuétano, se agazapó en el hueco de un tronco hasta que muchas horas después sin probar bocado un vecino le rescató para devolverlo a casa medio muerto. Tasio no lo sabe, pero en cada versión introduce detalles distintos y hasta contradictorios.  Unas veces le amenazaba un lobo blanco. Otras ve pasar a lo lejos una sombra que ignora sus gritos. En ocasiones bebe su propia orina para no deshidratarse. En silencio rumio que quizá todo es mentira. O que el relato es una almazuela cosida con retales propios y ajenos. Me limito a saborear las palabras del yayo Tasio. Ni siquiera le discuto si de verdad está vivo.

Ilustración: Ona Folch y Judit Romero

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Pequeños jabalíes
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Teri Sáenz | 18-04-2016 | 09:37| 0
jablí

La historia que más ha conmovido esta semana al yayo Tasio no se ha llevado grandes titulares. Nada que ver con offshores, corruptelas, dimisiones ni papeles (de Bárcenas, de Panamá). La atención del abuelo se la ha ganado un animalillo peludo de apenas 800 gramos. Una cría de jabalí que, todavía nadie sabe bien cómo ni por qué, apareció en el falso techo de una casa cualquiera en pleno centro de Logroño. Como en esas películas de terror psicológico donde el misterio convive con la cotidianidad de los inquilinos, los propietarios empezaron escuchar ruidos anómalos entre la escayola del baño cuando la casa permanecía en silencio. Lo que a priori barruntaban que podría tratarse de algún insecto hiperactivo o un roedor perdido entre los conductos de la calefacción resultó ser un minúsculo y tembloroso jabato encajonado en un rincón imposible. Al acabar la lectura de la noticia y llegar al punto final, Tasio empezó a gruñir. El abuelo encogió a cuatro patas, se le afilaron levemente los colmillos y le creció un pelo duro en el lomo. De pronto se sintió como aquel pequeño jabalí, débil y desorientado. Igual que el bicho, el abuelo empezó a preguntarse cómo ha llegado hasta aquí. De qué forma los años le han conducido hasta la desabrida actualidad que vive hoy, cómo ha recalado en un destino ajeno, quién ha manejado su vida sin pedirle permiso. Como el jabato, Tasio también aguarda que alguien escuche su susurro y le rescate de un mundo donde siente que no encaja.

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El hombre sin móvil
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Teri Sáenz | 14-04-2016 | 08:04| 0

telefóno

Al acabar de charlar le pedí, por favor, su número de móvil. La solicitud venía adjunta a la promesa de que recurriría a él exclusivamente en caso de necesidad y a una hora razonable. Sólo lo marcaría si fuera preciso confirmar un dato, matizar alguna idea o aclarar un concepto para no incurrir en confusiones al transcribir. Se encogió de hombros, esbozó un sonrisa neutra y confesó lo inconfesable: no podía dármelo. La revelación ulterior elevó el nivel de conmoción. No se trataba de preservar su intimidad. Ni siquiera un tic de desconfianza que pudiera malinterpretarse. Simplemente, no tenía móvil. Ni un dispositivo de última generación ni de primera. Ninguno. Lo más impactante para un adicto por obligación a un smartphone como yo (como usted) es que quien reconocía su orfandad tecnológica no era un niño en tránsito a la adolescencia al que sus padres se resisten a regalar un terminal en desuso. Tampoco un abuelo de esos que se quedaron anclados a un teléfono rojo de góndola y piensan que PIN es el diminutivo de pan. Aquel insumiso del móvil tenía trabajo, familia, amigos. Cobertura y wifi gratis. Tenía pulgares con los que teclear un whatsapp, orejas con las que recibir una llamada, piernas para hacerlo en movimiento. El hombre sin móvil no se excusó. Ni sentía ni debía hacerlo. Tomó el boli y escribió nueve números sobre un papel donde podía localizarle sin problema. Una especie de jeroglífico que empezaba por un extraño 941.

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Sonría, por favor
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Teri Sáenz | 06-04-2016 | 10:08| 0
rajoy

No hay nada más impostado que intentar disimular una impostura. La pérdida de la mayoría absoluta y los casos de corrupción que salpican a cada rato a los populares están obligando al partido a someterse a una mutación exprés de caras y estrategias en busca del centro del que ahora todos se proclaman dueños. En ese recorrido contrarreloj, la mayor dificultad con la que topan es la credibilidad. Para enjugarla y dar fe de su comunión con los nuevos tiempos, el PP no deja de sonreír. Una exhibición de dientes y palmadas en la espalda aliñadas con una apelación tan reiterada al diálogo que a veces roza el empalago. La sonrisa que ofrece la gaviota como si todo fuera un proceso intrínseco y espontáneo es, sin embargo, todavía forzada. En el mohín amable que proyecta aún rezuman las formas bruscas y las maneras autoritarias de las que el PP ha hecho bandera durante años como alarde de determinación frente la flacidez de otras siglas. Uno escucha la palabra consenso en boca en algunos de los dirigentes del PP y resuena el eco bien reciente del menosprecio a la oposición, la promesa de no pactar jamás, los mítines de Aznar donde la masa de proclamaba su único dios verdadero. La segunda unidad que los populares están empezando a sacar del banquillo ante el agotamiento de los titulares tiene ante sí una misión mucho más crucial que exhibir un gesto dulzón ante las cámaras: convencer de que la mano que ahora tienden no es con la que antes golpeaban.

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Espacio público
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Teri Sáenz | 04-04-2016 | 10:16| 0
terraza

El domingo casi aún no ha levantado la persiana cuando recibo una llamada telefónica. Una voz recia me informa de que es la Policía Local. Mientras intento recordar si había algún vado dónde aparqué anoche y calcular qué multazo me puede caer, el agente  pregunta si conozco a Tasio. Lejos de apaciguarme, la aclaración me intranquiliza aún más. Confieso sin reclamar la presencia de mis abogados que sí, que soy su nieto. La autoridad me exhorta a presentarme a la mayor brevedad en la Gran Vía. El yayo está alterando el orden público y se niega a abandonar el lugar de los hechos. Salgo de casa a toda velocidad temiéndome lo peor. Cuando arribo, la escena no tiene desperdicio. El yayo está sentado en el suelo como un Gandhi rural. En su regazo tiene abrazada una loseta que se ha despegado del suelo y grita ante la mirada incrédula de la autoridad:«¡Es mía, es nuestra, es de todos!». Como en una de esas películas de catástrofes donde los antidisturbios envían a un negociador antes de explotar una bomba, le pregunto qué le ocurre. Y el yayo estalla. Está harto de que las terrazas hayan invadido la avenida. Le frustra que no pueda pasear por la principal calle de la ciudad sin tropezar con un velador. Le indigna que el metacrilato robe su área de recreo y en la reforma que costó un riñón los bares hayan ganado a los caminantes. No sin esfuerzo, logro llevármelo a casa aún agitado. Prometo a los policías que devolveré el adoquín secuestrado antes de la hora del vermú.

Fotografía: Justo Rodríguez

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“No tengo nada reprochable”
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Teri Sáenz | 28-03-2016 | 09:07| 0

Las quinielas le situaban como una de las pocas consejeras de Pedro Sanz que continuarían en el Ejecutivo de José Ignacio Ceniceros. Las previsiones se frustraron, aunque el futuro reservaba a Concepción Arruga (Logroño, 1965) la responsabilidad de manejar la portavocía de una Cámara sin mayoría absoluta.

arruga

–¿Cómo se entiende que usted sea la nueva portavoz cuando ya había dos adjuntos?
–Una vez que Carlos Cuevas dejaba de ser portavoz se eligió uno nuevo, sin más. El reglamento no establece que deban serlo necesariamente alguno de los adjuntos.
–¿Y qué ha pesado para elegirle?
–Supongo que mi trayectoria profesional, el bagaje político, la gestión desde el 2003 en el Gobierno en áreas como empleo, comercio, relaciones laborales, industria, hacienda o administraciones públicas y haber sido ya diputada.
–El hecho es que después de que Ceniceros no contara con usted para el nuevo gobierno regional había quedado ‘descolgada’.
–Yo entré a formar parte de un equipo con el presidente Pedro Sanz en el que trabajé intensamente y muy a gusto. Ese proyecto acabó y arrancó otro con personas de confianza de quien lo lidera. Eso es todo. Siempre he dicho que la política es un trabajo temporal en la que tú eres un empleado eventual.
–¿Significa eso que Ceniceros no confía en usted? Algunos consejeros continuaron en el Ejecutivo y muchos creían que usted también encajaba en ese nuevo tiempo.
–Eso lo dice usted, no yo. Puede dar las vueltas que quiera al argumento, pero lo cierto en que he tenido muy buena relación con José Ignacio mientras fue presidente del Parlamento y la sigo teniendo.
–De las tres liberaciones que corresponden al PP (además del portavoz) el partido le atribuyó una al inicio de legislatura ¿Ha sido una manera de ‘pagarle’ hasta otorgarle ahora la portavocía?
–Me parece una interpretación cuando menos excesiva. Antes de entrar en el Gobierno trabajé en la UR, tenía mi despacho profesional, colaboraba en la Fundación de la Universidad… Le aseguro que mis ingresos eran muy superiores a los que he tenido en la política.
–¿Qué estrategia se ha fijado ahora que el PP pende del voto de C’s?
–El proyecto del PP es el mismo porque es el mejor para La Rioja. Y basta ver cómo estaba la comunidad en 1995 y cómo está ahora. Sin embargo, la situación política ha cambiado no sólo no sólo en La Rioja sino en España y eso obliga a una actividad parlamentaria en permanente diálogo. El objetivo es buscar el máximo grado de consenso para adoptar las políticas públicas que más beneficien a los riojanos.
–¿Cómo es posible una mutación tan brusca del ‘rodillo’ de la mayoría absoluta durante 20 años a la apelación constante al diálogo?
–No es que haya habido ningún cambio brusco, sino que la actitud de la oposición no tienen nada que ver con la de otras legislaturas. En los años que llevo en el hemiciclo he llegado a ver situaciones hasta de provocación y negativa sistemática al acuerdo.
–¿Ni una pizca de autocrítica?
–Por supuesto que habremos hecho cosas mal. El único que no hace nada mal es que el no hace nada. Y cuanto más haces, más riesgo tienes de equivocarte. Si hay que pedir perdón, se pide. No pasa nada.
–¿Forma usted parte del proceso de renovación de rostros que el partido parece estar operando?
–Quizás los periodistas tengan una visión más singular al respecto, pero desde luego no ha habido un casting de caras ni nada parecido. El PP es un partido grande con mucha disponibilidad de personas que siempre busca a las que más pueden aportar en un momento determinado.
–Sobre algunos disponibles pesa la sombra de los 200.000 euros de los “papeles” de Bárcenas.
–Yo no tengo nada reprochable. Y si fuera así sería la primera en dar un paso atrás antes de perjudicar un proyecto en el que creo de verdad.

Fotografía: Justo Rodríguez

 

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